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Los vasos sanguíneos son las estructuras tubulares del sistema cardiovascular que se encargan de transportar la sangre a través de todo el organismo. El flujo es circular con el corazón como elemento central y se produce a través de cinco tipos de vasos fundamentales:

  1. Arterias
  2. Arteriolas
  3. Capilares
  4. Vénulas
  5. Venas

Desde el corazón la sangre sale por las arterias, vasos de gran calibre que se van dividiendo hasta entrar en los órganos y formar las arteriolas. Las arteriolas siguen dividiéndose en el interior del órgano hasta formar los capilares, que son los vasos dónde se produce el intercambio de gases, nutrientes y productos de desecho entre la sangre y los tejidos. Después de los capilares la sangre es recogida en las vénulas, que se van uniendo hasta formar de nuevo vasos de gran calibre, las venas, que llevan a la sangre de vuelta al corazón.

Características diferenciales

Los vasos sanguíneos comparten una estructura general similar consistente en tres capas concéntricas llamadas túnicas: la íntima, la media y la adventicia. Las características fundamentales de estas capas de tejido son:

  • Túnica íntima: es la capa más delgada y la más interna del vaso sanguíneo, la que reviste la luz del vaso (lumen). Está formada por un endotelio escamoso cuyas células se unen a través de una matriz intercelular polisacaroídica. Rodeando al endotelio hay una capa denominada banda elástica interna; esta capa está formada por tejido conectivo subendotelial entrelazado con bandas elásticas circulares.
  • Túnica media: le sigue a la túnica íntima y está formada por fibras circulares de musculatura lisa rodeada de una capa elástica, la banda elástica externa, que la separa de la túnica adventicia. Junto a las fibras musculares se encuentran también cantidades variables de polisacáridos y tejido conectivo.
  • Túnica adventicia: es la capa más externa y está formada principalmente por tejido conectivo fibroso. En los vasos sanguíneos de gran calibre, por ejemplo la arteria aorta, la túnica adventicia contiene también nervios y otros vasos sanguíneos que aportan los nutrientes para las células del vaso. Estos “vasos del vaso” se conocen con el nombre latín de vasa vasorum.

Esta estructura general presenta características diferentes en cada tipo de vaso sanguíneo que nos permiten diferenciar unos de otros de forma exacta, más allá de características más genéricas como el calibre del vaso o el tipo de sangre que transporta.

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Arterias

Las arterias son vasos sanguíneos de gran calibre que:

  • en la circulación sistémica envían sangre oxigenada desde el corazón a los órganos.
  • en la circulación pulmonar llevan sangre pobre en oxígeno, que ha sido recogida por el corazón desde los órganos, desde el corazón a los pulmones.

La característica estructural más importante de las arterias es la gruesa túnica media que poseen. Esta capa es la más gruesa de las arterias mientras que en las venas la capa más gruesa es la túnica adventicia. La túnica media es la que cuenta con la musculatura lisa, gracias a la cuál se controla la presión arterial y se resiste la presión que generan los latidos del corazón.

La presión arterial mantenida entre ciertos niveles es imprescindible para que la sangre circule y lleve nutrientes y oxígeno a todos los tejidos del organismo. Además, mediante la modificación de la presión arterial por zonas, el organismo puede enviar más cantidad de sangre a ciertos órganos si es necesario. Por ejemplo, a los músculos mientras realizamos ejercicio. Todo esto se debe principalmente a la contracción y dilatación de la musculatura lisa de las arterias, qué está bajo el control del sistema nervioso autónomo. Por eso la túnica media está tan desarrollada en las arterias.

Se pueden distinguir varios tipos de arterias:

  • Arterias conductoras: son arterias de gran elasticidad, motivo por el que también se conocen como arterias elásticas. Tienen alta cantidad de colágeno y elastina en la túnica media y poca cantidad de músculo liso. Son arterias de gran calibre y las más próximas al corazón: son la arteria aorta, la arteria pulmonar y las ramas de ambas. Las fibras de colágeno y elastina se estiran absorbiendo la presión producida por los latidos del corazón y, al ser tan elásticas, vuelven rápidamente a su diámetro normal. Esta retracción elástica empuja la sangre hacia el organismo y también es responsable del efecto Windkessel, un flujo retrógrado hacia el corazón que se produce cuándo termina la sístole y antes de que se cierre la válvula aórtica.
  • Arterias distribuidoras: son vasos de calibre medio que siguen a las arterias conductoras y que llevan sangre hacia los vasos de resistencia, que incluyen pequeñas arterias y arteriolas. En la túnica media de las arterias distribuidoras hay una gruesa capa de músculo liso, cuya contracción y dilatación empujan la sangre y mantiene la presión arterial. Ejemplos de arterias distribuidoras son la arteria radial o la arteria esplénica.
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Arteriolas

Las arteriolas son las ramificaciones terminales de las arterias, tienen un calibre pequeño y se van dividiendo y haciéndose más pequeñas hasta formar los capilares. La túnica media posee una fina capa de musculatura lisa, a menudo formada por una o dos capas de células musculares. En general, una arteria que entra en un órgano se divide de 6 a 8 veces antes de hacerse lo suficientemente pequeña para considerarse arteriola.

Las arteriolas son las principales estructuras de resistencia vascular y por ello es dónde se produce el mayor cambio de presión arterial. En las arteriolas la presión arterial se incrementa significativamente. El alto incremento de presión, debido al principio de Bernoulli, se traduce en una alta reducción de la velocidad del flujo sanguíneo. El mayor incremento de presión y mayor reducción de la velocidad del flujo sanguíneo se produce en la transición de las arteriolas a los capilares y permite el intercambio de gases y nutrientes hacia fuera del vaso gracias a la menor presión osmótica en el exterior.

El tono o nivel de contracción de las arteriolas es regulado mediante inervación del sistema nervioso autónomo y varios tipos de hormonas. También responde a condiciones locales como pH o concentración de O2 y CO2. Esta regulación es muy importante para conducir el flujo sanguíneo. Las arteriolas del cerebro son especialmente sensibles al pH.

Generalmente, la epinefrina y norepinefrina, producidas por el sistema nervioso simpático y las glándulas suprarrenales, producen vasoconstricción al actuar sobre receptores alfa1-adrenérgicos de las células musculares presentes en la túnica media. Sin embargo, las arteriolas del miocardio, de músculo esquelético y de los pulmones presentan receptores beta-adrenérgicos y responden ante estas mismas sustancias con vasodilatación, lo que produce mayor flujo sanguíneo a estos órganos ante la conocida como respuesta adrenérgica (situaciones de estrés, miedo, lucha o huida).

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Capilares

Los capilares son los vasos sanguíneos de menor calibre. Tienen un diámetro que oscila entre 5 y 10 mnicrémetros . Se sitúan entre las arteriolas y las vénulas y junto a ellos forman la llamada microcirculación. El diámetro es tan pequeño que los eritrocitos se ven obligados a pasar prácticamente de uno en uno. Se distribuyen formando una red en los tejidos que riegan, conocida como lecho capilar, dónde se produce el intercambio de gases, nutrientes y productos de desecho

Los capilares están formados por una fina túnica íntima constituida por sólo una capa de células endoteliales. No tienen túnica media ni adventicia. Existen tres tipos principales de capilares:

  1. Capilares continuos: formados por la túnica íntima, con las células dispuestas en una capa continua, y una lámina basal de tejido conectivo que la rodea. Sólo permite el intercambio de pequeñas moléculas, cómo agua e iones, que pasan entre las grietas intercelulares. También pueden difundir sustancias lipídicas a través de las membranas celulares en favor del gradiente de concentración.
  2. Capilares fenestrados: la túnica íntima presenta poros entre sus células. Los poros tienen un diámetro de 60 – 100 nanómetros de diámetro y a través de ellos pueden pasar moléculas de mayor tamaño, por ejemplo algunas proteínas. La lámina basal que rodea este tipo de capilares es continua.
  3. Capilares sinusoidales: este tipo de capilares presenta un endotelio y una lámina basal con discontinuidades. El intercambio de sustancias entre la sangre y el tejido aumenta enormemente. Los espacios discontinuos tienen un diámetro que puede llegar a los 30 – 40 micrómetros, lo que permite el paso de eritrocitos y linfocitos, células que tienen un diámetro desde 7.5 a 25 μm.

La distribución de cada tipo de capilares puede variar mucho entre un órgano y otro. Por ejemplo, en la médula ósea, bazo, hígado y algunos órganos linfoides cuentan con una alta proporción de capilares sinusoidales dado el gran intercambio celular que se da en estos órganos.

La cantidad de capilares también es diferente entre órganos, principalmente en función de su tasa metabólica. En general, a mayor tasa metabólica mayor capilarización del órgano.

Metarteriolas

Dentro de los capilares encontramos las metarteriolas, unos vasos sanguíneos de poca longitud que unen directamente arteriolas y vénulas. Las metarteriolas tienen una estructura similar a un capilar continuo pero cuenta con células de musculatura lisa rodeando a la túnica íntima de forma intermitente. Sólo hay metarteriolas en la circulación mesentérica (de las vísceras abdominales).

De las metarteriolas parten los capilares, que a veces se llaman capilares verdaderos para diferenciarlos de las metarteriolas. Entre la metarteriola y el inicio de cada capilar que parte de ella se sitúan los esfínteres precapilares. La contracción de estos esfínteres permite dirigir un mayor flujo sanguíneo hacia otra partes del organismo.

El término metarteriola también es utilizado en ocasiones para referirse de forma general a las arteriolas más pequeñas antes de convertirse en capilares, aunque no conecten directamente arteriolas y vénulas.

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Vénulas

Las vénulas son pequeños capilares que se forman desde los capilares cuándo estos se van uniendo (anastomosis) y formando vasos más grandes que van recogiendo la sangre tras su paso por lo capilares. El diámetro de las vénulas puede variar entre 7 y 50 μm y se van uniendo entre sí hasta formar las venas.

La estructura de las vénulas cuenta con las tres capas, la túnica íntima, media y adventicia. La túnica media está muy poco desarrolla, incluso en vénulas muy pequeñas puede estar ausente. Esto hace que la pared de las vénulas sea más delgada que la pared de las arteriolas. Además, la pared de las vénulas es muy porosa permitiendo que fluido y células puedan moverse fácilmente a través de ella.

Existe un tipo especial de vénulas, las vénulas de endotelio alto, caracterizadas por un endotelio cúbico simple (generalmente la túnica íntima consta de un endotelio escamoso). Este tipo de vénulas se encuentran en órganos linfáticos secundarios, excepto en el bazo, y permiten a los linfocitos pasar de los nódulos linfáticos a la circulación sanguínea y viceversa.

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Venas

Las venas son vasos sanguíneos de gran calibre que salen de los órganos y llevan la sangre de vuelta al corazón. En la circulación sistémica llevan sangre pobre en oxígeno desde los órganos al corazón; en la circulación pulmonar llevan sangre rica en oxígeno desde los pulmones al corazón.

La capa más desarrollada en las venas es la túnica adventicia. La túnica media está poco desarrollada y consiste fundamentalmente en tejido conectivo con una delgada capa de células de musculatura lisa en disposición radial. Una de las características más destacadas de las venas es la presencia de válvulas unidireccionales en la luz del tubo. Estas válvulas permiten el flujo sanguíneo en el sentido del corazón y lo bloquean en el sentido contrario facilitando el retorno de la sangre al corazón (conocido como retorno venoso).

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