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La ecografía, llamada también ultrasonografía, sonografía o ecosonografía, es un procedimiento médico de diagnóstico por imagen que utiliza ondas de sonido de alta frecuencia (ultrasonido) para formar imágenes de órganos y estructuras internas del cuerpo. También se puede encontrar como “sonograma” aunque esta denominación es errónea y se refiere específicamente a las gráficas de sonido/tiempo utilizadas en música (espectrograma de sonido).

Puede que la ecografía más conocida sea la ecografía prenatal o ecografía gestacional que se realiza durante el embarazo y permite crear imágenes en dos y tres dimensiones del bebé antes de su nacimiento. Aunque es una prueba que se suele realizar en las unidades de radiodiagnóstico, es importante señalar que la ecografía no utiliza radiación.

¿Cómo funciona?

La base de la ecografía son ondas de sonido de alta frecuencia, conocidas como ultrasonido (no perceptibles por el oído humano). Estas ondas son emitidas por un pequeño dispositivo, generalmente un transductor electroacústico, y se dirigen a la zona del cuerpo de la que se quiere obtener su imagen interna. Las ondas de sonido rebotan en las diferentes estructuras (huesos, órganos, etc) y el transductor recibe su “eco”. Las señales del eco recibidas son pasadas a un equipo informático que calcula la distancia de la que llegan las ondas en cada punto, lo que permite crear una imagen y mostrarla en una pantalla.

La imagen puede ser en dos o tres dimensiones. También existen las llamadas ecografías en 4D que son ecografías en vídeo.

Preparación para la prueba

Las ecografías son pruebas muy fáciles de realizar y no es necesario que los pacientes se preparen de forma especial. Se suele recomendar llevar ropa cómoda y ligera ya que los técnicos que realizan la ecografía suelen necesitar mover el transductor sobre la piel en toda la zona a estudiar. En ecografías abdominales se recomienda acudir con la vejiga llena y se pueden dar instrucciones de tomar 2 o 3 vasos de agua momentos antes de la ecografía.

Para facilitar el deslizamiento del transductor se utiliza un gel lubricante que también es conductor y ayuda a amplificar las ondas sonoras con el fin de obtener una imagen más precisa. De cada sesión de ecografía se suelen obtener una secuencia de varias imágenes desde varios ángulos. Los especialistas estudian toda la serie de imágenes para poder hacerse una idea de lo que está pasando en el interior del cuerpo.

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La ecografía prenatal

La ecografía es una de las pruebas más comunes para la monitorización del embarazo en todo el mundo. Las imágenes obtenidas permiten identificar la anatomía básica del feto y así se puede vigilar su normal desarrollo. Permite una detección temprana de muchos tipos de anomalías, conocer el sexo del bebé, su edad, su posición, determinar la frecuencia cardíaca del feto, detectar embarazos múltiples, embarazos ectópicos o evaluar la placenta y el líquido amniótico.

Para confirmar el embarazo en estadíos tempranos se utiliza la ecografía transvaginal ya que la ecografía normal no puede detectar los signos del embarazo en las primeras semanas. Este tipo de ecografía utiliza un transductor especial que se introduce en la vagina. También se utiliza cuándo es necesario vigilar el desarrollo del feto durante los primeros meses del embarazo.

Otros usos médicos

Además del embarazo, la ecografía es una prueba muy utilizada con fines diagnósticos, principalmente investigar las causas de dolor interno, la presencia de tumores, malformaciones de órganos, hemorragias internas y otras lesiones. Las imágenes obtenidas también se utilizan para facilitar la toma de decisiones a los cirujanos antes de una intervención quirúrgica. Entre las ecografías más destacadas tenemos:

  1. Ecografía abdominal: se utiliza principalmente para detección de tumores y otras anomalías en la zona abdominal. Por ejemplo, cáncer de hígado, páncreas, vesícula biliar, etc.
  2. Ecografía de mamas: es una prueba cuyo objetivo principal es conocer si un nódulo o tumor detectado en una mamografía es líquido o sólido y determinar si es un crecimiento benigno o maligno.
  3. Ecografía transrectal: su uso principal es la detección de cáncer de próstata. Generalmente se utiliza para dirigir las agujas para recoger muestras para biopsia ya que las ondas de ultrasonido rebotan diferente sobre tejido prostático normal y canceroso .
  4. Ecografía de Doppler: también llamada eco-Doppler, es un tipo de ecografía que utiliza ultrasonido y el efecto Doppler para estudiar la velocidad y dirección del flujo de fluidos en el interior del cuerpo. El uso más común es el estudio del flujo sanguíneo.

Riesgos

La ecografía se considera una prueba no invasiva de muy bajo riesgo. El principal efecto secundario observado, aunque raro, es el calentamiento de algunos tejidos y la creación de burbujas de gas. Generalmente esto no es peligroso pero puede dar lugar a algunas complicaciones, sobre todo cuándo la ecografía involucra vasos sanguíneos y estructuras óseas. Puede provocar malestar en el paciente y coágulos de sangre.

Para disminuir los posibles riesgos en el feto la ecografía es utilizada de forma intermitente durante el embarazo. Muchas veces los padres solicitan ecografías al médico por que quieren ver imágenes de su hijo o hija y es frecuente que el médico se las deniegue si no hay razón médica. En un embarazo normal se suele limitar a 2 o 3 ecografías para todo el período de gestación.

Referencias

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