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Una sonda nasal es un tubo de grosor y longitud variable, flexible y transparente que se utiliza para diferentes procedimientos médicos. La punta de la sonda suele ser roma y con varios orificios. Los principales usos son oxigenoterapia y alimentación nasogástrica.

Es común que se utilicen los términos catéter y sonda de forma indistinta. Aunque ambos son muy parecidos, el término catéter suele ser específico para estructuras tubulares finas, principalmente para uso en el sistema cardiovascular, fabricadas de polietileno o de algunos tipos de silicona (por ejemplo Silastic®) que pueden ser radiopacos para que no interfieran en técnicas readioscópicas. Las sondas, por su parte, suelen ser más gruesas y estar fabricadas de látex, PVC u otro tipo de plástico flexible.

El grosor de la sonda depende fundamentalmente de la edad y complexión del paciente siendo más fino para niños que para adultos. Por su parte, la longitud depende del uso que se le vaya a dar. Así, las sondas nasofaríngeas tienen una longitud de 25 cm aproximadamente, lo necesario para llegar desde los orificios nasales hasta la faringe, mientras que las sondas nasogástricas son considerablemente más largas, pues tienen que llegar hasta el estómago.

Las sondas nasales se introducen por las narinas (orificios de salida de la nariz) y se van empujando, si es necesario con ayuda de lubricación, hasta que llegan a su destino (faringe, estómago, etc). El procedimiento de colocación ha de ser practicado por personal entrenado y con cuidado para disminuir al máximo la posible la irritación de la mucosa y evitar daño a las estructuras nasales que puedan estar presentes como póplipos u otros crecimientos. La molestia para el paciente puede hacer necesario sedación o anestesia local.

Principales usos

Las sondas nasales tienen diversos usos, entre ellos destacan:

  1. Oxigenoterapia: cuándo la vía oral no está disponible, se pueden utilizar sondas nasales para llevar oxígeno a las vías respiratorias. No se deben confundir las sondas nasales con las cánulas nasales, que son pequeños tubos semirrígidos que también se introducen en las narinas pero no llegan a las fosas nasales. Las cánulas se utilizan principalmente cuándo el paciente puede respirar por sí solo pero no lo suficiente.
  2. Monitorización: las sondas nasales se pueden utilizar para monitorizar los gases exhalados, tanto en pacientes con respiración autónoma como con respiración asistida.
  3. Nutrición enteral: en pacientes que no pueden comer por vía oral por sí solos se puede introducir la alimentación a través de una sonda nasogástrica que llega directamente al estómago. Las sondas nasogástricas también se pueden utilizar para sacar contenido estomacal.
  4. Irrigación, drenaje y oclusión: las sondas nasales pueden ser utilizadas para drenar zonas obstruidas. Generalmente se realiza mediante balones unidos a la sonda que se inflan y expanden al llegar al lugar deseado para abrir el canal y que pueda drenar. Una técnica similar con balón se puede utilizar justamente para lo contrario, para oclusión de una vía si es necesario; por ejemplo, en algunas intervenciones quirúrgicas.
  5. Broncoscopia: los broncoscopios son dispositivos que permiten visualizar el interior de los bronquios y suelen contar con una sonda nasal.

Referencias

  1. Francisco Eduardo García Ramos. (2014). Sondas, cánulas, catéteres y drenajes. Auxiliares terapéuticos de la práctica quirúrgica. División Académica de Ciencias de la Salud, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.
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