¿Qué es la prueba de la fibronectina fetal?

Madre embarazada
Publicidad

La prueba o test de fibronectina fetal es una prueba que se realiza para detectar fibronectina fetal en las secreciones del útero. La presencia de fibronectina fetal en estas secreciones entre las semanas 22 y 34 de gestación es un indicador de riesgo de parto prematuro.

La prueba es un procedimiento bastante sencillo que no requiere una preparación especial por parte de la madre. Se toma una muestra de las secreciones uterinas cerca del cérvix con un ayuda de un hisopo de algodón y un arrastre suave, y la muestra es analizada en el laboratorio.

En aproximadamente 24 horas los resultados estarán disponibles. En caso de dar positivo, lo habitual es que se realicen pruebas adicionales para valorar en mayor profundidad el riesgo de parto prematuro, ya que el test de fibronectina fetal puede dar falsos positivos y no es una prueba concluyente.

¿Qué es la fibronectina fetal?

Estructura de la Fibronectina 1
Estructura de la Fibronectina 1

La fibronectina es un tipo de glicoproteína presente en todos los animales vertebrados, sobre todo en la matriz extracelular de los tejidos.

Se conocen alrededor de 20 isoformas con diferentes funciones. Una de ellas es soluble y circula en sangre, por lo que se suele conocer como fibronectina plasmática. Esta fibronectina interviene en la coagulación sanguínea y en la activación de las células con actividad fagocítica.

Publicidad

Las otras isoformas de fibronectina se organizan en la superficie de las células y se depositan en la matriz extracelular como fibrillas insolubles ejerciendo una función de anclaje de las células a la matriz.

Estas fibrillas de fibronectina extracelulares son imprescindibles en la migración celular y en la adhesión entre diversos tipos de células, lo que hace que sean necesarias para el crecimiento y desarrollo celular. Este papel no solo es fundamental en la etapa postnatal, también lo es durante la embriogénesis, la organogénesis y el resto de etapas del desarrollo fetal.

Además, las células embrionarias y fetales producen un tipo especial de fibronectina que se conoce como fibronectina fetal (fFN), cuya función es la adhesión del corion (membrana externa de las dos que recubre al embrión) y la decidua (nombre que recibe la mucosa uterina durante la gestación).

De este modo, gracias a la fibronectina fetal, el embrión y el feto se pueden mantener de forma segura en el interior del útero.

¿Qué indica la prueba de fibronectina fetal?

La fibronectina fetal puede ser detectada en las secreciones vaginales en ciertas etapas del embarazo. En un principio, la fibronectina fetal aparece hasta las 22 semanas, luego comienza a descender y a partir de la semana 24 deja de ser detectable.

Publicidad

En un embarazo normal, la fibronectina fetal comienza a aparecer de nuevo en la vagina durante la semana 34. A partir de este momento, la fibronectina fetal del interior útero comienza a degradarse y liberarse como parte de la preparación para el parto.

Si se detecta fibronectina fetal en la vagina entre las semanas 22 y 34, entonces existe riesgo de que haya un parto prematuro. No obstante, la fibronectina fetal es tan solo una señal de riesgo que no implica necesariamente que se vaya a producir un parto prematuro, pero permite que el equipo médico, la madre y la familia se puedan preparar por si llega ocurrir.

En caso de que el test de la fibronectina fetal sea positivo, es habitual que se realicen otras pruebas que ayuden a evaluar el riesgo con mayor precisión. Por ejemplo, es habitual que ante un resultado positivo se realice una ecografía vaginal para comprobar la longitud del cervix, pues el cuello del útero se acorta cuando el parto está próximo.

En caso de que el riesgo de parto prematuro se determine en un grado muy alto, los médicos pueden prescribir medidas para reducir el riesgo, incluyendo reposo, fármacos o, en función del caso, incluso hospitalización.

Otros síntomas de un posible parto prematuro incluyen el desarrollo de contracciones, dolor en la zona lumbar y baja de la espalda, calambres abdominales, manchado y secreción vaginal, o sensación de presión en la zona pélvica.

Publicidad