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El sistema endocrino es una red muy compleja de glándulas que liberan hormonas de forma sumamente controlada al torrente circulatorio para regular el funcionamiento de todo el organismo en su conjunto. Los disruptores hormonales, también llamados disruptores endocrinos, son sustancias exógenas al organismo pero que pueden interferir en el funcionamiento de este sistema.

Los resultados son efectos graves para la salud entre los que destacan un mayor de riesgo de cáncer, problemas de fertilidad y de desarrollo reproductor, problemas neurológicos, aumento de riesgo de diabetes y obesidad, o enfermedades cardiovasculares.

Los niños y mujeres embarazadas son el grupo de mayor riesgo, aunque el efecto puede mostrarse décadas después. Por ejemplo, la exposición a disruptores hormonales durante el desarrollo fetal es una de las principales causas del síndrome de disgénesis testicular, pues aumenta el riesgo de afecciones que conducen a una fertilidad masculina disminuida en la edad adulta.

Sin embargo, nos exponemos a disruptores hormonales a diario, generalmente a dosis bajas de forma individual pero desde numerosas fuentes; están presentes prácticamente en todas partes a nuestro alrededor. Están presentes en plásticos, pesticidas, herbicidas, carnes de explotaciones ganaderas, productos como barnices, pinturas, detergentes o cosméticos, y otros muchos artículos de consumo.

Los disruptores hormonales más habituales

1.- Bisfenol A (BPA)

Bisfenol A
Bisfenol A, 4,4′-(propano-2,2-diil)difenol

El bisfenol A, generalmente abreviado como BPA, es una sustancia de naturaleza orgánica que se utiliza como bloque disfuncional en muchos tipos de plásticos y aditivos plásticos. Es fundamental en la fabricación de resinas epoxi y policarbonatos de plásticos.

Los policarbonatos hacen que los plásticos sean transparentes y no astillables o flexbiles; se utilizan para fabricar productos tan comunes como botellas y otros recipientes culinarios, multitud de electrodomésticos, equipamiento médico, lentes orgánicas para gafas o composites dentales. Los policarbonatos con BPA también se utiliza para darle flexibilidad al PVC y evitar su polimerización, en la síntesis de polisulfonas o como antioxidante en algunos tipos de plásticos.

Por su parte, las resinas epoxi con BPA son muy utilizadas en los recubrimientos internos de latas de comida (sustituido en algunos países, como Japón, por un film de poliester), en pinturas, adhesivos y otros muchos productos químicos.

También se utilizan muchos derivados del bisfenol A. Por ejemplo, el tetrabromobisfenol A, obtenido al añadir bromo al bisfenol A, es utilizado para fabricar materiales resistentes al calor o en circuitos impresos.

La mejor opción para reducir la exposición al BPA en el día a día es evitar el uso de plásticos, especialmente en envases alimenticios, así como evitar el consumo de alimentos en conserva.

2.- Dioxina

dibenzo-p-dioxina
Fórmula estructural de dibenzo-p-dioxina

Las dioxinas son un grupo de sustancias que se forman durante la combustión de productos que contienen cloro, destacando los policlorodibenzofuranos (PCDF) y a las policlorodibenzodioxinas (PCDD). Las dioxinas quedan retenidas en el tejido adiposo animal, incluyendo el ser humano, y tienen un efecto acumulativo a través de la cadena alimentaria. Un animal longevo y graso tendrá mayores niveles de dioxinas acumuladas a lo largo de su vida.

La principal exposición del ser humano a las dioxinas es a través de carnes, productos lácteos, pescados y mariscos. Reducir el consumo de estos productos es la mejor de forma de evitar las dioxinas.

3.- Atrazina

Atrazina
Atrazina 2-cloro-4-(etilamina)-6-(isopropilamina)-1,3,5-triazina

La atrazina es un compuesto del grupo de las triazinas muy utilizado como herbicida en todo el mundo, excepto en la Unión Europea dónde fue prohibido en el 2004 por la contaminación persistente de aguas subterráneas. Aunque no se sabe mucho sobre su efecto en humanos, el efecto nocivo en anfibios de aguas contaminadas ha sido ampliamente contrastado; se relaciona con malformaciones congénitas, tumor de mama, baja calidad espermática o retraso en la pubertad.

La atrazina es un contaminante principalmente en el agua. Para reducir la exposición se recomienda filtrar el agua de consumo con filtros adecuados para retener la atrazina y consumir productos ecológicos para reducir el uso de atrazina y su acumulación en el medio ambiente.

4.- Ftalatos

Ftalatos
Estructura general de los ftalatos

Los ftalatos son ésteres del ácido ftálico que se utilizan en casi todos los plásticos flexibles y en numerosos productos cosméticos y de higiene personal. Los ftalatos se asocian con hipertensión, infertilidad, obesidad, malformaciones congénitas, diabetes y disfunción del tiroides.

La mejor forma de evitar los ftalatos es evitar los plásticos a base de PVC y evitar productos cosméticos que indiquen que contienen ftalatos o el genérico “fragancia”, pues bajo esta denominación genérica se encuentran muchas sustancias derivadas de los ftalatos.

5.- Percloratos

Perclorato
Estructura del ión perclorato

Los percloratos son sales del ácido perclórico (HClO4) que se utilizan como propelentes en pirotecnia, elaboración de explosivos y en combustibles de cohetes; también como agentes oxidantes en desinfectantes y productos de limpieza, y algunos herbicidas.

Los percloratos son solubles en agua y pueden persistir en las aguas subterráneas y superficiales durante décadas. Los percloratos se han relacionado con retraso en el desarrollo y afectan principalmente al tiroides, de hecho el perclorato potásico es utilizado en farmacología como antitiroideo.

Dado que es un contaminante fundamentalmente presente en el agua, la mejor forma de evitarlo es mediante el uso de filtros adecuados en el agua de consumo.

6.- Retardantes de llama

Polibromodifenil éteres
Polibromodifenil éteres

Los retardantes de ignición, retardantes de llama, ignífugos o antiinflamabales, son aditivos que retrasan la llama en plásticos y espumas sintéticas. Se utilizan con fines de seguridad en numerosos productos domésticos, incluyendo las carcasas de plástico de electrodomésticos y dispositivos electrónicos.

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Entre los más comunes están los polibromodifenil éteres (PBDEs). El amplio uso de los PBDEs y su gran persistencia ha llevado a que en la actualidad esté presente casi en cualquier sitio del medio ambiente, incluso en el Ártico. Se pueden detectar PBDEs en el aire y polvo del interior de edificios, tanto en el ámbito laboral como doméstico.

Los PBDEs alteran el funcionamiento del tiroides y se han relacionado con el déficit de atención con hiperactividad (ADHD) y con retrasos en el desarrollo intelectual.

Evitar la exposición a los retardantes de llama es prácticamente imposible, pero se puede minimizar limpiando el polvo de casa de forma más frecuente y con el uso de filtros de aire HEPA.

7.- Plomo

Plomo
Plomo (mineral)

El plomo es el elemento metálico que en la tabla periódica tiene el símbolo Pb. Se utilizan compuestos de plomo, como los silicatos y los carbonatos, en la fabricación de PVC para darle mayor resistencia al calor y a la luz. Los silicatos de plomo también se utilizan en el esmaltado de vidrio y cerámica. Los arseniatos de plomo se utilizan ampliamente como insecticidas.

El plomo también se utiliza en componentes eléctricos, por ejemplo en cubiertas de vinilo para cables o en materiales piezoeléctricos como el PETE (mezcla calcinada de zirconato de plomo y titanato de plomo). Durante el siglo XX fue muy utilizado como aditivo en carburantes. También en la fabricación de pigmentos sintéticos, aunque este uso ha caído considerablemente.

El pico de emisión de plomo al medio ambiente fue durante la revolución industrial pero el plomo sigue siendo uno de los contaminantes de mayor distribución y persistencia en aguas y suelos, especialmente en suelos con alto contenido orgánico dónde puede persistir durante cientos o miles de años.

Para reducir la exposición al plomo se pueden utilizar filtros adecuados para el agua de consumo y revisar las pinturas de los edificios por su fueron utilizadas pinturas con plomo. Dada su gran presencia en el medio ambiente, prácticamente todas las fuentes de alimentos contienen plomo, aunque generalmente en bajas cantidades.

En el organismo es uno de los metales pesados más tóxicos y daña prácticamente a cualquier órgano. Se ha asociado con daño cerebral permanente, bajo coeficiente intelectual, abortos, partos prematuros, daño renal y problemas del sistema nervioso. Como disruptor endocrino, el plomo reduce los niveles de hormonas sexuales.

8.- Arsénico

Arsénico nativo
Arsénico nativo (mineral)

El arsénico es un elemento químico del grupo de los metaloides que se identifica con el símbolo As. El arsénico metálico se utiliza como aditivo en aleaciones de plomo y como dopante de semiconductores en dispositivos electrónicos. Además, el arseniuro de galio es uno de los semiconductores más comunes en circuitos electrónicos, junto a los semiconductores de silicio dopado, y también se utiliza en la fabricación de diodos, por ejemplo las lámparas LED.

Otros usos importantes del arsénico, aunque en declive pero todavía notable, son como conservante para madera (arseniato de cobre cromado, arseniato de plomo) y en herbicidas y pesticidas agrícolas (mono y disodio metil arsenato, arseniato de plomo, arsenito de sodio).

El arsénico se encuentra como contaminante en suelo, agua y aire, y es absorbido por las plantas, sobre todo por vegetales de hoja, arroz, algas y algunos frutales como la manzana o la uva. Otra exposición importante es la inhalación de gases en zonas de alta contaminación atmosférica.

9.- Mercurio

Interruptor de mercurio
Interruptor de mercurio

El mercurio es un metal pesado de símbolo Hg y su característica más distintiva es que es líquido a temperatura ambiente. Se ha utilizado en muchos instrumentos clínicos, como termómetros y tensiómetros, aunque este uso es ya residual en muchos países, pero se sigue utilizando en otras aplicaciones, como las lámparas fluorescentes, amalgamas odontológicas, dispositivos eléctricas y electrónicos, y la síntesis de diversos productos químicos.

El mercurio se utiliza también como aditivo cosmético, por ejemplo el tiomersal es una sustancia que contiene mercurio y es bastante habitual en la máscara de pestañas, aunque el uso en cosmética está ya prohibido en algunos países. El tiomersal también se utiliza, aunque con mucha controversia, como conservante en vacunas.

El uso de mercurio ha estado cayendo desde la década de 1980, así como la producción mundial que se ha concentrado en países con restricciones ambientales más laxas, destacando China dónde se produce la mayoría de mercurio. Buena parte de las emisiones actuales de mercurio siguen proviniendo de la minería del oro, de las centrales térmicas de carbón y de la producción de cemento.

El mercurio se relaciona con problemas en el desarrollo fetal, fallo renal y alta debilidad muscular, entre otros muchos problemas de salud. Para reducir la exposición, la principal medida es reducir el consumo de pescado y marisco, pues son los alimentos más contaminados por mercurio.

10.- Compuestos perfluorados

Perfluorohexano
Perfluorohexano, ejemplo de un perfluorocarbono

Los compuestos perfluorados, más conocidos como PFCs, son un grupo de sustancias muy comunes en la fabricación de superficies hidrófobas, incluyendo textiles y superficies de utensilios de cocina, sartenes y ollas, por ejemplo el teflón. También se utilizan en pesticidas y en algunas aplicaciones electrónicas. El perfluorohexano, uno de los perfluorocarbonos más comunes, se utiliza en diversas aplicaciones de aerosoles, por ejemplo en extintores de incendios y en aerosoles farmacéuticos.

La mejor forma de reducir la exposición a estos compuestos es no utilizar utensilios de superficies antiadherentes y otros productos con recubrimientos hidrófobos, sobre todo si van destinados a uso con calor, como son las sartenes y ollas.

Medidas generales

La variedad de disruptores hormonales es realmente alta, por lo que es prácticamente imposible que un hogar esté libre de ellos. Por ejemplo, los pesticidas organofosfatados son los más utilizados contra insectos y, aunque son poco persistentes, pueden llegar en altas cantidades al consumidor final.

Los plásticos, la comida, el agua y los cosméticos suelen ser las principales vías de exposición. Como medidas generales para reducir la exposición a los disruptores hormonales sería recomendable reducir el uso de polímeros plásticos y consumir productos ecológicos a ser posible, incluyendo cosméticos que contengan ftalatos, éteres glicol, parabenos, ni otros compuestos sobre los que existan dudas sobre su seguridad.

Referencias

  1. Dirty Dozen Endocrine Disruptors. (2013). Environmental Working Group.
  2. 10 Sources of endocrine disruptors and how to avoid them. (15 de Julio de 2015) Mercola.
  3. Directo a tus hormonas. Guía de alimentos disruptores. (2016) Ecologistas en Acción.

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