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Los suplementos de testosterona son medicamentos sometidos a prescripción médica, aunque en algunos países puedan adquirirse de forma libre, destinados a tratar deficiencias de testosterona, una hormona asteroide del grupo andrógeno producida de forma natural en los testículos, ovarios y glándulas suprarrenales. Existen distintas presentaciones según la vía de administración, las más frecuentes son inyectables y parches o geles transdérmicos.

La testosterona es la principal hormona masculina y, entre otros, interviene en:

  • densidad ósea
  • distribución de la grasa
  • fuerza y masa muscular
  • producción de hematíes
  • libido y deseo sexual
  • producción de esperma

Los niveles bajos de testosterona se manifiestan con diversos síntomas, entre ellos los más destacados son:

  • disminución de la libido
  • disfunción eréctil
  • alteraciones del sueño, insomnio
  • depresión
  • fatiga generalizada
  • dificultad de concentración
  • disminución de masa y fuerza muscular
  • disminución de la densidad ósea
  • aumento de los depósitos grasos

La terapia sustitutiva con testosterona

Algunas enfermedades, como el hipogonadismo, se caracterizan por una producción de testosterona por debajo de lo normal. La producción de testosterona también se ve disminuida como efecto secundario de algunos medicamentos, algunos procedimientos médicos y de forma natural a medida que se envejece.

La terapia sustitutiva utiliza fármacos análogos a la testosterona o que promueven su producción con el fin de disminuir los síntomas producidos por su déficit. Está indicada en pacientes con hipogonadismo y otras alteraciones de salud que cursen con déficit de testosterona. También se utiliza, en algunos casos, para disminuir los síntomas del déficit asociado a la edad cuándo se ha comprobado que no existen otras posibles causas y siempre bajo criterio médico.

La terapia sustitutiva suele necesitar una monitorización y ajuste de dosis individualizada para conseguir mitigar los efectos de la deficiencia de testosterona y disminuir al máximo los posibles efectos adversos.

¿Es efectiva?

Existen pruebas suficientes para afirmar que los suplementos de testosterona son efectivos para tratar los síntomas del hipogonadismo y otras alteraciones de salud que cursan con baja producción hormonal. No está igual de claro que sea efectiva en el tratamiento del déficit de testosterona asociado al envejecimiento, ya que la mayoría de los síntomas que aparecen son también síntomas normales del envejecimiento.

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Existe una amplia creencia entre los hombres de cierta edad que el consumo de suplementos de testosterona les hará sentir más jóvenes y con más energía. Sin embargo, no hay datos clínicos que avalen esta suposición y los estudios al respecto no son concluyentes.

Uso en bodybuilding

El efecto anabólico de la testosterona ha llevado a que los suplementos de testosterona sean utilizados por culturistas (bodybuilding) con el objetivo de aumentar la masa muscular y no para tratar una deficiencia real de testosterona. Además de no tratar un problema real, suelen utilizarse sin control médico, lo que puede provocar graves consecuencias para la salud.

Estimuladores de testosterona

Existen también productos estimuladores de la producción de testosterona generalmente no sujetos a prescripción médica. Estos productos suelen comercializarse como suplementos nutricionales y estar compuestos de vitaminas y minerales conocidos por su efecto sobre el funcionamiento del hipotálamo, testículos e hipófisis, glándulas involucradas en la producción de testosterona. En personas con baja producción pueden tener un efecto positivo pero no hay evidencia de que aumenten la producción de testosterona en individuos sanos.

Muchos de estos suplementos también contienen extractos vegetales o animales que supuestamente corrigen la baja producción de testosterona pero que no cuentan con base científica sólida. El extracto de Tribulus terrestris es uno de los ingredientes más comunes en estos productos. Los estudios existentes han relacionado esta planta con un posible efecto contra el estrés pero no han encontrado relación alguna con los niveles de testosterona.

Otra de las sustancias más utilizadas es el ácido D-aspártico. Esta sustancia ha demostrado aumentar la producción de esperma y de testosterona en hombres con problemas de fertilidad y con niveles de bajos de testosterona pero no ha mostrado efecto significativo en personas con niveles normales. Resultados similares ha mostrado la suplementación con zinc, magnesio y vitamina D, otros ingredientes habituales en los estimuladores de producción de testosterona.

Riesgos y posibles efectos perjudiciales

La terapia con suplementos de testosterona puede tener importantes efectos secundarios y riesgos para la salud. Entre los más destacados podemos citar:

  • Contribuye a empeorar o desarrollar apnea del sueño
  • Incrementa el riesgo de padecer infartos de miocardio
  • Aumenta el riesgo de padecer trombosis, embolia pulmonar y otras enfermedades cardiovasculares hasta en un 30%
  • Estimula el crecimiento de la próstata, lo que puede resultar en una hiperplasia benigna pero también en un mayor crecimiento de tejido canceroso existente
  • Atrofia testicular
  • Crecimiento de las mamas
  • Provoca acné y otras reacciones cutáneas
  • Algunos estudios también han relacionado los suplementos de testosterona con problemas de riñón.

Debido a estos efectos secundarios y a las dudas sobre la eficacia, es aconsejable que se acuda al médico o profesional de salud antes de comenzar a consumir suplementos de testosterona. El profesional de salud nos informará sobre los riesgos, beneficios, alternativas disponibles y posibles contraindicaciones según nuestras características individuales para que podamos tomar la mejor decisión.

Referencias

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