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Los prostanoides son una familia de sustancias biológicamente activas que derivan de ácidos grasos eicosanoides. Los tres grupos principales de prostanoides son las prostaglandinas, prostaciclinas y tromboxanos. todos ellos mediadores en numerosos procesos fisiopatológicos, entre ellos en la respuesta inmune inflamatoria, agregación plaquetaria, vascoconstricción, vasodilatación, motilidad gastrointestinal y actividad neuronal.

La síntesis de los prostaglandinas se realiza por acción de enzimas prostaglandina-endoperóxido sintasa, más conocida como ciclooxigenasa (COX). A partir de las prostaglandinas se sintetiza prostaciclinas por acción de la prostaciclina sintasa. Los tromboxanos también se sintetizan a partir de prostaglandinas por acción de la enzima tromboxano-A sintasa.

El principal precursor de prostanoides es el ácido araquidónico, un ácido graso omega-6, pero también hay prostanoides que se sintetizan a partir de ácido eicosapentanoico y ácido dihomo-gamma-linolenico, dos ácidos grasos omega-3.

La síntesis de prostanoides aumenta ante determinadas circunstancias, como daño tisular, liberación de prostanoides por células vecinas o la presencia de diversos factores químicos. En estas situaciones se activa una cascada de reaccionas que culmina en la liberación de ácido araquidónico desde las membranas citoplasmáticas, principal reservorio de este ácido graso en el organismo.

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La acción de la cicolooxigenasa sobre el ácido araquidónico produce un peróxido altamente reactivo y a partir de él se forma la prostaglandina H (PGH). A partir de esta molécula se sintetizan todos los demás prostanoides. Sobre el ácido araquidónico también puede actuar la lipooxigenasa (LOX), ruta de síntesis que produce leucotrienos, HETE y lipoxinas, otra familia de sustancias diferentes a los prostanoides.

Derivados del araquidónico
Derivados del ácido araquidónico

Los prostanoides, sus receptores y sus vías de síntesis son diana terapéutica de muchos fármacos. Por ejemplo, la aspirina y otros AINEs (antiinflamatorios no esteroides) actúan bloqueando la síntesis de prostaglandinas al inhibir la acción de la COX. Estos fármacos son considerados como anti-prostanoides, pero también hay fármacos que mimetizan la acción de los protanoides y se utilizan para tratar condiciones como el glaucoma, disfunción eréctil, úlceras estomacales o hipertensión pulmonar; por ejemplo el epoprostenol es una prostaglandina sintética utilizada para tratar diversos tipos de hipertensión arterial pulmonar.

El ácido araquidónico (omega-6) se puede sintetizar a partir de ácido linoleico (omega-3), este último considerado esencial. El balance entre ambos tipos de ácidos grasos en la dieta influye en la prevención de numerosas enfermedades, especialmente las relacionadas con el sistema cardiovascular, como la hipertensión y la aterosclerosis, y las relacionadas con procesos inflamatorios crónicos, como la artritis reumatoide e incluso el cáncer. También se ha asociado con mejora de la función cerebral, mejora de los síntomas de la depresión y aumento del rendimiento intelectual.

Los efectos beneficiosos para la salud se asocian a una dieta con mayor contenido en ácidos grasos omega-3, los cuáles desplazan a los omega-6 y compiten por las enzimas COX dando como resultado una menor producción de prostanoides. Las principales fuentes de omega-3 son pescados grasos, principalmente pescado azul, y fuentes vegetales como aceites de semillas y frutos secos. Algunos omega-3, incluso, se utilizan como fármacos; por ejemplo el ácido eicosapentanoico, más conocido como EPA, se utiliza en el tratamiento farmacológico de ciertos tipos de hiperlipidemias.

Referencias

  1. Manuel Díaz-Muñoz et al. (2008). Acciones de los prostanoides en la fisiopatología cardiovascular. Anales de la Real Academia Nacional de Farmacia 74(4).
  2. Hooper L. (2009). Ácidos grasos omega-3 para la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Cochrane.

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