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Los pólipos vaginales son crecimientos anormales de la piel producidas en el interior de la vagina. Estas proliferaciones se denominan frecuente como acrocordones. Los pólipos vaginales son mayoritariamente benignos y no causan dolor. Muchas mujeres no son conscientes de que los tienen hasta que el médico se lo dice.

Los pólipos vaginales suelen ser asintomáticos pero hay mujeres que pueden sentir algunos síntomas. Entre ellos secreción vaginal anormal no relacionada con ninguna otra afección y el sangrado entre menstruaciones. En raras ocasiones algunas mujeres refieren sentir molestias o dolor relacionado con los pólipos vaginales.

La presencia de pólipos vaginales es detectada principalmente a través de exámenes físicos realizados por el ginecólogo en las revisiones rutinarias. Al ser una afección generalmente benigna y asintomática no se suele prescribir ningún tratamiento salvo que el médico vea alguna razón para eliminarlos. Nunca se puede estar 100% seguro de que sean totalmente benignos y de origen no canceroso sin realizar pruebas adicionales, por eso es habitual que, tras la detección de pólipos vaginales, se realicen pruebas diagnósticas suplementarias como una biopsia y, en su caso, la eliminación de los pólipos.

La eliminación de los pólipos vaginales es un procedimiento generalmente ambulatorio que no requiere de hospitalización. Lo más común es que se utilice un espéculo para separar las paredes vaginales y poder trabajar en la zona. Se aplica un anestésico local para que la paciente no sienta dolor alguno y finalmente se separa el pólipo del resto de tejido vaginal normal con ayuda de un bisturí o herramienta quirúrgica apropiada.

Existen otros métodos de eliminación de pólipos vaginales como la criogenización o el tratamiento con láser. En cualquier caso, el uso de estos métodos que destruyen los pólipos al completo sólo se recomiendan una vez realizadas las biopsias que aseguren que el pólipo no es canceroso, de lo contrario no se podrán realizar estas pruebas diagnósticas posteriormetne en caso de que sea necesario.

Tras el procedimiento de eliminación es completamente normal sentir algunas molestias como calambres o un ligero sangrado. Pero estas molestias no son de mucha importancia y la mayoría de mujeres pueden seguir con su actividad habitual incluso sin el uso de analgésicos.

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