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Los esquejes, también llamados gajos en algunas zonas, son fragmentos de plantas que se utilizan en horticultura con fines reproductivos. Se considera una forma de propagación vegetativa, un tipo de reproducción asexual típica de plantas que se produce sin la producción ni de esporas ni de semillas.

Según las características de la planta y del estado de desarrollo, los esquejes pueden ser fragmentos de tallos, brotes, trozos de raíces, ramas lignificadas e incluso hojas en algunos casos, por ejemplo en plantas crasas. Estos fragmentos se ponen en un medio adecuado con un sustrato húmedo, y si las condiciones son adecuadas, el esqueje desarrollará raíces y la planta comenzará a crecer como un nuevo individuo independiente, aunque con la misma información genética que la planta progenitora.

Factores en la reproducción por esquejes

Los esquejes de unas plantas forman raíces más fácilmente que otras, aunque en teoría todas las plantas se podrían reproducir de esta forma. Hay especies que forman raíces directamente enterrando el esqueje en un sustrato húmedo y regándolo, mientras que la mayoría requieren de más cuidados y atención a la humedad, temperatura y exposición solar.

Aunque algunas especies se pueden desarrollar a partir de fragmentos de raíces, la mayoría de esquejes son tallos sin sistema radicular alguno, por lo que tienen altas probabilidades de morir por deshidratación si no se encuentran en condiciones adecuadas de humedad y temperatura. Los esquejes necesitan un ambiente húmedo en el sustrato; algunas especies también del ambiente, pero no demasiado húmedo para evitar que el esqueje se pudra.

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Como sustratos se utilizan, entre otros posibles, tierra, perlita, vermiculita e incluso agua. El sustrato y nivel de humedad idóneo es muy variable entre diferentes tipos de plantas. En los cactus y plantas crasas, por ejemplo, se puede dejar secar la superficie de corte al aire libre antes de plantar del esqueje y mejorará la formación de raíces.

Esqueje de magnolia
Esqueje de magnolia con raices adventicias

Los esquejes de tallos semilignificados o verdes se suelen tomar durante la primavera en las ramas superiores siempre por debajo de algún nudo, mientras que los esquejes de tallos lignificados se suelen tomar durante el invierto en ramas inferiores. La longitud de los esquejes puede variar enormemente, típicamente entre los 5 y los 25 cm.

Para evitar el secado y aumentar las posibilidades de reproducción exitosa, el esqueje se puede colocar bajo un plástico o en otro espacio confinado que ayude a mantener el ambiente húmedo y no solo el sustrato. También es frecuente que el proceso se realice sin demasiada incidencia solar o en condiciones de semisombra.

El enrraizamiento se puede estimular utilizando hormonas enrraizantes y estimulantes del crecimiento vegetal, entre ellas sustancias con actividad auxínica como el ácido indolbutírico.

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