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Un aborto espontáneo, también llamado aborto natural, se refiere a la pérdida del embarazo durante las primeras 20 semanas de gestación sin que se haya provocado por alguna acción humana de forma intencionada. Después de 20 semanas de gestación, la pérdida natural del embarazo pasa a llamarse parto prematuro o muerte fetal según el caso.

El riesgo de sufrir un aborto espontáneo va desde el 15% en mujeres jóvenes hasta el 40% en mujeres de más de 40, siendo la edad uno de los factores de riesgo más importantes. Aproximadamente una quinta parte (20%) de todos los embarazos terminan en un aborto natural de forma clínicamente reconocida. La cifra real estimada real es del 50% aunque es muy difícil de saber con exactitud debido a que son muchos los abortos espontáneos producidos en las primeras semanas que no son reconocidos clínicamente, muchos de ellos se producen incluso antes de que la madre se de cuenta de que está embarazada. Aproximadamente el 80% de los abortos espontáneos tienen lugar durante las primeras 7 semanas de gestación.

Tipos de abortos espontáneos

En función de la expulsión del feto, placenta y demás productos de la gestación, el aborto espontáneo se clasifica en:

  • Aborto consumado o completo: en el aborto se expulsan todos los productos de la concepción
  • Aborto incompleto: hay retención del feto, de placenta o de otros productos de la concepción
  • Aborto retenido: no sale del cuerpo ningún producto de la concepción

Atendiendo a otras características, el aborto espontáneo también recibe otros nombres como:

  • Aborto séptico o infectado: hay infección en las mucosas uterinas o en cualquier producto de la concepción retenido tras el aborto natural.
  • Aborto inevitable: este nombre se utiliza cuándo han aparecido los síntomas de un posible aborto y no se ha podido evitar por ningún medio.

¿Cuáles son las causas?

La principal causa de abortos espontáneos es de origen genético por anomalías cromosómicas que impiden el desarrollo del feto. Estos problemas cromosómicos no están relacionados, por norma general, con la herencia genética, es decir, no son problemas derivados de los genes de los progenitores sino que se producen en la mayoría de los casos por óvulos o espermatozoides defectuosos con un número de cromosomas anormal. La tasa de abortos espontáneos debidos a problemas cromosómicos en el feto puede llegar a representar hasta del 70% de los abortos espontáneos durante el primer trimestre y hasta el 50% de todos los abortos espontáneos en general.

Le sigue en tasa de incidencia, con un 15%, el síndrome antifosfolípido o síndrome de Hughes. Este síndrome se caracteriza por la producción de anticuerpos contra algunos fosfolípidos presentes en las membranas de células sanguíneas aumentando la formación de coágulos sanguíneos (trombosis) y se relaciona con complicaciones del embarazo como el aborto espontáneo o preeclampsia severa.

A partir del segundo trimestre de embarazo, la causa principal de abortos espontáneos está relacionada con problemas uterinos. Por ejemplo, úteros débiles con demasiada dilatación muscular. Las anomalías cromosómicas tienen una menor incidencia a partir del segundo trimestre representando aproximadamente hasta el 20% de los abortos espontáneos durante esta etapa.

Otras factores que pueden causar o aumentar el riesgo de aborto espontáneo son:

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  • Consumo de drogas y alcohol
  • Toxinas ambientales y productos químicos
  • Alteraciones hormonales
  • Infecciones
  • Obesidad
  • Enfermedades sistémicas no controladas como la diabetes o hipertensión

Otros factores de riesgo importantes son:

  • Edad de la madre
  • Abortos espontáneos previos

¿Cuáles son los síntomas?

No existe un cuadro de síntomas estricto y común. Los síntomas de un posible aborto espontáneo más comunes son dolor abdominal agudo o sordo, expulsión de coágulos y sangrado vaginal.

El tratamiento y prevención del aborto espontáneo

Cómo medidas preventivas, lo primero que se realiza son una serie de pruebas para determinar los factores de riesgo más comunes. Entre estas pruebas están:

  • Examen de cuello de útero: se observa fundamentalmente si el cuello uterino está dilatado o si es demasiado estrecho.
  • Ecografías abdominales para comprobar el desarrollo del feto.
  • Conteo y fórmula leucocitaria: se estudia la cantidad y tipo de glóbulos blancos en sangre. Estas células son las responsables de la respuesta inmunitaria y su estudio puede poner en evidencia la existencia de infecciones.
  • Tipo de sangre: de los antígenos sanguíneos, el factor Rh es uno de los más importantes en el embarazo. Si la mujer es Rh- se pueden presentar problemas si el feto es Rh+. Este factor es más importante en segundos y siguientes embarazos que en el primero pues la sangre del feto y la de la madre, por lo general, no entran en contacto y si lo hacen ocurre en el momento del parto, de ahí que en un segundo embarazo la madre Rh- ya pueda tener anticuerpos que reaccionen con sangre tipo Rh+.

Estas pruebas junto con la vigilancia y control profesional del embarazo desde el primer momento es la mejor prevención para poder actuar rápido y tomar las medidas necesarias para disminuir las probabilidades de aborto espontáneo. Por ejemplo, si se padece una enfermedad se puede tratar antes de quedar embarazada, se pueden evitar factores de riesgo como el alcohol, drogas, altas cantidades de cafeína, tratar infecciones, controlar los niveles de azúcar en sangre y presión arterial, y, en definitiva, estar atento a las posibles complicaciones que puedan surgir.

Si una mujer embarazada nota cualquier signo de posible aborto, como sangrado vaginal o dolor abdominal, debe buscar atención médica de inmediato. Una vez que tiene lugar el aborto espontáneo suele ser necesario un tratamiento para evitar complicaciones. Lo primero que se hace es comprobar sin han quedado productos de la gestación en el interior del útero así como su estado. Si quedan restos en el interior se puede esperar hasta dos semanas y si no se expulsa de forma natural puede ser necesario cirugía o tratamiento farmacológico (principalmente con misoprostol). Los restos que quedan en el útero pueden infectarse y puede llegar a ser un problema serio, de ahí que se vigile y controle su expulsión tras un aborto espontáneo.

Además de las posibles infecciones, la otra mayor complicación derivada del aborto espontáneo es la depresión que puede generar tanto en la madre como en el padre.

Si el aborto tiene lugar después de 20 semanas la atención es diferente y ya no se considera aborto sino parto prematuro o muerte fetal según el caso.

Acude al médico si estás embarazada y

  • Experimentas sangrado vaginal con o sin dolor abdominal
  • Sientes dolor abdominal agudo
  • Observas material tisular o coágulos saliendo de la vagina
  • Acude siempre a tu médico o ginecólogo si crees que puedes estar embarazada

Referencias

  1. Katz VL. Spontaneous and recurrent abortion: etiology, diagnosis, treatment. En: Comprehensive Gynecology. 5th ed. Philadelphia: Mosby Elsevier, 2007.
  2. MedLinePlus

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