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El aspecto de la picadura de un insecto puede no revelar ninguna información importante o puede decirnos mucho. Por ejemplo, puede ser posible saber que tipo de insecto fue el responsable. También puede ofrecer información importante sobre el estado del hogar; por ejemplo, picaduras de pulgas o chinches puede revelar infestaciones necesarias de tratar. El aspecto de la picadura de un insecto también puede decirnos si se necesita atención médica o no.

Las picaduras de garrapatas son un ejemplo de picaduras de insecto que se pueden reconocer con relativa facilidad (aunque en realidad las garrapatas son ácaros, no insectos). Una picadura de una garrapata pequeña puede no notarse. Si la garrapata está presente y unida a la piel, indica que su mandíbula está clavada, forma en la que obtiene alimento de la sangre. Para retirarla hay que tener mucho cuidado pues la cabeza puede quedarse clavada y separarse del cuerpo. La mayoría de las veces es recomendable acudir al médico para que la retire. Las garrapatas pueden transmitir muchas enfermedades, incluyendo la enfermedad de Lyme (infección causada por la bacteria Borrelia burgdorferi que puede causar derrames cerebrales). Si se sabe que una picadura ha sido causada por una garrapata se debe vigilar la aparición de eritema migrans, una lesión maculo-papular con un halo rojo característico que es el principal síntoma de la enfermedad de Lyme (puedes ver un ejemplo en la galería de imágenes).

Las picaduras de mosquito también son frecuentemente identificables, sobre todo cuándo ocurren por primera vez. La picadura puede presentarse en forma elevada debido a la inflamación y ser de color rojo o blanco con una marca de punción en el centro. Las picaduras de mosquito no son motivo de alarma en la mayoría de los casos. Los mosquitos pueden transmitir algunas enfermedades, como por ejemplo el virus del Nilo Occidental, por lo que se debe estar atento ante la aparición de cualquier síntoma de enfermedad en los días posteriores a las picaduras, pero no es muy común fuera de zonas dónde estas enfermedades son endémicas.

Las picaduras de algunos insectos, como abejas y avispas, pueden dejar el aguijón clavado. La mayoría de picaduras de abejas provocan hinchazón en la piel que se va transformando en un bulto rojo. Pueden ser muy dolorosas, especialmente para algunas personas más sensibles. La aplicación de hielo ayuda bastante a aliviar la inflamación y el dolor. Si el aguijón está presente, debería ser eliminado raspando con una tarjeta de crédito u otro objeto de borde plano y, sólo si no queda más remedio, utilizar pinzas ya que el aguijón se parte con mucha facilidad con las pinzas..

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Las picaduras de araña son otras de las más frecuentes y pueden no notarse en absoluto en el momento en que se producen. Algunas picaduras de araña tienen un aspecto característico con la aparición de ampollas sobre la picadura, lo que indica posible contacto con algunas especies de arañas venenosas. Otras veces se pueden ver claramente las marcas de los colmillos, pero esto no es señal de araña venenosa. Reacciones tales como fuerte inflamación, dolor de estómago o náuseas son síntomas frecuentes de picaduras de arañas venenosas.

Algunas personas son hipersensibles a las picaduras de insectos y pueden desarrollar reacciones alérgicas. En lugar de fijarse en la apariencia y aspecto de la picadura, la mayoría de la gente debería fijarse más en los síntomas que puedan aparecer, tales como urticaria, erupciones cutáneas o dificultades para respirar o tragar, a las pocas horas o día siguiente después de la picadura. Las reacciones alérgicas peligrosas suelen desarrollarse rápidamente. En cualquier caso, si aparece una inflamación generalizada o la zona de la picadura está muy hinchada se debería visitar al médico.

Otras personas, sin llegar a ser alérgicas, pueden ser especialmente sensibles y tener las marcas de las picaduras de insectos durante mucho tiempo sobre su piel. Al curar más despacio, es más fácil que puedan aparecer infecciones secundarias. Se recomienda vigilar las picaduras ante la posible aparición de síntomas de infección como la presencia de pus, aparición de vetas rojas, inflamación persistente, si se nota caliente al tacto o si aparece fiebre. Ante cualquiera de estos cambios se debe acudir al médico lo antes posible para que evalúe la existencia de infección y pueda tratarla.

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  • Alez

    Muy buena información, gracias