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Una tarjeta de sonido digital, o simplemente tarjeta de sonido, es un componente de los ordenadores que traduce señales electrónicas en señales de audio que puede ser reproducidas a través de altavoces. Las tarjetas de sonido pueden diseñarse como un elemento separado que se conecta a la placa base del ordenador o como un elemento integrado en la propia placa base. Cada tarjeta cuenta con conectores de varios tipos (jack, fibra óptica, S/PDIF, etc), tanto de entrada como de salida, que permite conectar altavoces, amplificadores y otros sistemas de salida de sonido así como reproductores de audio (analógicos o digitales, por ejemplo reproductores mp3) o incluso instrumentos como fuentes de entrada de la señal de audio. Las tarjetas de sonido actuales ofrecen funciones de audio avanzadas, como sonido envolvente, y un nivel de sonido comparable con sistemas de sonido dedicados.

Funciones

Una tarjeta de sonido tiene dos funciones principales:

  • Reproducción digital: salida de sonidos grabados previamente.
  • Síntesis de sonido: generación y salida de sonido al vuelo.

Un buen ejemplo de este tipo de tecnología es el uso de teclados MIDI (Musical Instrument Digital Interface) conectados a la tarjeta de sonido; cuándo el usuario pulsa las teclas del teclado, la tarjeta de sonido ha de generar las notas en base a archivos de datos almacenados en el ordenador con los sonidos de diferentes instrumentos.

Un poco de historia

Hasta bien entrada la década de 1990, las tarjetas de sonido digital eran equipamiento accesorio de los ordenadores pero actualmente son un equipamiento estándar y todo ordenador viene con tarjeta de sonido de serie. De forma gradual, empujadas fuertemente por la industria del videojuego y el entretenimiento, las tarjetas de sonido fueron evolucionando e introduciendo procesos mucho más complejos, como efectos de sonido, lectura de partituras e incluso digitalización de voz

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Las primeras tarjetas de sonido digital ofrecían salida de un solo canal (mono) y no podían reproducir más de tres sonidos a la vez, por lo que los sonidos más complejos que se podían reproducir en un ordenador eran semejantes a los que se pueden escuchar en un teléfono móvil polifónico básico. Estas primeras tarjetas de sonido ofrecían también conexión para mandos de juego, como los joysticks, siendo las tarjetas de sonido la única vía de conexión de estos dispositivos a los ordenadores por aquel entonces.

La tecnología de las tarjetas de sonido avanzó rápidamente a lo largo de la década de 1990 y para finales de la década el sonido estéreo era el estándar y la mayoría de tarjetas de sonido ya venían incluso con su propia memoria RAM dedicada. Esto supuso una mejora de rendimiento muy importante pues el procesamiento del audio digital podía realizarse con menos recursos de la memoria y procesadores centrales (CPU), quedando más recursos para realizar otras tareas sin perder calidad de sonido.

Desde muy temprano en la década de 2000, se comenzaron a integrar tarjetas de sonido básicas en la placa base de los ordenadores. En la actualidad las tarjetas básicas integradas en la placa base ofrecen decodificación de sonido surround con una salida mínima de 5.1 canales así como conectores de salida y entrada digital directa (fibra óptica, S/PDIF, etc). Las tarjetas integradas es una solución más barata y necesita menos espacio, pudiendo reducirse las cajas de los ordenadores. A pesar de que las tarjetas de sonido integradas actualmente ofrecen prestaciones estándar que cubren las necesidades de la mayoría de usuarios, los más exigentes, fanáticos del juego o profesionales del sonido digital requerirán tarjetas con prestaciones superiores, las cuáles suelen conectarse a la placa base a través de cualquier slot disponible.

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