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El término endemismo proviene del latín endēmicus, y este del greigo ενδήμος (endēmos), que significa “dentro del, o relativo al, pueblo”. Se utiliza en biología para definir el estado ecológico de un taxón cuando su hábitat está limitado naturalmente a una zona geográfica concreta.

Esto quiere decir que un taxón es endémico si se dan dos condiciones:

  1. habita el lugar del que es originario
  2. no se puede encontrar en otro lugar de forma natural

La zona geográfica a la que se refiere el endemismo puede ser una isla, un país, una región o cualquier otra zona que se delimite, por ejemplo un tipo de hábitat dentro de una determinada zona geográfica.

También es frecuente utilizar el término endémico para referirse a especies endémicas pero en realidad cualquier otro nivel taxonómico, como familia, género o subespecie, puede calificarse como endémico si su hábitat está limitado geográficamente de forma natural.

Las botánica y la zoología son las disciplinas que más suelen utilizar el término de especie endémica, pero además de plantas y animales, también existen especies endémicas en cualquier otro reino biológico.

No se debe confundir con especie nativa, también conocida como especie indígena o autóctona. Una especie nativa también es aquella que se encuentra en una determinada zona geográfica de forma natural, pero a diferencia de una especie endémica, una especie nativa se puede encontrar en otras regiones, incluso separadas físicamente entre sí.

Características generales

El endemismo es un fenómeno evolutivo en el que influyen muchos factores medio ambientales, principalmente factores climáticos, biológicos y físicos. En condiciones climáticas concretas, en una región geográfica específica y con una competencia biológica determinada, un grupo de individuos de una determinada especie puede comenzar a desarrollar características específicas para adaptarse al medio que los rodea.

Con el paso del tiempo, se van diferenciando cada vez más hasta llegar a diferenciarse completamente en una especie nueva que sólo se encuentre de forma natural en esa región, incluso en una subespecie.

El caso opuesto sería una especie cosmopolita, que es aquella que se puede encontrar prácticamente en cualquier zona del planeta, ya sea de forma natural o por intervención humana, como el propio ser humano.

Las especies endémicas se puede clasificar en varias categorías:

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  • Paleoendémicas: son aquellas especies endémicas que evolucionan desde un predecesor y que forman grupos aislados en áreas más pequeñas que las ocupadas por el predecesor. Estas zonas suelen estar alejadas del lugar dónde tuvieron su origen evolutivo.
  • Esquizoendémicas: son especies endémicas que han evolucionado sometidas a proceso de aislamiento gradual hasta formar nuevas especies, lo que se conoce como especiación alopátrida. Por lo general, las especies esquizoendémicas guardan alto grado de similitud genético y morfológico con otras especies surgidas de la misma especie predecesora y suelen ser especies endémicas de reciente aparición en la escala evolutiva.
  • Patroendémicas: son especies endémicas que aparecen por un proceso de hibradación por poliploidía, bien sea autoploide o aloploide, y que colonizan rápidamente grandes extensiones abarcando un área de distribución mayor que la de sus predecesores.
  • Apoendémicas: son especies endémicas que derivan unas de otras, con las más recientes habitando áreas más pequeñas y ecosistemas más específicos.
  • Criptoendémicas: el criptoendemismo engloba a todas las especies aún no descubiertas y que puedan ser endémicas.

Las especies endémicas son numerosas en regiones geográfica y biológicamente aisladas, lo que es especialmente común en islas y archipiélagos remotos. Por ejemplo, las Islas Hawaii, las Islas Galápagos o Nueva Zelanda, son islas con numerosas especies endémicas.

Australia, que no ha tenido contacto con el resto de placas continentales desde hace 50 millones de años, también es una zona con abundantes especies endémicas. Por ejemplo, todas las especies de marsupiales son endémicas de Australia, no existen marsupiales en ninguna otra zona del planeta.

Otro ejemplo típico es Madagascar, una isla dónde el 100% de los anfibios existentes, el 50% de las aves, el 80% de su vegetación y el 55% de los mamíferos son endémicos, incluyendo a los lemures, un tipo de primate emparentado con un antepasado muy lejano del ser humano.

El endemismo también se puede dar en gran número en zonas biológicamente aisladas, aunque no necesariamente geográficamente. Cómo ejemplo destacado se puede citar el macizo etíope o los Grandes Lagos africanos.

Pero, aunque a mayor aislamiento haya mayor nivel de endemismo, en realidad se pueden encontrar especies endémicas en cualquier región del planeta, aunque sea en menor número. Por ejemplo, el lince ibérico (Lynx pardinus) es una de las principales especies endémicas de la Península Ibérica aunque no haya un gran número de felinos endémicos en la Península Ibérica, de hecho es la única.

Importancia ecológica

Las especies endémicas son el reflejo de la evolución natural y son un aporte esencial a la biodiversidad, tan necesaria para mantener el equilibrio ecológico del planeta. Por este motivo, las especies endémicas suelen ser objeto de protección a legal así como sus hábitats naturales.

Dada la alta especificidad de su evolución para adaptarse a un hábitat y región determinada, las especies endémicas suelen las más susceptibles ante cambios en el ecosistema, especialmente los cambios propiciados por el ser humano que suelen ser más rápidos e intensos que los cambios naturales.

Uno de los casos más evidentes es la introducción de nuevas especies que no existían antes en un determinado ecosistema. Las especies endémicas que supongan competencia en el mismo nicho ecológico para la especie invasora suelen ser las más perjudicadas.

Por ejemplo, es muy conocido la invasión del conejo europeo (Oryctolagus cuniculus) en Australia. Se introdujo con fines cinegéticos, principalmente caza deportiva, y actualmente es la mayor plaga del país. Su efecto sobre la fauna endémica australiana es de tal magnitud que está incluido en lista de las 100 especies invasoras más dañinas del mundo.

Además de la introducción de especies invasoras, las actividades humanas que más afectan a los ecosistemas altamente endémicos son la agricultura, expansión urbana, extracciones minerales, deforestación y contaminación.

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