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Una demanda civil es un tipo de demanda judicial (acto de iniciación procesal) que siempre es presentada por un particular, ya sea persona física o jurídica, y que va destinada principalmente al reconocimiento de derechos establecidos legalmente o a la declaración de derechos subjetivos que correspondan al demandante así como la reparación de daños derivados de la vulneración de estos derechos. Las demandas en su conjunto son todas civiles pues se utilizan para todos los casos recogidos en el procedimiento civil. Por el contrario, las denuncias o demandas penales se utilizan cuándo se tiene conocimiento de un posible acto delictivo recogido en el código penal y que pueden iniciarse de oficio (por el ministerio público).

Las demandas se dirigen a un juez o tribunal mientras que las denuncias se dirigen a las autoridades públicas, por ejemplo a la policía. En la demanda se ha de identificar al demandante y al demandado haciendo notar nombre y apellidos junto al DNI de ambos en caso de personas físicas o de los datos identificativos respectivos en caso de que se trate de personas físicas. La presentación de demandas civiles ha de realizarse preferiblemente contando con asistencia jurídica aunque en algunos casos pueden presentarse de forma particular.

Tras la presentación se describen los hechos acompañando con las pruebas pertinentes y alegando los derechos vulnerados, las pretensiones perseguidas con la demanda y la legislación y jurisprudencia que avalan dichas pretensiones y derechos. Las pretensiones perseguidas en la demanda han de solicitarse de forma clara y teniendo en cuenta que el juez se limitará a ellas cuándo decida sobre la resolución del conflicto, cualquier petición no recogida en la demanda no se podrá realizar con posterioridad.

Como ejemplo de las demandas civiles más comunes podemos citar las demandas de divorcio, las relacionadas con herencias y sucesiones o con procedimientos administrativos.

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  • lucy

    Felicidades me instrui con ustedes gra cias