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Los motores utilizados en los cohetes para lanzamientos espaciales combinan combustible con un oxidante, generalmente oxígeno líquido, para la reacción de combustión que genera la propulsión de la aeronave. Ambas sustancias, el combustible y el oxidante, necesitan bastante espacio y por eso los cohetes tienen que ser muy grandes, para poder almacenar la cantidad necesaria para lanzar satélites y transbordadores al espacio. Y lo que más espacio ocupa es el oxígeno ya que se necesitan 8 gramos de oxígeno para quemar 1 gramo de hidrógeno, combustible típico de los cohetes. Además, en el cohete han de instalarse depósitos para ambas sustancias, lo que aumenta el peso total y esto a su vez hace aumentar la cantidad de combustible y oxidante necesarios para la propulsión.

El scramjet, siglas del inglés Supersonic Combustion Ramjet, en español estatorreactor de combustión supersónica, es un motor que utiliza oxígeno atmosférico como oxidante evitando completamente la necesidad del transporte de oxígeno líquido. A través de un colector frontal se toma aire y en un sistema interno se aísla el oxígeno, se comprime y se inyecta en la cámara de combustión. Para que un scramjet tome la suficiente cantidad de oxígeno para un vuelo mantenido debe desplazarse a velocidades supersónicas (por encima de la velocidad del sonido). Por esta razón un scramjet debe estar equipado con un reactor convencional para el comienzo del vuelo hasta alcanzar la velocidad del sonido.

La primera prueba exitosa de un scramjet tuvo lugar el 16 de Agosto de 2002. El equipo HyShot, del Center for Hypersonics de la Universidad de Queensland, Australia, lanzó ese día un scramjet desde las instalaciones de Woomera Village. Montaron un motor scramjet en un cohete Terror Orion que alcanzó una velocidad Mach 7,7 (7,7 veces superior a la velocidad del sonido) y voló durante 6 segudos a esa velocidad, tiempo suficiente para demostrar que los principios de funcionamiento del scramjet se cumplían.

La NASA ha mostrado interés en la tecnología scramjet y tiene un programa de desarrollo propio, el Hyper-X (Hypersonic Experimental Vehicle) del que forma parte el X-43A que se puede ver en la imagen de este artículo. El programa es una colaboración entre el Langley Research Center y el Dryden Flight Research Center con el objetivo de hacer de la tecnología scramjet una realidad práctica.

Los scramjets podrían utilizarse en el futuro para transporte militar, comercial y de pasajeros, además de para lanzamientos espaciales. Al no utilizar depósitos para el oxidante, las aeronaves equipadas con motores scramjet son mucho más ligeras y por ello mucho más rápidas con menos consumo pero también serían previsiblemente más baratas. Además, sólo desprenden vapor de agua producido en la combinación del oxígeno (el oxidante) con hidrógeno (combustible). En el futuro la tecnología scramjet sería la tecnología más apropiada para el transporte de pasajeros en vuelos comerciales al espacio o entre puntos alejados del planeta realizando los viajes 10 veces más rápido que las aerolíneas tradicionales.

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