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Un lunar cutáneo es una mancha en la piel normalmente de forma redonda u oval. Aunque los lunares suelen ser pequeños, el tamaño es muy variable así como el color, que puede ser rosa, rojo, marrón o negro. El término médico nevus o nevo, del latín naevus (lunar), se emplea en ocasiones para referirse al lunar aunque nevus es un término más amplio que designa cualquier tipo de proliferación celular en la piel.

El término médico exacto para designar al lunar es nevus melanocítico, siendo el más habitual el nevus melanocítico común adquirido (no congénito). La melanina es la sustancia que da color a la piel y es producida por células llamadas melanocitos y de ahí el nombre. Las células pigmentadas del nevus melanocítico se llaman en realidad células névicas y se creen que tienen relación con los melanocitos aunque no se sabe muy bien como se forman. Parece ser que son formaciones en racimo de melanocitos.

Características

Prácticamente el 100% de la población de raza caucásica tiene lunares, haz la prueba entre tus conocidos y lo comprobarás. Son mucho menos frecuentes en personas de fototipo oscuro. Algunos lunares están presentes desde el nacimiento pero sin pigmentación. Se van oscureciendo y apareciendo más con la edad hasta alcanzar un pico máximo con la madurez. A partir de los 50 – 60 años los lunares tienden a desaparecer.

Los lunares pueden ser planos o protuberantes y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Tienen forma redonda u oval, son simétricos, con borde bien definido y coloración uniforme. De algunos pueden salir algunos pelos, normalmente fuertes, algo completamente normal. En cualquier caso los lunares son asintomáticos y de carácter benigno aunque con posibilidades de malignización. Cualquier síntoma, como picor o dolor, ha de ser estudiado por un médico para que valore la conveniencia de la eliminación del lunar.

Eliminación

La eliminación de los lunares por causas médicas suele atender a riesgos de desarrollo de melanoma. Existen diversas técnicas para eliminar lunares y, salvo que sea un lunar muy grande, no suelen dejar cicatriz y ser procesos muy leves. Las técnicas más utilizadas para eliminar lunares son de tipo quirúrgico mediante corte o láser. También se puede utilizar ácido sobre el lunar para quemar el tejido pero está técnica en lunares no es muy utilizada.

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La cirugía convencional para eliminar un lunar consiste en la extirpación con bisturí de las capas más superficiales del lunar y posterior eliminación de melanocitos más profundos que formasen parte del lunar. Otro método utiliza bisturís eléctricos con el que cortan las capas superiores y destruyen el tejido más profundo con corrientes eléctricas. También se puede utilizar criocirugía, una técnica que utiliza nitrógeno líquido para congelar el lunar. La cirugía láser es el método más moderno y utiliza láser para destruir el lunar. La cirugía láser, junto con la criocirugía, son las técnicas que menos cicatriz dejan.

En las farmacias se pueden encontrar preparados a base de plantas o a base de compuestos ácidos para eliminar lunares. El uso de estos productos en lunares no es muy aconsejable pues se puede dejar bastante cicatriz si no se usa bien. Además hay que estar muy seguro de utilizarlos en lunares normales y corrientes y no en formaciones cancerosas. Por ello es muy recomendable que siempre que se quiera eliminar un lunar se acuda primero al médico o dermatólogo para que lo valore.

Los lunares y el cáncer de piel

Todos los lunares pueden potencialmente hacerse malignos y generar melanoma, un tipo de cáncer de piel caracterizado por un crecimiento anómalo de los melanocitos. Se aconseja vigilar los lunares ante la aparición de cualquier síntoma: crecimiento, picor, dolor, enrojecimiento, sangrado, forma irregular. Ante la aparición de alguno de estos síntomas se debe acudir al médico para que valore y estudie el lunar.

Si tienes una cantidad especialmente alta de lunares, probablemente tengas nevus displásicos (o nevus melanocítico atípico). Los nevus displásicos, o lunares atípicos, tiene un origen genético y son lunares benignos inusuales que pueden parecerse al melanoma. Las personas con nevus displásicos tienen más posibilidades de desarrollar melanoma, sobre todo si en la familia hay antecedentes. Se aconseja evitar la exposición solar directa y el uso de protección solar alta. También se aconseja tomar fotografías de los lunares cada seis meses para ir comparándolos y poder detectar cambios de forma rápida y prematura. Puedes encontrar más información sobre los nevos displásicos en Skin Cancer Foundation.

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