¿Qué son los hábitats naturales y que tipos hay?

Planeta Tierra
El planeta Tierra, un mosaico dinámico de hábitats en constante cambio

El planeta Tierra es un lugar en el que se combinan numerosos elementos formando un mosaico de tierra, agua, aire y organismos vivos. No hay dos lugares iguales, ni en tiempo ni en espacio, vivimos en un complejo sistema de hábitats dinámicos y sumamente variables.

Pero esta gran variabilidad, sin embargo, no impide que los hábitats se puedan clasificar en unas pocas categorías generales, zonas que se pueden describir por un determinado clima, estructura vegetal, composición del suelo o especies animales que lo habitan. Entender las características de un hábitat ayuda a entender la relación de las distintas especies entre sí, con su entorno y como podemos proteger su medio de una forma mejor.

¿Qué es un hábitat?

Un pingüino en la Antártida
Los pingüinos hacen de los bloques de hielo antártico su hábitat

La palabra hábitat comenzó a utilizarse en el ámbito de la ecología a mediados del siglo XVIII y deriva del latín habitāre (habitar) o habēre (haber, tener, mantener). Un hábitat se puede definir como el entorno en el que vive un organismo o especie, el tipo de lugar en el que se puede encontrar de forma natural, pero también a los que se puede adaptar.

Es una definición muy similar a la de biotopo, una zona con condiciones ambientales uniformes en la que se desarrolla una determinada comunidad de flora y fauna. El ecosistema incluye no solo el lugar, sino también todas las relaciones entre los organismos vivos que lo habitan. De hecho, un ecosistema puede contener uno o varios hábitats distintos. A su vez, los ecosistemas se agrupan en biomas o zonas biogeográficas que comparten clima y formas de vida con características adaptativas similares, aunque sean especies diferentes.

Los principales factores que afectan a la distribución de los seres vivos, y por tanto a los límites que determinan un hábitat, se pueden dividir en dos categorías, los factores físicos o ambientales y los factores bióticos.

Los factores físicos son, por ejemplo, la composición del suelo, humedad relativa del aire, rango de temperaturas o intensidad radiación solar. Entre los factores bióticos se pueden citar como ejemplo la disponibilidad de alimento o la presencia de depredadores. Cada especie tiene sus propias necesidades de hábitat, pero algunas son más tolerantes y pueden adaptarse fácilmente a grandes cambios, mientras que otras tienen necesidades muy específicas que se dan en muy pocos lugares del planeta.

Un hábitat puede abarcar grandes regiones, como la región polar, la región templada, la subtropical o la tropical, todas ellas definidas por un determinado rango de latitud, o puede abarcar zonas más concretas como bosques, estepas, dehesas o desiertos. También se pueden definir hábitats acuáticos, como los ríos, lagos, estuarios, bahías, arrecifes, aguas profundas y los ventos submarinos

Pero un hábitat no tiene por qué enmarcarse necesariamente en un área geográfica, por ejemplo, para un parásito, su hábitat puede ser el cuerpo del hospedador, o incluso quedar reducido a tan solo una parte de ese cuerpo, por ejemplo el tracto digestivo o el interior de un tipo de células.

Además, los hábitats cambian con el tiempo, no son entidades inmutables. Un nuevo hábitat puede aparecer o uno previo puede destruirse por muchos motivos, desde eventos naturales rápidos y violentos, como una erupción volcánica, un terremoto o un tsunami, hasta cambios graduales que pueden prolongarse cientos o miles de años, como la formación de glaciares o cambios en los patrones de precipitaciones y de radiación solar. Algunos de estos cambios pueden ser inducidos o acelerados por la acción humana.

Tipos y ejemplos

Los hábitats se pueden agrupar en grandes tipos e ir dividiéndose en subhábitats más específicos. Los dos primeros y más grandes grupos serían los hábitats terrestres y los hábitats acuáticos, pero se pueden definir muchísimos más, algunos tan extensos como un océano y otros sumamente reducidos, los llamados microhábitats.

Hábitats terrestres

Entre los hábitats terrestres se pueden distinguir grandes tipos de biomas, como los bosques, las praderas y estepas, los humedales o los desiertos. Dentro de ellos existen hábitats más concretos según las variaciones en el tipo de clima, temperaturas, composición del suelo o altitud, y muchos de ellos se suceden con límites a menudo muy difusos.

Bosques

Bosque húmedo en el caribe dominicano
Bosque húmedo en el caribe dominicano

Los bosques cubren alrededor de un tercio de la tierra emergida y aparecen en regiones muy diferentes alrededor de todo el mundo. En función de la latitud se pueden clasificar en bosques húmedos o selvas, bosques templados, tropicales, bosques nubosos, bosques templados de coníferas y bosques boreales, todos ellos con una característica común: el domino de los árboles.

Los bosques se pueden considerar como el hábitat de mayor biodiversidad. Por ejemplo, la selva amazónica, o bosque húmedo del Amazonas, es el mayor bioma boscoso del planeta y alberga aproximadamente al 10% de todas las especies animales.

Desiertos

El Desierto Negro, Egipto
El Desierto Negro, Egipto

Los desiertos son las zonas más secas del planeta. El régimen de precipitaciones es sumamente escaso, generalmente por debajo de 50 cm3 anuales, lo que hace que la vida tenga muchas dificultades para prosperar.

Sin embargo, las peculiaridades de latitud y altitud hacen que en realidad sean hábitats muy diversos, tanto en condiciones como en especies viven en ellos. Por ejemplo, en algunas zonas los días en un desierto pueden ser muy calurosos durante todo el año, mientras que en otros las temperaturas pueden caer decenas de grados bajo cero bajo varios meses.

Estepas, praderas, sabanas y herbazales

Sabana en Masai Mara, Kenia
Grupo de gacelas en la sabana de Masai Mara, Kenia

Las estepas o herbazales son hábitats dominados por el pasto y la hierba con pocos o ningún árbol ni arbusto. Las estepas tropicales son conocidas como sabanas, mientras que el resto de estepas suelen coincidir con climas templados y extremos de bajas precipitaciones y a menudo con marcado carácter estacional.

El tipo de herbazal condiciona el tipo de animales que viven en él, pero es muy frecuente encontrar varias especies de ungulados herbívoros y, siempre en menor número, algunas especies depredadores. Por ejemplo, los antílopes y los leones.

Tundra

La tundra es un hábitat frío con temperaturas muy bajas e inviernos muy largos. La vegetación suele ser corta y de desarrollo rápido en las estaciones más favorables. Es habitual que las tundras conserven zonas con permafrost, hielo permanente durante todo el año.

Una de las tundras más extensas es la tundra ártica, situada en la franja que va desde el polo norte hasta que comienzan los bosques y taigas de coníferas boreales. La tundra alpina es un hábitat similar pero se que se da en zonas de alta montaña de todo el planeta, siempre por encima de la altitud a la que crecen los árboles de cada región.

Humedales

Pantanal, Mato Grosso (Brasil)
Paisaje del Pantanal, Mato Grosso (Brasil)

Los humedales son áreas de tierra firme saturada de agua, ya sea de forma permanente o de forma estacional. El principal factor que hace del humedal un hábitat diferente de los hábitats puramente acuáticos y de los hábitats terrestres son las características propias de las plantas acuáticas, la vegetación dominante en este hábitat.

Existen humedales en todos los continentes excepto en la Antártida. Los más grandes humedales incluyen la cuenca del Amazonas, el Pantanal de Brasil o la Llanura de Siberia Occidental, esta última descrita como la zona de tierra baja ininterrumpida más grande del mundo; más de la mitad de su extensión está por debajo de los 100 sobre el nivel del mar. Algunos subhábitats de tipo humedal serían las llanuras aluviales, las ciénagas o las marismas.

Hábitats acuáticos

Tortuga marina en la Maldivas
Tortuga marina en la Maldivas

Los hábitats acuáticos abarcan todas las masas de agua del planeta: océanos, mares, lagos y ríos. Los humedales a menudo también se incluyen en esta categoría. En las zonas donde agua marina y agua dulce confluyen se forman hábitats acuáticos característicos como las marismas saladas o los manglares.

Los hábitats acuáticos albergan una cantidad extraordinaria de biodviersidad. Aquí se pueden encontrar prácticamente cualquier tipo de animal: mamíferos, peces, anfibios, aves, reptiles, moluscos, insectos, etc. De hecho, el mayor de todos los biomas es el bioma marino, aunque la mayor parte de este hábitat es todavía desconocida e inexplorada, especialmente las zonas abisales por debajo de los 4000 m de profundidad.

Hábitats extremos

La mayoría de la superficie terrestre se considera mesofílica, es decir, de condiciones ambientales moderadas, y es en estas zonas donde se produce la mayor biodiversidad y donde mayor densidad de vida hay.

No obstante, existen ciertos lugares donde las condiciones para la vida son tan extremas que solo unos pocos organismos consiguen sobrevivir, destacando sobre todo bacterias extremófilas. Por citar tan solo un ejemplo, existen bacterias en el agua del lago subglacial Whillans, en la Antártida, que son capaces de sobrevivir bajo una capa de hielo de 800 m de espesor alimentándose de materia orgánica en descomposición proveniente de sedimentos que se depositaron hace 120 mil años.

O las bacterias que viven en las Fosas de las Marianas soportando una presión hidrostática cientos de veces superior a la presión atmosférica normal, o en los ventos hidrotermales submarinos, también bajo una gran presión hidrostática y a más de 300 ºC de temperatura.

Microhábitats

Un microhábitat es un hábitat con unos requerimientos físicos a muy pequeña escala y que a menudo satisfacen las necesidades de un organismo o población en particular. En un hábitat se puede encontrar un gran número de microhábitats, cada uno con ligeras variaciones en luminosidad, humedad, temperatura, circulación del aire y otros muchos factores.

Por ejemplo, los líquenes que crecen en las caras de las rocas orientadas al norte son diferentes a los que crecen en las caras sur, pues la humedad del aire puede ser muy diferente en función de la dirección predominante del viento.

Para un organismo parásito intracelular su microhábitat se reduce a algo tan pequeño como su célula hospedadora. Por ejemplo, Plasmodium falciparum, una de las principales especies del género Plasmodium que producen malaria, vive en la sangre dentro de los eritrocitos alimentándose de la parte proteica de la hemoglobina.

Hábitat monotípico

Un hábitat monotípico se define como un hábitat en el que una especie animal o vegetal es tan dominante que prácticamente ha excluido a todas las demás. Aunque ocurre en contextos botánicos y zoológicos naturales, es un problema frecuente en la restauración ecológica allí donde especies invasivas han realizado una colonización dominante y han desplazado a las especies autóctonas.

Hábitats urbanos

Muchos y diversos tipos de animales y plantas viven entre las áreas residenciales y urbanas, el principal hábitat de la especie humana. Por ejemplo, las ratas y los ratones han seguido al ser humano por todo el mundo colonizando nuevos territorios junto a el.

Entre las aves urbanas son muy frecuentes las palomas, los gorriones, las golondrinas y los aviones, que utilizan los edificios y tejados para hacer sus nidos, como también hacen los murciélagos en varias regiones. Incluso, es frecuente ver en muchos sitios a zorros, ardillas, coyotes o mapaches. Se estima que en la ciudad de Chicago, en Estados Unidos, pueden vivir alrededor de 2000 coyotes de forma permanente.

Referencias
  1. Richard J. Huggett (2004). "Fundamentals of Biogeography". Psychology Press. ISBN 978-0-415-32347-5.
  2. "Microhabitats". Australian National Botanic Gardens, Centre for Australian National Biodiversity Research.
  3. Nicholas Read (2012). "City Critters: Wildlife in the urban jungle". Orca Book Publishers. ISBN 978-1-55469-394-8.