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Cuándo las palabras que se dicen no se corresponden con la intención de quién las dice, o incluso son contrarias, se habla de desliz freudiano. Puede deberse a la expresión semi-consciente, deseos reprimidos o simplemente a un desliz dialéctico. El famoso psicólogo alemán Sigmund Freud describió este fenómeno y lo llamó Fehlleistung que, traducido literalmente al español, significa acto fallido, nombre que también se le da frecuentemente al desliz freudiano. También se utiliza el término parapraxis o lapsus.

Definición y significado

Freud adoptó el término Fehlleistung o acto fallido bien temprano en el desarrollo del marco teórico en el que basaría su metodología de psicoanálisis. La primera vez que Freud se refiere a este fenómeno fue el 26 de Agosto de 1898 en una carta dirigida al psicólogo, médico y filósofo polaco Wilhelm Fliess. Aunque el desarrollo profundo del concepto lo realizaría años después en su obra Psicopatología de la vida cotidiana, publicada en 1901.

Para Freud estos lapsus a menudo revelaban la intención subyacente del sujeto, incluso en deslices muy pequeños y en personas con buena salud psíquica. En el psicoanálisis, estos deslices pueden ser una herramienta excelente para dar pistas sobre la dirección en la que llevar la terapia o indicar algo que hay en la mente del paciente y que es necesario sacar, analizar o hablar. Es frecuente que se asocie el desliz freudiano con una motivación subyacente de tipo sexual o con doble sentido, pero Freud no atribuyó necesariamente esta motivación sino que lo describió como una ventana para llegar a significados más profundos o a los sentimientos detrás de las palabras. En resumen, el desliz freudiano o acto fallido es el afloramiento del inconsciente que hace al individuo decir o hacer algo que no quería.

Muchas veces el desliz freudiano es interpretado como la expresión de nuestros deseos inconscientes. Esta interpretación puede ser difícil de entender en el contexto del análisis freudiano ya que el ego no podría acceder tan fácilmente al inconsciente. Freud entendía estos lapsus como expresión de deseos reprimidos, los cuales no tienen porque estar tan profundamente enraizados en el proceso de pensamiento inconsciente.

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Hay que recordar que la teoría de Freud no hay sido probada o verificada. Aunque pueda ser aceptada por basarse principalmente en hipótesis no falsables, no se puede considerar como verificada. De hecho, el desliz freudiano puede deberse a otras muchas causas que no atienden a deseos reprimidos. Por ejemplo, falta de aprendizaje de un idioma, errores simples al hablar o en el procesamiento gramatical, cansancio o incluso el haber consumido alcohol, son todas causas que pueden explicar un acto fallido. También puede ocurrir que el desliz esté en el receptor del mensaje. Por ejemplo, si alguien está continuamente analizando las palabras de los demás en busca de connotaciones sexuales, es probable que encuentre deslices freudianos en los demás; en realidad el desliz está en el intérprete y no en el orador.

Los actos fallidos no se suelen tomar muy en serio en la vida cotidiana. Cuándo decimos algo que no queríamos o que no va acorde con nuestra intención, rápidamente se añade algún comentario divertido o bromeamos sobre el tema, aunque depende de la situación en la que se produzcan.

Clasificación

El desliz freudiano se puede clasificar en cuatro tipos:

  1. Lapsus verbales (lapsus linguae)
  2. Lapsus gráficos (lapsus calami, son errores al escribir o expresarse de forma gráfica)
  3. Lapsus de lectura
  4. Lapsus sin explicación aparente: actos como olvidar el nombre de un familiar o un amigo cercano, no acordarse dónde se ha puesto un objeto, etcétera. En algunos contextos se pueden analizar estos lapsus como parte de la psicología del individuo; olvido se relacionaría con no desear lo que se ha olvidado o huir de lo que se evita con el olvido.

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