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Un cheque de gerencia, también llamado cheque de caja o cheque certificado, es un certificado financiero (documento contable de valor) que se puede utilizar en lugar del efectivo, crédito, cheques regulares u otro medio de pago. Funciona de forma similar a un cheque regular aunque con algunas diferencias. En algunos países, por ejemplo España, se suele conocer como cheque bancario, aunque este nombre puede dar lugar a confusiones debido a que todos los cheques son, de algún modo u otro, cheques bancarios.

Los cheques de gerencia son emitidos por un institución financiera, generalmente por un banco o entidad de crédito, y el dinero es retirado de la cuenta del remitente en la fecha de emisión, no en la fecha de cobro, y el librador del dinero es la entidad emisora, generalmente el director de la sucursal bancaria emisora, por lo que el cheque de gerencia representa una garantía. Es, además, nominativo pudiendo ser cobrado sólo por la persona indicada en el cheque.

Características físicas

Cada banco tiene su propio diseño para los cheques de gerencia pero todos tienen una estructura similar. Ha de llevar el nombre y dirección de la institución financiera emisora claramente indicada. Algunos bancos pueden utilizar técnicas destinadas a verificar la autenticidad del cheque, como marcas de agua o bandas magnéticas.

Todos los cheques de gerencia incluyen el nombre del beneficiario y el importe a pagar así como información sobre el remitente. También deben incluir la firma, o firma facsímil, del trabajador responsable del banco emisor. Es obligatorio que aparezca la fecha de emisión, la cuál puede afectar, en algunos casos, a la disponibilidad del cheque. Aunque no es obligatorio, es casi universal que el cheque venga identificado como “Cheque de gerencia”, “Cheque Certificado” o en inglés “Cashier’s Check”.

Comprar un cheque de gerencia

Para conseguir un cheque de gerencia, el comprador o remitente ha de contar con los fondos suficientes en su cuenta personal o disponer de dinero en efectivo. Este dinero es pagado a la institución financiera que emite el cheque. Por lo general esta institución es la misma que el banco del remitente. El banco, una vez cobrado el dinero al remitente, se convierte en el responsable de pagar la cantidad indicada en el cheque, por esto se considera un método de pago con garantía de cobro.

El comprador del cheque de gerencia puede cubrir el pago con un cheque regular de otra entidad financiera pero, en estos casos, es frecuente que el banco emisor se niegue o ponga reticencias, ya que no puede comprobar fácilmente si se disponen de fondos suficientes para hacer el pago. Sin embargo, cuándo la persona tiene una cuenta en la propia entidad, no hay ningún tipo de problema para que se emita un cheque de gerencia ya que el banco emisor deduce directamente el dinero de la cuenta del cliente.

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En algunos bancos se pueden emitir cheques de gerencia internacionales en divisas diferentes a la nacional. Estos cheques internacionales se suelen utilizar para pagar a proveedores extranjeros o para enviar dinero a amigos o familiares que estén en otros países. Aunque cuentan con las mismas garantías que la versión nacional, el dinero suele necesitar más tiempo en llegar al destinatario final.

En general, si importar si una persona quiere un cheque nacional o internacional, los cheques de gerencia se suelen utilizar para grandes cantidades de dinero ya que cuentan con la garantía de que la entidad emisora tiene ya los fondos, es nominativo (sólo puede cobrarlo el destinatario), es mucho más seguro que portar el dinero en metálico y puede ser una opción más recomendable que las transferencias bancarias en determinadas circunstancias.

En la mayoría de casos el banco emisor cobra comisiones al comprador o remitente del cheque. Estas comisiones pueden ser un porcentaje del importe total del cheque o una comisión fija que suele resultar bastante menor si la cantidad es lo suficientemente grande.

El cobro

Cobrar un cheque de gerencia no es diferente que el cobro de un cheque regular nominativo. El receptor ha de firmar el cheque y a continuación puede depositarlo en su cuenta bancaria o recibir el dinero en metálico en la caja de una sucursal bancaria. Hay que tener en cuenta que, al igual que los cheques regulares, los cheques de gerencia caducan. Generalmente han de ser cobrados antes de 90 o 120 días desde la fecha de emisión.

Fraude

Aunque los cheques de gerencia se consideran un método de pago seguro existen casos de fraude, especialmente a través de internet y tiendas online. Por ejemplo, un vendedor puede aceptar cheques de gerencia como método de pago y es frecuente que se envíe el producto antes de que el vendedor o su banco comprueben la veracidad del cheque.

Para evitar la estafa se deben rechazar cheques de gerencia de personas, bancos o empresas que no se conozcan. Aún si se conoce al banco emisor, se debería verificar la dirección y otra información de contacto que aparezca en el cheque y siempre se debería llamar directamente al banco emisor para comprobar la veracidad del cheque. Tampoco se debe pagar para aceptar este método de pago ni para hacerlo efectivo, salvo que se haga en una entidad que explícitamente informe de que cobra comisiones.

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