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Los árboles de hoja caduca, o caducifolios, son aquellos que pierden las hojas durante una época del año, generalmente durante los períodos secos o durante los períodos fríos. El término caducifolio incluye además algunos arbustos que también pierden las hojas de forma estacional. En climas templado suele ser la época más fría, otoño-invierno, y en climas cálidos y áridos la época más calurosa y seca. El árbol  queda sin hojas hasta que las condiciones mejoren. La pérdida de hojas supone un ahorro de recursos muy importante para la planta al no tener que trabajar para mantener las hojas verdes y sanas. A pesar de tener que lidiar con las hojas caídas, son árboles muy apreciados por alguna gente desde un punto de vista estético y también por su utilidad al proveer de madera para fuego, construcción o ebanistería.

¿Por qué pierden las hojas?

Un árbol caducifolio pierde las hojas para entrar en un estado latente cuyo objetivo es la auto-preservación. Las plantas requieren luz solar y agua para sobrevivir. En las plantas de hoja caduca, cuándo alguno de estos elementos escasea, se producen cambios hormonales que llevan a la planta a utilizar la mínima energía posible para sobrevivir hasta que las condiciones ambientales vuelvan a ser favorables. La pérdida de hojas, que necesitan una gran cantidad de energía y agua para mantenerse y que se desarrollen, es una de las evidencias más visibles de estos cambios.

La caída de las hojas en estos árboles suele ser de forma periódica. La inclinación del planeta Tierra y su rotación alrededor del sol afecta a la cantidad de luz que llega a la superficie, y por tanto a la planta, a lo largo del año, efecto que tiene un papel fundamental en los ciclos de las plantas caducifolias. Cuándo una parte del planeta se sitúa mas perpendicular a los rayos solares, se recibirá más luz y calor. En invierno, por ejemplo, esta inclinación del planeta nos sitúa de forma que se recibe menos luz y menos calor, lo que suele ser el desencadenante de la pérdida de hojas en los árboles caducifolios de climas templados y fríos. Es frecuente que se asocie la caída de las hojas con el otoño, cuándo comienza a hacer más frío, pero lo cierto es que un árbol caducifolio podría perder sus hojas, técnicamente, en cualquier época del año si se dan los cambios ambientales oportunos.

Ventajas

Muchos árboles caducifolios florecen mientras el árbol no tiene hojas o apenas acaban de comenzar a crecer, como el cerezo o el almendro. La floración en estas condiciones favorece la polinización ya que las flores son más visibles y accesibles a los insectos y no hay hojas que bloqueen el aire para el trasporte del polen.

La pérdida de hojas durante la época fría también hace que se acumule menos cantidad de hielo y nieve sobre la planta evitando el sobrepeso que puede llegar a romper ramas e incluso hacer caer árboles enteros.

La variedad de colores que se pueden ver cuándo estos árboles van a tirar sus hojas es para algunos un espectáculo de suma belleza. Las hojas comienzan a secarse en el árbol hasta que se caen y en este proceso se pueden ver colores desde el amarillo al marrón pasando por tonos naranjas y rojos. Los paisajes creados son suficiente para atraer a multitud de turistas o inspirar a fotógrafos y pintores.

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A pesar de que estos árboles pierdan las hojas, su follaje suelen ser amplio y de hojas grandes que ofrecen protección contra los elementos. Esta es la razón de que se utilicen árboles de hoja caduca en climas cálidos, cuyas hojas darán una buena y fresca sombra durante los meses cálidos del año, mientras que invierno, la ausencia de hojas, deja llegar el sol hasta el hogar. Según The Morton Arboretum, este uso de los árboles caducifolios puede reducir hasta un 10% el gasto energético destinado a la climatización de un hogar.

Desventajas

Aunque los árboles caducifolios tengan una ventaja en términos de polinización, sus hojas pueden ser alimentos de muchos animales, como ciervos o algunos insectos. La pérdida de hojas por las condiciones ambientales sumada a las que se coman los animales puede ser demasiado rápida y provocar la muerte de la planta.

Cuándo las condiciones ambientales mejoran, los árboles caducifolios tienen que dedicar una cantidad enorme de energía para hacer crecer a sus hojas de nuevo. Esto hace que necesiten un suelo rico en nutrientes para crecer. La gente que cultiva este tipo de plantas suele tener que fertilizar la tierra de forma periódica, ya sea de forma natural o mediante abonos químicos.

En lo jardines, comparados con árboles de hoja perenne (los que mantienen la hoja verde siempre), los de hoja caduca suelen tener un follaje más denso en su mitad superior, lo que permite que los animales y personas puedan moverse con libertad bajo ellos pero que no se puedan utilizar como vallas o setos naturales.

En caso de plagas, las hojas acumuladas en el suelo pueden formar un hábitat que favorezca el desarrollo de la plaga, incluyendo mosquitos. Las hojas también pueden podrirse y causar malos olores. Para combatir estos problemas hay que ir recogiendo las hojas a medida que se vayan cayendo, lo que requiere tiempo y esfuerzo, esfuerzo que puede suponer un reto para algunas personas.

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