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La psicología fisiológica es uno de los principales enfoques seguidos en investigación psicológica. Este enfoque se centra en la idea de que el comportamiento se debe a causas biológicas. También se conoce como biopsicología. Está íntimamente relacionada con otras áreas, especialmente neurología y genética. Ejemplos clásicos de biopsicología son el estudio de como un trauma craneal puede afectar el comportamiento del individuo o como tener comportamientos criminales puede explicarse a través de la genética.

Otras líneas de estudio psicológico, como la psicología humanista o la psicología cognitiva, se centran más en los deseos personales o estado mental para explicar un determinado comportamiento. El conductismo es otro enfoque psicológico que se centra en motivaciones externas mientras que la psicodinámica se centra en como se modelan las acciones de forma inconsciente. Todos estos puntos de vista se mezclan en multitud de ocasiones y es frecuente que un profesional busque explicaciones desde varios enfoques. Por ejemplo, se está investigando a una persona violenta y se puede tener en cuenta aspectos biológicos, como niveles bajos de serotonina, factores ambientales como una vida familiar conflictiva o factores psicodinámicos como el complejo de inferioridad.

Principales aplicaciones de la biopsicología

La perspectiva biológica se utiliza en diferentes tipos de investigaciones. Entre las principales podemos citar la psicología comparativa interespecies, estudio de desencadenantes fisiológicos del comportamiento o factores genéticos que afecten a rasgos de personalidad. Por ejemplo, si un patrón de comportamiento está definido genéticamente y un determinado gen está presente en varias especies, dicho patrón de comportamiento debería aparecer en siempre que esté dicho gen sin importar la especie del animal que se esté estudiando.

Una de las aplicaciones más importantes de la psicología fisiológica es el estudio del comportamiento y sus cambios ante la exposición a compuestos químicos, por ejemplo drogas y fármacos artificiales o sustancias naturales como hormonas o neurotransmisores. Estas investigaciones son muy útiles en la descripción de efectos secundarios de medicamentos o el estudio de alteraciones del comportamiento provocadas por desequilibrios químicos en el organismo.

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El enfoque biológico de la psicología también se utiliza en investigación genética. Características como la inteligencia, o la predisposición a padecer algunos trastornos mentales, pueden venir determinados por la herencia genética del individuo. Esta perspectiva tiende a darle menos importancia a los factores ambientales, como la educación recibida, y acentuar el efecto genético. Por ejemplo, un genetista estudiando una persona con un trastorno depresivo-compulsivo buscará explicaciones en el mapa genético del paciente; otro investigador podría centrarse en su entorno familiar.

Los puntos débiles

La biopsicología tiene un punto muy fuerte en el hecho de que experimentos científicos totalmente reproducibles avalan las conclusiones alcanzadas. Algunos tratamientos farmacológicos y algunos procedimientos quirúrgicos en neurología avalan la eficacia práctica de una de la psicología fisiológica.

A pesar de ello, la psicología fisiológica está muy limitada al negar otras posibles causas y desencadenantes de un determinado comportamiento, por ejemplo factores ambientales como el entorno familiar o el efecto del entorno socio-cultural. Los estudios comparativos interespecie, que podrían ser vistos como fuertes puntos de apoyo de la biopsicología, con criticados por muchos expertos que aseguran que las comparaciones de comportamiento entre el humano y otras especies animales no son relevantes para proveer de información respecto al comportamiento humano.

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