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La neutralidad de red es un principio que describe como debería tratarse el tráfico que circula por una red y que define una red neutral como aquella en la que todo el tráfico es tratado y trasmitido sin restricción ni alteración en base al principio de comunicación punto-a-punto (endpoint-to-endpoint). Aunque puede referirse a cualquier tipo de red de transmisión, ya sea una red telefónica, de televisión por cable, una red eléctrica o de cualquier otro tipo, se suele hablar de neutralidad de red en relación internet y otras redes de banda ancha de uso residencial.

Operando en una red neutral, los proveedores de acceso a internet (ISP, del inglés Internet Service Provider), motores de búsqueda, grandes compañías de servicios online y otras empresas que intervengan en la red no pueden restringir, filtrar u alterar el acceso de los usuarios al contenido o a determinados servicios. Por ejemplo, si un usuario contrata internet para su smartphone, el ISP no puede bloquear el acceso a la web de un determinado periódico, a la web de otro teleoperador rival o querer cobrar por el uso de servicios o aplicaciones basadas en internet puesto que el usuario contrata el acceso a internet y el ISP debe proveer tal acceso sin restricción ni distinción del tráfico que el usuario genere.

La necesidad de implantación de normativas legales que obligue a mantener una neutralidad de red ha sido, y será previsiblemente durante bastante tiempo, un debate intenso entre consumidores, gobiernos, empresas organizaciones que operan en internet y proveedores de acceso a internet.

Argumentos a favor

Los que están a favor de la neutralidad de red abogan por el desarrollo de normativas legales para prevenir que las grandes compañías de internet puedan dominar la red de forma desleal. Agencias estatales, similares a la Federal Communications Commission (FCC) de Estados Unidos o la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones de España (integrada en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia), podrían encargarse de la supervisión de las redes para prevenir que algunas compañías pudieran ahogar a la competencia mediante el control de puntos clave en la red de transmisión de datos. Si una compañía puede filtrar el contenido transmitido en algún punto o permitir que alguna información se transmita más rápido que otra, podría hacer una competencia desleal o influir en la opinión pública sesgando la información.

Si el campo de juego es neutral para las webs comerciales, nos aseguramos que las más pequeñas tengan la oportunidad de recibir visitas aunque las grandes webs de corporaciones multinacionales sean más populares. La neutralidad de red impide, por ejemplo, que un proveedor de email bloquee los correos enviados desde un proveedor rival o que un ISP solo permita el acceso de sus clientes a unos proveedores de email y no a otros. Es como si una compañía telefónica bloquease las llamadas desde o hacia números de teléfonos de compañías rivales. La neutralidad de red también abarca la velocidad de transmisión; por ejemplo, una web de vídeo no podría pagar a un ISP para que transmita sus datos más rápido o priorice su transmisión sobre webs de vídeo de la competencia.

Argumentos en contra

Los argumentos en contra de una neutralidad de red regulada suelen provenir en su mayoría de las propias compañías que serían reguladas, incluyendo grandes webs comerciales, compañías de telecomunicaciones y proveedores de acceso a internet. Algunos de estos argumentos señalan que la regulación de una red neutral no es necesaria pues existen sistemas de red controlados por diferentes operadores. Por ello, si un proveedor de acceso a internet bloquea el acceso a determinados contenidos, sus clientes podrían irse a proveedores rivales, por lo que el bloqueo de contenido haría a la empresa menos competitiva.

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También hay argumentos en contra desde colectivos ciudadanos que aseguran que más control gubernamental sobre internet podría llevar a un incremento de la censura e invasión de la privacidad. Esto se puede observar en algunos países dónde existe control de las telecomunicaciones por parte del gobierno y en los que se ha bloqueado el acceso a algunos datos y servicios que pudieran ser utilizados para construir o distribuir opiniones en contra de los partidos mayoritarios o del gobierno. Además, alegan que la obligación legal de transmisión totalmente neutral podría impedir a una empresa el bloqueo de información de naturaleza engañosa o peligrosa, como los correos SPAM o los virus.

También hay proveedores de contenido muy pesado que utilizan mucho más ancho de banda que otros. Por ejemplo, la transmisión de vídeo, audio y otro contenido multimedia. Cuándo estos servicios tienen una alta demanda pueden crear un cuello de botella en la red de transmisión de datos y hacer que no se pueda trasmitir la información por igual a todos los usuarios. Algunos proveedores de acceso a internet alegan que, ya que estos servicios utilizan la mayoría del ancho de banda disponible, es justo que paguen más por ello. También alegan que cobrar a los consumidores tarifas por niveles de consumo de ancho de banda podría suponer, en efecto, un aumento del rendimiento global de la red. En este sentido también se podría plantear cobrar a los usuarios de ciertos servicios, por ejemplo, un usuario contrata internet para su smartphone pero podría ser cobrado una tarifa extra para acceder a YouTube o para utilizar WhatsApp.

Iniciativas regulatorias

En Estados Unidos, aunque no hay ley específica que regule la neutralidad de red, las empresas transmisoras (carriers) se clasifican en “Transmisores comunes” y “Transmisores privados”. Los servicios de los transmisores comunes se consideran básicos y como tal son intrínsecamente neutros; pueden cobrar a los usuarios para mantener su economía pero no pueden decidir que tipo de contenido circula por su red, salvo que vaya en contra del bien común. Los proveedores de acceso a Internet se han incluido históricamente como transmisores comunes y existen casos de sanciones por bloqueo de acceso a determinados contenidos, como el caso de la sanción a Comscat por la FCC estadounidense en el año 2008, que fue el primer caso de sanciones de este tipo en el país.

En el año 2010 Chile se convierte en el primer país del mundo en aprobar una ley que defiende la neutralidad de red (ley N°20453). Le siguió los Países Bajos en Junio de 2011 siendo el primer país de Europa en legislar en este sentido; específicamente se impedía a las teleoperadoras cobrar una tarifa extra a los usuarios por el acceso o uso de determinados servicios basados en internet (por ejemplo vídeollamadas, Skype, WhatsApp o cualquier otra aplicación).

El 26 de Marzo de 2014 el Parlamento Europeo aceptó una propuesta regulatoria de neutralidad de red para asegurar que los ISP tratan todos los datos que pasan por sus redes sin distinción. En esta propuesta de regulación se restringiría la habilidad de los ISP de cobrar a los servicios muy pesados por un acceso más rápido a la red, en contraste con la que ocurre en Estados Unidos donde Netflix, un portal de cine y televisión a demanda, está pagando (a Abril de 2014) al principal operador de cable del país por un tratamiento preferente en su red. Esta propuesta de regulación aún necesita ser aprobada por el Consejo de la Unión Europea.

La Resolución nº 575 del 2007 del gobierno de Rusia permite legalmente a los proveedores de acceso a internet limitar el acceso a servicios o contenido de usuarios a nivel individual si este afecta al funcionamiento normal de la red, aunque están obligados a excluir de estas limitaciones el acceso global a direcciones de internet o sistemas de información. En base a esta legislación, la mayoría de proveedores de acceso a internet de Rusia limitan o dan menor prioridad de forma general a todos los servicios P2P, por ejemplo emule o los clientes torrent. Otros casos muy conocidos de manipulación del tráfico de internet son los casos de China o de Corea del Sur.

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