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Se denomina linfa al líquido que circula por los vasos linfáticos. Es un líquido incoloro o ligeramente amarillento de composición similar al plasma sanguíneo. La linfa, junto a los vasos y ganglios linfáticos, forman el sistema linfático, una parte muy importante del sistema inmune.

Formación y composición

La linfa se forma por drenaje del exceso de líquido que sale de los vasos sanguíneos hacia el espacio intersticial e intercelular. Este exceso es recogido por los capilares linfáticos, unos vasos pequeños que van drenando a vasos cada vez mayores que finalmente desembocan en canales que vierten a las venas subclavias.

En la circulación linfática no hay un órgano impulsor como el corazón en la circulación sanguínea. El movimiento de la linfa se produce de forma más lenta al ser empujada por las pulsaciones de las arterias cercanas, movimientos musculares y movimientos de las extremidades.

La composición de la linfa es similar al plasma sanguíneo. Es un líquido claro, en ocasiones ligeramente amarillento, pobre en proteínas y rico en lípidos que no contiene glóbulos rojos. Entre las principales sustancias que podemos encontrar en la linfa están:

  • Diversas proteínas plasmáticas
  • Lípidos, principalmente ácidos grasos de cadena larga que son absorbidos desde el intestino
  • Fibrinógeno
  • Linfocitos
  • Restos celulares
  • Desechos metabólicos
  • Gérmenes
  • Células cancerosas

Además de los linfocitos, que representan el 99% de las células que se pueden encontrar en la linfa, podemos encontrar otros leucocitos como macrófagos y granulocitos. Estas células, muy importantes en el sistema inmune, se forman a partir de las células linfoides de la médula ósea.

La cantidad de linfa en el cuerpo humano es variable y depende en gran medida de la cantidad de sangre. Se estima que en un adulto medio puede haber entre 2 y 2,4 litros de linfa.

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Funciones

La linfa tiene principalmente dos funciones, una función inmunitaria y una función metabólica.

Los linfocitos suponen el 99% de las células de la linfa y se pueden encontrar en gran cantidad la red de tejido conectivo que hay en el interior de los ganglios linfáticos. Esta red hace de malla que filtra la linfa y aquí los linfocitos tienen más fácil entrar en contacto y destruir bacterias, virus, células cancerosas y sustancias que puedan suponer una amenaza para el organismo; los ganglios linfáticos y la linfa, por tanto, forman parte del sistema inmune.

En su papel metabólico la linfa participa en la absorción de algunos nutrientes en el intestino, principalmente ácidos grasos de cadena larga. También participa en la recolección de líquido intersticial y su devolución a la circulación sanguínea. En esta recolección se incorporan sustancias de desecho que las células excretan al medio intersticial y que a través de la linfa pasan a la circulación sanguínea. A través del sistema circulatorio serán eliminadas por diversas vías, por ejemplo la orina.

como líquido biológico, la linfa es útil en algunas pruebas de diagnóstico. Por ejemplo, se pueden realizar biopsias de ganglios linfáticos así como estudios de la linfa para buscar agentes patógenos causantes de una enfermedad o para el diagnóstico de algunos tipos de cáncer.

El drenaje linfático también explica, por ejemplo, por qué funcionan las vacunas y medicamentos administrados por vía intramuscular: se inyecta una sustancia entre el tejido muscular y es recogida por la linfa que la conduce lentamente hacia la circulación sanguínea.

El masaje linfático es una técnica que requiere entrenamiento profesional y que persigue que la linfa drene y fluya correctamente para retirar agentes patógenos de una zona enferma y promover así la salud. Cuándo la linfa no fluye correctamente, la zona del cuerpo anterior puede sufrir hinchazón por acumulación de líquido intersticial, lo que se conoce como edema. Además del líquido, se van acumulando toxinas y desechos; todo esto puede producir dolor, inflamación e influir en otros problemas de salud.

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