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La glucosa es un hidrato de carbono simple utilizado por el cuerpo humano como principal fuente de energía y, libre o combinada, es el compuesto orgánico más abundante en la naturaleza. Por lo general, cuándo se habla de azúcar se refiere a la glucosa u otros carbohidratos simples, mientras que cuándo se habla de azúcares se refiere a los hidratos de carbono en su conjunto. La glucosa puede ser ingerida tal cuál a través de muchos alimentos u obtenida de la digestión o metabolización de carbohidratos complejos. Los niveles de glucosa en sangre, o glucemia, se han de mantener dentro unos valores óptimos y son regulados por la insulina.

La principal fuente de glucosa para la mayoría de las personas es la digestión de azúcares simples y carbohidratos completos como el almidón. Alimentos como el arroz, pasta, cereales, patatas, etc, ofrecen carbohidratos que pueden ser transformados en glucosa. La bollería industrial, dulces procesados y los refrescos suelen ser fuente directa de glucoa y azúcares simples. Las enzimas del aparato digestivo rompen los carbohidratos complejos hasta carbohidratos más simples que pueden ser absorbidos y pasar a la circulación sanguínea. Algunos hidratos de carbono complejos, como el almidón, se rompen directamente en glucosa que pasa a la circulación.

La fórmula molecular de la glucosa es C6H12O6 y ofrece al cuerpo humano un rendimiento energético de 3,75 kilocalorías por gramo en condiciones normales. Se puede presentar en forma de dos enantiómeros, la L y D-glucosa, los mismos átomos pero con diferente posición espacial. La forma D-glucosa es la más abundante en la naturaleza. La oxidación de la glucosa es la principal fuente energética en las células humanas y es el princpal compuesto de moléculas utilzadas como almacenamiento energético (el almidón en vegetales y el glucógeno en animales) y de hidratos de carbono estructurales como la celulosa.

El índice glucémico

Tras comer un cierto alimento se puede medir la glucemia (concentración de glucosa en sangre) respecto al tiempo. Así se obtiene la velocidad con la que un alimento hace subir la glucosa en sangre. Esta velocidad en forma de índice se conoce como índice glucémico. El valor 100 corresponde a la glucosa en sí misma.

El pan blanco y los cereales refinados (no integrales) tienen un alto índice glucémico, lo que siginifica que los hidratos de carbono que contienen son transformados rápidamente y la glucosa en sangre suben poco tiempo después de comer estos alimentos. La mayoría de frutas y verduras tienen un índice glucémico bajo. Los cereales integrales tienen un índice glucémico medio.

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La glucemia y sus niveles

La glucosa es esencial, es la principal fuente de energía del organismo y la única utilizada por el cerebro. Al ser tan importante, sus niveles han de mantenerse constantes en sangre. La concentración de glucosa en sangre se denomina glucemia y en su regulación interviene el aparatos digestivo y el sistema endocrino.

El exceso de glucosa se almacena en el hígado en forma de glucógeno, y si hay mucho glucógeno este se transforma en grasa que se almacena en las células llamadas adipocitos. Cuándo hay niveles bajos de glucosa se pasa este glucógeno de nuevo a glucosa que se libera a sangre para subir la glucemia. La insulina, una hormona producida en el páncreas, se encarga de regular los niveles de glucemia promoviendo la captación celular de glucosa disminuyendo así su concentración en sangre.

Una glucemia comprendedida entre 70 y 100 mg/dL (miligramos por decilitro o centímetro cúbico) se considera normal. Estos valores han de medirse en ayunas o al menos 8 horas después de la última comida. Valores por encima de 100 mg/dL se considera hiperglucemia. Cuándo hay valores entre 100 y 125 mg/dL se considera que existe algún tipo de alteración en la regulación de la glucemia y hay un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Mediciones superiores a 126 mg/dL son indicativos en la mayoría de los casos de diabetes de cualquier tipo.

La diabetes es la enfermedad más común que afecta a la regulación de la glucemia. La diabetes afecta a la producción o funcionamiento de la insulina. En la diabetes tipo 1 el páncreas no produce suficiente insulina y hay que suministrarla de forma externa, por lo general mediante inyecciones subcutáneas. La diabetes tipo 2 puede tener causas más diversas.

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