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La escorrentía urbana se define como la escorrentía superficial creada por la lluvia en zonas urbanas y es una de las principales fuentes de contaminación del agua en estas comunidades, así como la principal causa de inundaciones.

Principales efectos

En las zonas urbanas e industriales el suelo natural es reemplazado por superficies de alta impermeabilidad construidas con materiales como el asfalto o el cemento. Estas superficies, en lugar de permitir que el agua se infiltre en el suelo, provocan que la mayor parte del agua permanezca en superficie y arrastre residuos del suelo urbano hasta los cauces de agua donde se vierten (las aguas receptoras).

La menor infiltración de agua en el suelo tiene otros dos efectos directos: disminución del nivel freático e inundaciones superficiales, ya que permanece más agua en superficie y no se recargan los acuíferos subterráneos.

Escorrentías e infiltración
Escorrentías e infiltración en suelo natural y urbano

Inundaciones urbanas

Las escorrentías urbanas son la principal causa de inundaciones en las zonas urbanizadas. Se produce principalmente cuando el volumen de las precipitaciones sobrepasa la capacidad de los sistemas de drenaje, pero también cuando estos sistemas se encuentran obstruidos por diferentes motivos, sobre todo por acumulación de residuos y falta de mantenimiento.

Este tipo de inundaciones suelen afectar de forma repetitiva a construcciones y viviendas con niveles subterráneos o cercanas a masas de agua, entrando el agua a través de los sistemas de desagüe cuando el nivel de los cauces a los que se vierte sobrepasa el nivel de la construcción. La escorrentía urbana es la principal causa de inundaciones de sótanos.

La mayor cantidad de agua en superficie también provoca subidas más rápidas de nivel de ríos cercanos, así como una mayor velocidad de flujo, lo que favorece aún más las inundaciones urbanas en poblaciones situadas más bajas en los cauces.

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Contaminación

La escorrentía urbana arrastra todo tipo de residuos, como plásticos, basura y sustancias contaminantes. Las carreteras y zonas de estacionamiento son una de las principales fuentes de hidrocarburos aromáticos policíclicos, que se forman como subproducto de diversos combustibles utilizados por los automóviles, junto a metales pesados como el níquel, cobre, cinc, cadmio y plomo.

La escorrentía en tejados y otras construcciones puede arrastrar altas cantidades de compuestos orgánicos sintéticos y metales pesados como el cinc, utilizado por ejemplo en estructuras galvanizadas. Los fertilizantes utilizados a nivel doméstico, en parques públicos y otras zonas verdes urbanas son una fuente importante de nitratos y fosfatos.

Otro contaminante muy habitual en las escorrentías urbanas son las sales utilizadas en carreteras y calles para derretir nieve durante los inviernos.

Las escorrentías urbanas también generan contaminación térmica, especialmente shock térmico con aumento repentino de la temperatura de los cauces de agua tras las lluvias, lo que puede dañar considerablemente a la vida acuática.

Prevención y disminución de los efectos

La escorrentía urbana se debe tratar como un residuo que contiene contaminantes y que afecta negativamente a la calidad de las aguas receptoras. El control efectivo de las escorrentías urbanas debe abarcar tanto la disminución de la velocidad de flujo de la escorrentía como la disminución de contaminantes que transporta.

Existen diversas técnicas que incluyen frecuentemente sistemas de retención y estanques de infiltración que retienen la escorrentía va una descarga más lenta y dónde se pueden trata para retirar contaminantes. Otro método es el uso de pavimentos permeables y los sistemas de biorretención, conocidos en algunas regiones como jardines de lluvia (rain garden), que se pueden instalar en los colectores de lluvia antes de descargar pero también en calles, zonas de parking, carreteras y otras áreas pavimentadas.

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