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La ecología, término creado por Ernst Haeckel, es la rama científica dedicada al estudio de la interacción de los organismos vivos entre sí y con su entorno, incluyendo los denominados factores abióticos, como el clima o la geología, y los denominados factores bióticos, es decir, otros organismos vivos.

La ecología acuática se encarga específicamente del estudio de estas interacciones en los ecosistemas acuáticos, lo que incluye a los ecosistemas marinos y a los de agua dulce, como lagos, ríos, humedales o estuarios.

El agua es necesaria para la vida del planeta Tierra y cubre más de tres cuartas partes de su superficie. Los ecosistemas acuáticos son responsables de más del 30% de la producción primaria y de alrededor del 50% del oxígeno atmosférico. Además, el ser humano los utiliza como fuente de recursos, por lo que su estudio es esencial para comprender como funcionan y minimizar el impacto negativo que la actividad humana pueda generar.

Tipos de ecosistemas acuáticos

Un ecosistema está compuesto por una comunidad de organismos vivos y su entorno, todos ellos íntimamente relacionados a través del flujo de materia, energía y nutrientes. En este sentido, el ecosistema es la unidad de estudio principal de la ecología.

Los límites de un ecosistema suelen ser difusos y arbitrarios, aunque generalmente se consideran límites en los que se puede medir, o al menor estimar, los flujos de nutrientes, energía y agua. Por ejemplo, un lago se puede considerar como un ecosistema acuático, pero también un pequeño estanque o todo un océano.

Cómo en todos los ecosistemas, las características físicas y químicas del entorno acuático determinan los tipos de organismos que pueden vivir en él. Sólo los organismos capaces de sobrevivir en las condiciones específicas de un ecosistema y capaces de utilizar los recursos disponibles en ese entorno concreto, podrán desarrollarse y reproducirse.

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Existen dos tipos principales de ecosistemas acuáticos, los ecosistemas marinos y los ecosistemas de agua dulce, diferenciados claramente por la cantidad de sales minerales disueltas. Aunque la concentración de sal en mares y océanos es variable a lo largo del planeta, la media se sitúa en torno al 3.5% (3.5 g/L).

Los ecosistemas marinos son todos aquellos que se desarrollan en mares, océanos y sus entornos. Los ecosistemas de agua dulce incluyen ríos, lagos y sus zonas de inundación así como otras masas de agua dulce como arroyos, estanques, humedales o estuarios.

Atendiendo al flujo del agua, los ecosistemas de agua dulce se pueden dividir en:

  • Ecosistema de humedal: ecosistema caracterizado por un suelo saturado de agua o inundado, ya sea de forma permanente o de forma periódica.
  • Ecosistema léntico: masas de agua estancadas o con flujo corriente escaso, por ejemplo lagos, estanques, pantanos y embalses, incluyendo los artificiales.
  • Ecosistema lótico: son ecosistemas acuáticos con corrientes abundantes como los ríos y arroyos.

En cualquier tipo de ecosistema acuático, los estudios se suelen centrar en las poblaciones de organismos y el impacto que sobre ellas tienen variaciones del entorno, principalmente temperatura, salinidad, profundidad del agua y efectos estacionales.

Muchos de estos estudios se realizan desde la perspectiva de la interacción de la actividad humana con los ecosistemas acuáticos. Así, la ecología acuática proporciona información sobre la conservación del agua, su contaminación o sobre como se utilizan los recursos acuáticos con fines comerciales.

A partir de esta información, la ecología acuática también puede realizar propuestas para la toma de decisiones políticas para un uso racional y que garantice la preservación de los ecosistemas acuáticos y su biodiversidad.

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