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La cirugía ambulatoria, también llamada cirugía externa o cirugía de corta estancia, se refiere a toda intervención quirúrgica que no requiere internamiento del paciente en un centro hospitalario, independientemente de que sea cirugía mayor o cirugía menor.

El avance tecnológico es la principal causa de que la cirugía ambulatoria sea cada vez más común y que cada vez se aplique a más situaciones que antes requerían de hospitalización, pues los avances tecnológicos han permitido procedimientos médicos más cortos y con menos complicaciones susceptibles de que realicen como cirugía ambulatoria. Actualmente, el número de intervenciones quirúrgicas sin hospitalización supera a la cirugía hospitalaria.

El concepto de cirugía ambulatoria se extiende en ocasiones a intervenciones que requieren hospitalización de corta duración, generalmente de menos de 48 horas.

La cantidad de procedimientos que se pueden someter a cirugía ambulatoria varía considerablemente de una especialidad a otra. En oftalmología, por ejemplo, más del 90% de los procedimientos se pueden realizar de forma ambulatoria.

Entre las ventajas de la cirugía ambulatoria, destaca la disminución de los costes hospitalarios, tanto en material como en personal, y la reducción para el paciente de las molestias y el tiempo requerido para someterse a una intervención quirúrgica. El paciente puede volver a su casa el mismo día de la intervención. También se reduce la posibilidad de complicaciones por infección hospitalaria, infecciones que suelen ser graves y de tratamiento difícil por las resistencias bacterianas.

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A pesar de estas ventajas y de que la cirugía ambulatoria sea una tendencia al alza, no todos los pacientes son susceptibles de someterse a cirugía ambulatoria. Cada paciente debe ser evaluado de forma personalizada, sobre todo atendiendo a otras patologías que puedan suponer un riesgo o que necesiten ser monitorizadas tras la intervención.

Una de las clasificaciones más utilizadas para evaluar al paciente que se va a someter a cirugía ambulatoria es la clasificación del estado físico de la American Society of Anesthesiologists (AsA) junto a la clasificación del riesgo cardiovascular de la intervención que se va a realizar según la American Heart Association (AHA) y la American College of Cardiology (ACC).

Así por ejemplo, un paciente tipo III en la clasificación AsA podría ser sometido a cirugía ambulatoria de riesgo cardiovascular bajo si el paciente tiene buen control de su enfermedad, pero un paciente tipo IV, que tiene una enfermedad sistémica severa con riesgo constante, no sería sometido nunca a una cirugía ambulatoria.

Entre las intervenciones quirúrgicas que más frecuentemente se realizan de forma ambulatoria, se pueden citar:

  1. Quistes y otras formaciones pequeñas en la piel, incluyendo tumores pequeños no cancerígenos.
  2. Cataratas
  3. Endoscopia gastrointestinal
  4. Colonoscopias
  5. Cirugía láser oftálmica
  6. Hernias inguinales y umbilicales
  7. Cirugías anales y de hemorroides
  8. Cirugías de mamas
  9. Cirugías de tiroides
  10. Colecistectomía (extirpación de la vesícula biliar)

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