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El túbulo contorneado proximal (TCP), también llamado túbulo convoluto proximal, es una pequeña estructura tubular que se encuentra en las nefronas del riñón. El TCP es parte del túbulo proximal, el cuál conecta la cápsula de Bowman con el asa de Henle. El TCP, como parte del sistema tubular del riñón, tiene un papel importante en la formación de la orina y por consiguiente en la homeostasis del organismo.

Descripción y estructura histológica

Cada riñón contiene alrededor de 4 millones de unidades funcionales, las nefronas. En cada nefrona se realiza un filtrado de la sangre del que se forma la orina y que sirve para eliminar sustancias de desecho. A grandes rasgos, cada nefrona está compuesta por el glomérulo renal, la cápsula de Bowman, el túbulo proximal, el asa de Hanle, el túbulo distal y los túbulos colectores.

En el túbulo proximal se puede diferenciar una parte recta, llamada túbulo recto proximal o pars recta, y una parte contorneada, la correspondiente con el túbulo contorneado proximal o pars convoluta (de ahí que también se conozca como túbulo convoluto proximal). El TCP es la porción del túbulo proximal situada más cerca de la cápsula de Bowman y conecta la cápsula de Bowman con el túbulo recto proximal, el cuál conecta a su vez con el asa Henle. A mayor escala, el TCP se localiza en la corteza renal mientras que la parte recta desciende por los rayos medulares hacia la médula.

Desde un punto de vista funcional, el túbulo proximal es dividido por algunos autores en tres porciones denominadas S1, S2 y S3. El TCP se correspondería con la porción S1, que constituye aproximadamente dos tercios del TCP, y la primera parte de la S2.

El tejido epitelial del TCP es de tipo cúbico y la superficie luminal está cubierta de numerosas y compactas microvellosidades que dan el aspecto de “borde en cepilllo” característico del túbulo proximal y que es fácilmente observable al microscópio óptico. Las células de TCP muestran complejas interconexiones entre sí, lo que permite el transporte iónico paracelular que tendrá un papel importante en su función. El citoplasma es acidófilo, abundante y presenta alto número de mitocondrias.

En la porción S2 el borde en cepillo está menos desarrollado presentando menos vellosidades y más cortas. Las interconexiones se hacen menos complejas y el número de mitocondrias es menor. La transición de la porción S1 a la porción S2 es gradual.

Hay que tener en cuenta que algunos autores denominan la pars recta del túbulo proximal como rama descendente gruesa del asa de Henle y utilizan el término túbulo proximal como sinónimo de túbulo contorneado proximal.

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Función

El túbulo contorneado proximal tiene un papel fundamental en la homeostasis del organismo desempeñando un papel activo en la reabsorción de agua, electrolitos y diversos compuestos orgánicos. Esta reabsorción es realizada mediante transporte activo y transporte pasivo a través de numerosos canales proteicos de la superficie epitelial. Tiene lugar en todas las porciones del túbulo proximal pero es especialmente importante en el TCP. El TCP también secreta diversas sustancias, entre ellas algunos ácidos orgánicos, bases nitrogenadas y algunas sustancias de desecho que no se filtran en el glomérulo, por ejemplo algunos medicamentos.

Absorción

El filtrado glomerular es recolectado en la cápsula de Bowman y pasa directamente al TCP dónde se reabsorbe entre el 40 y el 60% del filtrado. Las sustancias del filtrado con mayor importancia nutritiva, especialmente glucosa y aminoácidos, son reabsorbidos prácticamente en su totalidad mediante co-transportadores activos. El potasio se reabsrove en un 65%, la urea en un 50% y el fosfato y citrato en torno al 80%.

El agua y la sal (ClNa) se reabsorben en el túbulo contorneado proximal de forma variable, en torno al 60%, dependiendo de las condiciones en las que se encuentre el organismo, ya que el agua y el ClNa son clave en la regulación del volumen hídrico corporal. El sodio se reabsorbe principalmente en el túbulo contorneado proximal mientras que el cloro se reabsorbe principalmente en la pars recta, sobre todo en el segmento S3, mediante difusión pasiva.

Secreción

La mayor parte del amonio que se excreta en la orina es secretado en el TCP. También se secretan aquí diversas sustancias de desecho no filtradas en el glomérulo. Por ejemplo, creatinina (producto de degradación de la creatina) y otras bases nitrogenadas, toxinas y muchos medicamentos son eliminados por secreción en el TCP.

Implicaciones médicas

Las células epiteliales del túbulo proximal están implicadas en muchas enfermedades del riñón, algunas muy graves, como el carcinoma de células renales, el tipo de cáncer de riñón más común y cuyo origen se sitúa frecuentemente en los túbulos contorneados3.

La necrosis tubular aguda puede darse en el TCP como consecuencia de daño tisular directo producido por toxinas, procesos infecciosos o algunos fármacos (por ejemplo gentamicina). El daño en el TCP también puede estar producido por otras muchas causas, como glomerulonefritis, isquemia, traumas o nefropatía diabética, participando así en el progreso y desarrollo de estas enfermedades.

El síndrome de Fanconi (no confundir con anemia de Fanconi) es una enfermedad con posible origen genético que se caracteriza por alteración de los túbulos proximales cuya función está disminuida. Como consecuencia se excretan cantidades anormalmente altas de glucosa, aminoácidos, fosfatos y bicarbonato, provocando síntomas similares que la acidosis tubular.

Galería

Referencias

  1. Blue Histology – Urinary System. The University of Western Australia: School of Anatomy and Human Biology.
  2. Tomita Y (Febrero 2006). “Early renal cell cancer”. International Journal of Clinical Oncology 11 (1): 22–7. doi: 10.1007/s10147-005-0551-4.

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