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El perfil renal es una prueba de diagnóstico que mide los valores de varias sustancias en sangre que están relacionadas con la función renal. También se conoce como análisis de sangre renal, aunque este nombre es poco utilizado. Se suele realizar cuándo se sospecha que puede haber algún problema en el riñón o como parte de un chequeo de salud general ya que la función renal puede afectar a la salud de todo el organismo.

La pruebas de evaluación de la función renal incluyen, además del perfil renal, análisis de orina (principalmente proteinuria y creatinina) y pueden incluir también pruebas adicionales como la aclaración de creatinina. En personas con enfermedades crónicas, por ejemplo con gota, disfunción renal o en casos de trasplante y donación de riñón, estas pruebas se realizan como monitorización de la evolución del paciente más que con fines diagnósticos.

Es bastante común que se realice un análisis de orina primero y en base a los resultados el médico decida si necesita o no la realización del perfil renal para obtener información adicional. Por ejemplo, un paciente acude a la consulta del médico con problemas de micción o relacionados con la orina; por ejemplo, sed excesiva, dolor al orinar, etc. El médico puede determinar con un análisis de orina si el problema está en la vejiga o vías urinarias, en cuyo caso puede que no sea necesario el perfil renal.

¿Cómo se realiza?

El perfil renal es una prueba muy sencilla; tan sólo es necesario tomar un pequeña muestra de sangre. El médico dará instrucciones sobre si hay que acudir en ayunas o no así como otras posibles medidas que el paciente haya de tomar para la realización de la prueba. La muestra de sangre se envía al laboratorio y en unos días estarán listos los resultados.

Los valores obtenidos de cada parámetro medido es comparado con los valores medios de referencia y las desviaciones, tanto por encima como por debajo, darán información importante para el diagnóstico y la posible realización de pruebas adicionales.

¿Qué valores mide?

El perfil renal mide la concentración en sangre de numerosas sustancias que se pueden dividir en tres grupos:

  1. Creatinina
  2. Urea
  3. Electrolitos
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Creatinina

La creatinina es una sustancia de naturaleza proteica formada por tres aminoácidos. Es producida en los músculos por degradación de las fibras musculares. La concentración de creatinina en sangre depende de la masa muscular de la persona y se mantiene constante si la masa muscular no cambia. El aumento de creatinina en sangre puede ser indicio de un proceso patológico que provoca ruptura de fibras musculares o de un proceso fisiológico, por ejemplo aumento de la masa muscular en deportistas.

Pero el aumento de creatinina en sangre también puede ser indicio de un problema glomerular en el riñón. Casi toda la filtración renal de creatinina se produce en los glomérulos siendo la secreción y reabsorción tubular mínima.

Los valores normales de creatinina en sangre se sitúan entre 0,3 y 1,4 mg/dl en mujeres y 0,5 – 1,2 mg/dl en hombres. Cuándo se detecta una concentración de creatinina en sangre superior y se quiere determinar si se debe a un problema renal, se suele recurrir a la medición del Aclaramiento de Creatinina, una prueba que mide la velocidad de filtración de creatinina en los riñones. Esta prueba requiere la concentración de creatinina en sangre y el análisis de la orina recogida durante 24 horas. El valor normal es 100-130 ml/min; un valor inferior indicaría un problema en la filtración glomerular.

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También es frecuente medir la tasa de filtración glomerular estimada (eGFR – Estimated glomerular filtration rate). Aunque la concentración de creatinina en sangre puede servir de indicio sobre la función glomerular, el eGFR es un dato mucho más preciso y puede ser obtenido de forma estimada a partir de la concentración de creatinina en sangre y datos del paciente como edad y sexo. El rango de referencia es 90 – 120 ml/min. Un valor inferior a 60 es señal de algún tipo de daño renal.

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Urea

La degradación de proteínas produce urea, una molécula pequeña de fórmula (CO(NH2)2. El rango de referencia de la concentración de urea en sangre es, en ayunas, 15 – 50 mg/dl.

La secreción y reabsorción de urea acompaña en gran medida al agua y es bastante variable de una persona a otra. Cualquier proceso que afecte al volumen de agua en la orina afectará a la concentración de urea en sangre. Por ejemplo, si la micción es muy abundante, se eliminará más urea y su concentración en sangre será menor. Por el contrario, si hay algún proceso que haga disminuir el volumen de orina (baja diuresis por deshidratación, hemorragia, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal, etc), la concentración de urea en sangre aumentará.

Se puede decir que la concentración de urea en sangre da una idea general sobre el funcionamiento del riñón pero no es un dato muy específico. La subida de la concentración de urea en sangre puede ser indicio de un mal funcionamiento del riñón pero también se puede ver afectado por el funcionamiento hepático, estados catabólicos (proteinolisis), por un consumo excesivo de proteínas en la dieta y, como se ha señalado anteriormente, a otras muchas causas.

Una baja concentración de urea en sangre no suele tener mucha importancia clínica y entre las causas puede estar una dieta pobre en proteínas, período de gestación, exceso de hidratación o fallo hepático.

Además de la urea en sangre como tal, también es frecuente la determinación de nitrógeno ureico (conocido como BUN, el inglés Blood Urea Nitrogen), cuyos valores de referencia son 5 – 20 mg/dl.

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Electrolitos

Los electrolitos son iones disueltos en el medio acuoso del organismo. Los más destacados en el perfil renal son el Na+ (sodio), K+ (potasio), Cl (cloro), Ca2+ (calcio), fosfatos (PO43-, PO4H2- y PO4H3) y bicarbonato (HCO3).

La concentración de electrolitos en el organismo es fundamental, entre otros, para mantener el pH y la osmoralidad. Su concentración en sangre se mide en mmol/L y se ve rápidamente afectada ante cualquier alteración de la función renal. Sin embargo, su interpretación suele ser muy compleja, ya que puede verse afectada también por numerosas patologías y estados fisiológicos que no afectan al riñón directamente.

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Otros

El perfil renal es frecuentemente acompañado de otras pruebas y análisis, especialmente si ya existen indicios sobre algún problema de salud concreto. Los más habituales son ácido úrico en sangre y en orina, proteínas en orina (proteinuria), glucosa en sangre y en orina, hemograma y sedimentos en orina.

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