Publicidad

El marsupio es la característica más distintiva de los marsupiales (infraclase Marsupialia), un clado de mamíferos no placentarios endémicos de Australia y América. El nombre deriva del latín marsupium, que significa bolsa, y consiste en un pliegue de piel que cubre las mamas y forma un receptáculo dónde tiene lugar parte del desarrollo fetal. Solo las hembras tienen marsupio, salvo contadas excepciones como el cuica de agua (Chironectes minimus).

Marsupiales y otros mamíferos

Todos los mamíferos tienen en común la presencia de glándulas mamarias que producen leche para alimentar a las crías. Una primera clasificación de los mamíferos los divide en mamíferos vivíparos y mamíferos ovíparos. Los mamíferos ovíparos se conocen como prototerios (“primeros animales”) y están representados solo por los monotremas (ornitorrincos, equidnas). Los mamíferos vivíparos, llamados terios, son los más numerosos y se cree que aparecieron evolutivamente después de los prototerios.

En los mamíferos ovíparos, el embrión se desarrolla en el interior de un huevo. En los mamíferos vivíparos el embrión se desarrolla en el útero materno y la hembra da a luz a una cría más o menos desarrollada. En función del nivel de desarrollo de la cría al nacer se pueden distinguir dos grandes grupos de mamíferos vivíparos, los mamíferos placentarios (euterios) y los marsupiales (metaterios).

Los marsupiales dan a luz una cría en un estado de desarrollo muy precoz, prácticamente en estado fetal. Tras nacer, el embrión se desliza a través de una línea de saliva que la madre hace con la lengua hasta llegar al marsupio, lugar dónde permanecerá durante un tiempo alimentándose de las mamas hasta que alcanza la madurez adecuada. El marsupio también es utilizado por las madres de algunas especies para transportar a las crías jóvenes, sobre todo como protección frente a depredadores.

Publicidad

Variaciones en el marsupio

El marsupio, o bolsa marsupial, presenta cierta variabilidad entre las distintas especies de marsupiales. Por ejemplo, los quoles (género Dasyurus) y el demonio de tasmania (Sarcophilus harrisii) tienen el marsupio cerca de la cloaca vaginal y la cría tiene que recorrer tan sólo unos centímetros para entrar en el marsupio tras el parto; una vez que la cría se ha desarrollado, abandona el marsupio y no regresa.

El marsupio de los canguros, por el contrario, se abre en horizontal en la zona alta del vientre y las crías después de nacer tienen que recorrer una distancia relativamente larga. Además, los canguros y otros marsupiales, por ejemplo los ualabís, permiten que sus crías vivan en el marsupio durante un tiempo después de que estén lo suficiente desarrolladas como para salir y hacer vida independiente; las crías pueden salir y volver a entrar del marsupio.

En los wombats y en los topos marsupiales, el marsupio se abre en la parte de baja y hacia atrás, lo que les permite cavar sus madrigueras en la tierra sin ensuciar y echar restos sobre la cría en desarrollo.

Algunos marsupiales, como los fascogalos o ratas marsupiales (género Phascogale), carecen de un marsupio permanente sino que forman unos pliegues cutáneos temporales en la zona de las mamas, a menudo referidos como pseudo-marsupio, durante el período de reproducción.

Referencias

  1. Animal Diversity Web – Metatheria
  2. Melanie J Edwards y Janine E Deakin. (Junio 2013). The marsupial pouch: Implications for reproductive success and mammalian evolution. Australian Journal of Zoology 61(1): 41-47. doi: 10.1071/ZO12088.

Publicidad