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El herpes labial es una infección por el virus herpes simplex tipo 1 (abreviado VHS-1, o HSV-1 del inglés Herpes Simplex Virus), de la familia herpesvirus. En el ámbito médico la enfermedad llamada herpes simple engloba a la infección por el HSV-1, que puede localizarse en labios, nariz e incluso extenderse a otras zonas de la cara y parte superior del cuerpo. El VHS-2, otra de las cepas más comunes de virus herpes simplex, es causante del herpes genital y suele presentarse en la parte inferior del cuerpo. No obstante, ambas cepas se han encontrado en infecciones de prácticamente cualquier zona corporal.

Síntomas

El herpes labial, así como cualquier otra forma de herpes simple, se caracteriza por la aparición de lesiones cutáneas en las que aparecen grupos en racimo de pequeñas ampollas o vesículas. Estas úlceras presentan picor, quemazón e inflamación. En el herpes labial las úlceras se presentan principalmente en labios, alrededor de la boca e incluso en su interior (herpes oral). Puede llegar también al interior y alrededores de la nariz (se puede hablar de herpes nasal cuándo se localiza principalmente en el interior o alrededores de la nariz).

Los síntomas suelen aparecer entre 1 y 3 semanas después del primer contagio, aunque también puede cursar de forma asintomática en algunas personas. Tras el primer contagio la infección queda latente con aparición de brotes esporádicos. Las llagas y síntomas del herpes labial pueden ser molestos pero en la mayoría de los casos remiten por sí solos y no suele requerir atención médica salvo casos graves, bebés y determinados enfermos crónicos.

Contagio

El virus VHS-1 se encuentra en las heridas que produce la infección pero también se puede encontrar en piel sana, incluso cuándo no existe ningún síntoma evidente de herpes. De hecho, sólo un 10% de las personas infectadas presenta síntomas. Tras un primer contagio, la persona se hace portadora de por vida y van apareciendo brotes recurrentes cada cierto tiempo. Aproximadamente el 80% de la población adulta es portadora del virus del herpes labial.

El virus VHS-II (el causante del herpes genital) se transmite a través de contacto genital entre una persona sana y una infectada (con o sin síntomas); aunque esta vía de contagio es rara en el VHS-1, causante del herpes labial, también se puede contagiar a través del sexo y se encuentra entre el 5 y el 10% de los casos de herpes genital. No obstante, la infección por VHS-1 no se considera como una enfermedad sexual, pues la infección inicial por el virus VHS-1 suele ocurrir durante la niñez a través de una vía de contagio diferente.

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La principal vía de contagio del VHS-1 es por contacto. Se contagia muy rápido, sobre todo durante recidivas mientras hay heridas pero también antes de que aparezcan síntomas visibles, y puede transmitirse a través de toallas de baño, un beso, beber del mismo vaso o utilizar cubiertos compartidos. En períodos entre recidivas el contagio por contacto es menos probable.

Infecciones primarias y recurrentes

Al hablar de herpes labial, o de herpes simple en general, se suele hablar de dos tipos de infecciones. las primarias y las recurrentes.

  1. Una infección primaria es el primer contagio de una persona con VHS-1. Los primeros síntomas suelen aparecer en torno a los 20 días después del contagio; las heridas causadas duran alrededor de una semana y no suelen dejar cicatriz. Las heridas curan y los síntomas desaparecen pero el virus se queda en el cuerpo de la persona para siempre. No existe tratamiento capaz de eliminar el virus por completo.
  2. Una infección recurrente (recidiva) son los segundos y posteriores brotes de la enfermedad. Los síntomas de las infecciones recurrentes suelen ser menos severos que en las primarias. Las lesiones pueden aparecer exactamente en el mismo sitio o en zonas cercanas. La frecuencia con las que aparecen estos brotes recurrentes es muy variable, desde semanas a meses, incluso años. Existen diversos factores que favorecen la aparición de un brote, generalmente asociado a un sistema inmune debilitado, como el estrés, la fiebre o algún tipo de trauma, aunque puede aparecer sin ninguna causa evidente.

Tratamiento

En la actualidad no hay ningún tratamiento que sea 100% efectivo en la eliminación del virus del herpes simple del organismo. Existen remedios caseros y naturales a base de plantas así como fármacos y tratamientos de parafarmacia que pueden reducir los síntomas, duración y frecuencia de cada brote, pero ninguno elimina el virus completamente. Los tratamientos farmacológicos suelen consistir en antivirales (principalmente aciclovir y valaciclovir) por vía tópica (cremas, parches cutáneos, etc) o, en casos graves o muy frecuentes, por vía oral.

Las  medidas profilácticas son muy importantes durante una recidiva para evitar el contagio y favorecer la curación de las heridas. Entre estas medidas, destacan:

  • Limpieza de la zona infectada
  • No tocar las heridas, salvo lo estrictamente necesario para su limpieza y tratamiento
  • Lavarse muy bien las manos después de tocar las heridas
  • Evitar contacto directo con otras personas (besos, cubiertos, vasos, pañuelos, toallas, … )
  • Cubrir las heridas si es posible

Existen lesiones cutáneas cuya apariencia y síntomas pueden parecerse mucho a los del herpes simple pero que se deben a alguna causa muy diferente. Por eso deberías acudir al médico, es mucho más seguro que el autodiagnóstico, especialmente si es la primera vez que padeces los síntomas

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