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El factor Rhesus, o simplemente factor Rh, es una proteína de la superficie de los eritrocitos (góbulos rojos), la célula que transporta el oxígeno en la sangre. Esta proteína no está presente en todas las personas y a las personas que la tienen se les consideran Rh+ (erre hache positivo) y las que no son Rh- (erre hache negativo). El nombre del factor Rhesus viene de los experimentos realizados en 1937 por los científicos Karl Landsteiner y Alexander S. Weiner con conejos que producían un anticuerpo, presente también en muchos humanos, cuándo eran inoculados con glóbulos rojos de macacos Rhesus (Macaca mulatta).

El sistema de clasificación sanguínea ABO

Existen muchos sistemas de clasificación sanguínea, al menos 30, pero el más conocido y uno de los más utilizados el sistema ABO y el Rh. Este sistema clasifica los tipos sanguíneos en cuatro grupos generales: A, B, O y AB. Cada uno de estos grupos atiende a la presencia de ciertos grupos de antígenos sanguíneos, el A y el B, siendo el O el grupo que no tiene ninguno y el AB el que tiene los dos. Cada uno de ellos se puede clasificar a su vez como positivo o negativo según sea Rh+ o Rh-. Así, puede haber 8 grupos sanguíneos según el sistema ABO y Rh: A-, B-, AB-, O-, A+, B+, AB+ y O+.

Aproximadamente el 85% de la población es Rh+.

El factor Rh y sus antígenos

El sistema de clasificación sanguínea Rh involucra actualmente a más de 50 antígenos que se pueden encontrar en la superficie de los glóbulos rojos. Los antígenos son fracciones proteicas, cadenas de aminoácidos, que cuándo se introducen en un organismo que no las tiene desencadenan la reacción del sistema inmunitario que responde con la creación de anticuerpos para atacar estas proteínas de forma específica. El antígeno más destacado del factor Rh es el antígeno D, que suele causar fuertes respuestas inmunológicas en la gente que no lo tiene al producir anticuerpo anti-D.

Existen dos alelos, o dos variantes genéticas, de este antígeno y se conocen como D y d (D sería el alelo dominante y d el alelo recesivo). Cada célula de una persona lleva un par de cada cromosoma, un par con los alelos heredados de la madre y el otro con los alelos heredados del padre. Las personas Rh- tienen los dos alelos d recesivos (estas personas son dd). El alelo D, al ser dominante, hará que el factor Rh sea positivo cuándo la persona sea DD o Dd, es decir, si se combina el D y el d, el alelo D será el que se manifieste.

Cuándo una persona es Rh+ indica que sus glóbulos rojos expresan estos antígenos en su membrana. Ser Rh- indica que no se expresan estos antígenos, en la membrana de los glóbulos rojos de estas personas existen esas proteínas pero con una secuencia de aminoácidos ligeramente diferente que las transforman en proteínas no antigénicas. Las personas Rh-, cuándo entran en contacto con sangre Rh+ y sus antígenos, desencadenaran una respuesta inmunitaria, similar a la que se produce durante infecciones, atacando con anticuerpos a los antígenos Rh, en especial con el anticuerpo anti-D. Por ello el factor Rh es muy importante a la hora de realizar transfusiones sanguíneas y no solo basta con conocer el tipo ABO.

El factor Rh y su implicación en el embarazo

El tipo de Rh es generalmente más relevante que el tipo ABO en lo que al embarazo se refiere. Si el feto es Rh+, el factor Rh comienza a expresarse en sus glóbulos rojos aproximadamente a partir de la sexta semana de gestación. Si la mujer es Rh- se corre el riesgo de que se desarrolle una eritroblastosis fetal, también conocida como enfermedad hemolítica del recién nacido, debido a que la mujer produce anticuerpos que atacaran a los glóbulos rojos del bebé. El riesgo de que se produzca este problema sólo existe en mujeres con Rh-, nunca en mujeres Rh+, aunque el feto sea Rh-, ya que las personas Rh+ no producen anticuerpos anti-D.

Recordemos que una mujer Rh- ha de tener los dos alelos recesivos dd. Por tanto, para que su hijo sea Rh+, el padre ha de ser RH+. Si el padre es Dd, existe un probabilidad del 50% de que el hijo sea Rh+ pues la madre Rh- pasará el alelo d y el padre puede pasar el D o el d con la misma probabilidad. Si el padre es DD y la madre es dd el hijo será Rh+ con una probabilidad del 100%, ya que solo podría ser Dd y D es dominante.

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Si durante el embarazo o durante el parto la sangre del bebé Rh+ entra en contacto con la sangre Rh- de la madre, el sistema inmunológico de la madre producirá anticuerpos que atacan a la sangre del bebé provocando la destrucción de sus glóbulos rojos. Para la vida de la madre no hay riesgos, salvo raras complicaciones, pero en el feto puede dar lugar a problemas graves como ictericia, anemia, daño en el corazón o daño cerebral de diverso grado. En el peor de los casos en el bebé puede llegar a morir.

La sensibilización: en madres primerizas el riesgo es menor

El desarrollo de anticuerpos contra los antígenos del factor Rh tiene lugar tras la sensibilización, es decir, cuándo el sistema inmunológico de una persona Rh- entra en contacto con el factor Rh por primera vez. Dado que la sangre de la madre y la del bebé, por lo general, no entran en contacto hasta el momento del parto, es menos probable que una madre primeriza desarrolle la eritroblastosis fetal o enfermedad hemolítica del recién nacido. Esto se debe simplemente a que la madre no tiene aún anticuerpos anti-D, no está sensibilizada.

Durante el parto es muy probable que se produzca la sensibilizacón, ya que la sangre de la madre entra en contacto con el factor Rh de su hijo y el sistema inmunológico comenzará a producir anticuerpos anti-D. Durante este primer parto el tiempo de contacto suele ser demasiado corto para producir daños en el hijo o que estos sean serios. Pero los anticuerpos quedarán en la madre para el resto de su vida, siendo la respuesta inmunológica más fuerte y rápida en futuros contactos con el factor Rh, lo que aumenta el riesgo para posteriores embarazos.

La sensibilización de una mujer Rh- no sólo ocurre durante el parto de un hijo Rh+, sino que puede ocurrir también durante el período de gestación en un embarazo normal, en abortos involuntarios, embarazos ectópicos o si la mujer se ha sometido a transfusiones sanguíneas con sangre Rh+ en algún momento anterior.

Prevención

Para prevenir y protegerse de la enfermedad hemolítica del recién nacido se pueden tomar algunas medidas. Lo primero es que cualquier mujer embarazada debería saber si es Rh- y si no lo sabe debería hacerse las pruebas al comienzo de su primer embarazo.

Si una mujer embarazada es Rh- y no está sensibilizada al factor Rh, lo normal es que se le administre inmunoglobulina Rh (RhIg) alrededor del séptimo mes de embarazo. La inmonuglobulina Rh actuará destruyendo los antígenos Rh+ que el feto pudiera liberar antes de que actúe el sistema inmune de la madre, previniendo así la sensibilización. Generalmente esta dosis es suficiente para el resto del embarazo. También se suele recomendar que se compruebe el tipo sanguíneo del feto, y si es Rh+, la madre recibirá otra dosis de inmunoglobulina Rh poco después del parto para prevenir de nuevo que se sensibilice y prevenir problemas para próximos embarazos, aunque en siguientes embarazos se seguirá requiriendo la administración de dosis de esta inmunoglobulina.

El tratamiento preventivo con inmunoglobulina es efectivo en el 99% de los casos. Si la madre es Rh- y ha sido sensibilizada con anterioridad este tratamiento no es eficaz. En estos casos se requiere una monitorización y control del feto muy de cerca; si aparece la enfermedad hemolítica pueden ser necesarias transfusiones sanguíneas durante o después del parto para reemplazar la sangre dañada.

Transfusiones sanguíneas

Aunque se suele hablar de los problemas del factor Rh asociados al embarazo, también tiene un papel crítico en otras situaciones. Al igual que el cuerpo de una madre Rh- puede atacar la sangre de su hijo Rh+, un paciente Rh- puede desarrollar anticuerpos ante una transfusión sanguínea si recibe sangre Rh+. Estas reacciones son bastante graves pero, afortunadamente, son muy raras pues la sangre es clasificada según el factor Rh y un paciente sólo recibe sangre Rh+ en casos muy extremos en los que hay alto riesgo para la vida, no hay otra solución y siempre bajo estricta vigilancia.

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