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La lactancia es la alimentación mediante leche, y por ende, la lactancia materna es la alimentación mediante leche producida por las mamas de la madre. No es algo exclusivo del ser humano, sino que lo hacen multitud de animales. Tanto las OMS como UNICEF coinciden en recomendar la lactancia materna como alimentación exclusiva durante, al menos, los seis primeros meses de vida. El destete es el fin de la etapa de lactancia y el paso a otro tipo de alimentación. Este proceso puede ser traumático, tanto para la madre como para el bebé. El destete natural debe ser gradual y tiene el objetivo principal de reducir en ambos los efectos negativos del destete.

¿Cuándo se debe destetar al bebé?

Desde el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría recomiendan la leche materna como alimento exclusivo del bebé hasta los seis meses. Pasada esta edad la alimentación pasará a una alimentación combinada con lactancia y alimentos que se van introduciendo de forma gradual hasta llegar a los dos años edad, momento en que se producirá el destete total.

Estas recomendaciones, que coinciden con las de la OMS, no dejan de ser eso, unas recomendaciones basadas en estadísticas médicas. En la práctica hay niños y niñas que se destetan bastante después de ese período así como bebés que lo hacen antes de los seis meses. Y es que el proceso del destete, del abandono de la lactancia materna, no es nada fácil ni para la madre ni para el bebé y exige cambios importantes en el estilo de vida de ambos, y no sólo a nivel nutricional, sino también a nivel psicológico.

¿Qué es el destete natural?

El destete natural del bebé se produce de forma gradual y progresiva y por él mismo a medida que su organismo madura y ya no necesita la leche materna. Pero también porque ha madurado psicológicamente. El bebé comienza con tomas frecuentes porque, además de alimento, necesita la cercanía de la madre para encontrar protección y tranquilidad.

A medida que el bebé crece estas necesidades van disminuyendo y cada vez mama con menos frecuencia hasta que un día deja de hacerlo. La mayoría de expertos están de acuerdo en que un niño por sí solo y sin estímulos que le propicien el destete rara vez abandona la lactancia al completo antes de los 4 años de edad.

Por otro lado está el destete dirigido, que es el más común y que consiste en ir propiciando el abandono de la lactancia mediante estímulos diversos.

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En cualquiera de los casos el destete del bebé debe hacerse de forma progresiva y gradual y con un control exhaustivo. Como madre vas a tener que tener mucha paciencia con tu hijo o hija y respetar siempre sus necesidades pero no te olvides al completo de las tuyas aunque las dejes en un segundo plano.

Consejos para realizar un destete gradual

El abandono de la lactancia puede propiciarse de forma respetuosa para el bebé. Entre los consejos que dan los expertos en lactancia los más destacados son:

  • Ofrece sustitutos: comida, agua, zumos y preparados lácteos adecuados para el bebé. Pon atención para que constituyan una alimentación saludable.
  • Da más cariño al bebé: si es que puedes, una madre siempre da el máximo a sus hijos. Intenta pasar más tiempo con tu bebé y mantén mucho contacto para que siga sintiendo que estás ahí y que sin la teta tiene la misma protección y abrigo.
  • Incorpora alimentos con cuchara después de cada toma para iniciar el destete parcial. Hago énfasis en alimentos con cuchara pues si los das con el biberón el bebé puede sentir que sigue amamantando. Y ojo, nunca fuerces a que coma con cuchara.
  • Sustituye algunas tomas por biberones de leche infantil: para continuar hacia el destete total puedes ir sustituyendo tomas de pecho por biberones de leche adecuada según la edad del bebé. Empieza por sustituir las tomas que le das a lo largo del día y deja para después las tomas de la mañana y para el final las tomas de la noche.

Los cambios con el fin de la lactancia

Como se señaló unos párrafos más arriba, el destete puede ser un proceso traumático para la pareja lactante madre-hijo, de ahí la importancia de que sea gradual y, sobre todo, que se haga de forma consciente, que ambos vayan tomando consciencia del hecho y así disminuir al máximo el trauma.

Con un fin de la lactancia drástico la madre puede pasar unos días con un bajo estado de ánimo propiciado por el apego pero también por los cambios hormonales que se producen. Esta situación puede empeorar si el bebé sufre y reclama la leche materna.

Es normal que, como madre, te preocupes y pidas consejo a otras personas. Pero no te dejes llevar por lo que te digan los demás. Escucha y atiende primero a tu bebé y si tienes fuertes dudas consulta siempre a un profesional.

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