¿Qué beneficios tiene comerse la placenta tras el parto? ¿Y qué riesgos?

Feto y placenta
Feto y placenta
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Entre los motivos para recomendar el consumo de placenta, práctica conocida como placentofagia, uno de los más destacados es la reducción de la depresión posparto, un problema que afecta a casi el 10% de las nuevas mamás. La ingesta de la placenta se puede hacer de muchas formas, por ejemplo disecada y encapsulada, congelada y mezclada en batidos, o incluso a la parrilla con vegetales.

También se le atribuye una mejora en la producción de leche, reducir las molestias y dolores posparto o servir como un aporte nutritivo extra. Pero por el momento no hay ningún estudio que demuestre tales beneficios.

A lo largo de este artículo veremos cual es la función de la placenta durante el embarazo, por qué se la comen la mayoría de mamíferos, cuales son los potenciales beneficios en el humano y también cuales son sus posibles riesgos.

Origen y función de la placenta

Placenta humana real
Placenta humana

La placenta es un órgano interno que se forma en el útero solo durante el embarazo, por lo que se define como un órgano efímero. Está presente en todos los mamíferos placentarios y se cree que evolucionó a partir de un tejido mucho más simple que cubría el cascarón de los huevos de aves y reptiles.

De hecho, hasta la mitad de la gestación, las células de la placenta se caracterizan por la expresión de un conjunto de genes que los mamíferos placentarios aún comparten con aves y reptiles. Los mamíferos placentarios se separaron de los mamíferos marsupiales hace aproximadamente 160 millones de años.

Entre los genes que participan en el desarrollo de la placenta humana se ha identificado un elemento viral endógeno, el gen ERVW-1 (endogenous retrovirus group W envelope member 1), que codifica para la proteína sincitina-1. Este gen parece provenir de una secuencia vírica que quedó integrada en el genoma humano a lo largo de la evolución.

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La placenta y el feto quedan unidos a través del cordón umbilical y actúa como un sistema de transporte que lleva oxígeno y nutrientes desde la sangre de la madre hasta el feto en desarrollo, al mismo tiempo que retira los productos de desecho del metabolismo fetal.

La placenta también protege al bebé del propio sistema inmune de la madre. Madre e hijo son dos individuos diferentes con su propio sistema inmune que, de entrar en contacto, no dudarían en luchar entre ellos.

La placenta también es un órgano endocrino productor de hormonas. Destacan la gonadotropina coriónica humana (HCG), el factor lactógeno placentario humano (HPL o somatomamotropina coriónica humana), la progesterona y diversos estrógenos. Todas ellas actúan en conjunto con hormonas hipofisiarias y hormonas ováricas para que se desarrolle un embarazo correcto y saludable.

La placenta es expulsada durante el parto o minutos después a través de la vagina. Si el parto es por cesárea, la placenta se extrae quirúrgicamente. En los centros hospitalarios la placenta se suele tratar como un deshecho médico de riesgo biológico, aunque las madres pueden solicitarlas y quedárselas.

Beneficios potenciales de la placentofagia

La placentofagia es una práctica muy antigua, aunque en la cultura occidental sea relativamente nueva. En humanos se cree que deriva de la medicina China, donde se utiliza para tratar ciertas condiciones médicas, por ejemplo la infertilidad y algunas enfermedades hepáticas, pero también son evidentes sus raíces en la naturaleza.

Placenta disecada
Placenta disecada para consumo humano

El ser humano es uno de los pocos mamíferos que no se come la placenta justo después del parto. Prácticamente todos los demás mamíferos lo hacen. Una de las pocas excepciones conocidas son los camellos. Se cree que en la naturaleza esta práctica se realiza para eliminar el olor del parto y de las crías recién nacidas con un objetivo claro: evitar que sean detectadas por depredadores.

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Pero también podría ser que los mamíferos se coman la placenta simplemente para obtener alimento en un momento delicado para cazar o buscar comida, y puede que también para obtener otros beneficios para el período posparto. Por ejemplo, algunas investigaciones en ratas sugieren que puede aumentar la producción de opiáceos endógenos y elevar el límite natural para el dolor.

Sin embargo, no existen estudios científicos que demuestren este efecto ni ningún otro beneficio en humanos.

Cabra comiéndose su placenta
Cabra comiéndose su placenta

Aún así, es común que en algunos sectores se recomiende la ingesta de placenta para las madres primerizas por diversas razones, entre ellas la disminución o mejora de la depresión posparto. Existen encuestas sobre mujeres que se han comido su propia placenta en las que la mayoría aseguran haber notado efectos positivos, pero estos resultados no se han podido demostrar en estudios científicos objetivos.

Otro de los efectos positivos que se suele achacar a la placentofagia es el aumento de la producción de leche citando frecuentemente un estudio de 1954. En una amplia revisión del 2015 se concluyó que las evidencias sobre el beneficio de la placentofagia eran claramente insuficientes.

Posibles riesgos

La placentofagia no presenta riesgos por comerse la placenta en sí misma, pero sí por infecciones secundarias por estreptococos, salmonella y otros posibles patógenos. Para reducir estos riesgos se recomienda no intentar preparar la placenta por una o uno mismo, sobre todo si se va a preparar disecada, encapsulada u otra forma de consumo en crudo.

De hecho, desde Centers for Disease Control and Prevention de Estados Unidos (CDC) no se recomienda consumir la propia placenta encapsulada por no existir un procedimiento estandarizado y no asegurar el control de las bacterias patógenas. También desde el CDC se recomienda someter la placenta al menos a 54 ºC durante 121 minutos para reducir el posible contenido en salmonella.

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Referencias
  1. Sharon M. Young et al. (23 Noviembre 2017). Effects of placentophagy on maternal salivary hormones: A pilot trial, part 1. Women and Birth. doi: 10.1016/j.wombi.2017.09.023.
  2. Sharon M. Young et al. (23 Noviembre 2017). Placentophagy’s effects on mood, bonding, and fatigue: A pilot trial, part 2. Women and Birth. doi: 10.1016/j.wombi.2017.11.004.
  3. Honor Whiteman. (19 Octubre 2017). Placenta: A 'superfood' or a dietary fad?. Medical News Today.
  4. Roni Dengler (1 Diciembre 2017). Moms, should you eat your placentas?. Sciencemag.