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El récord de velocidad de vuelo ha estado siempre en posesión de los vencejos. Sin embargo, recientemente se ha descubierto que el animal que vuela más rápido no está entre las aves sino entre los mamíferos, y es un murciélago, el pequeño Tadarida brasiliensis, conocido como murciélago cola de ratón.

El vencejo común (Apus apus), considerado la más veloz de todas las aves, es capaz de superar fácilmente los 110 km/h en vuelo horizontal, pero el murciélago cola de ratón puede alcanzar los 160 km/h, un 45% más rápido que el vencejo.

Y si hablamos de caídas en picado, el halcón peregrino mantiene el récord superando los 300 km/h, incluso hay registros de haber superado los 350 km/h, y por ello se considera el animal más rápido del mundo. Pero en vuelo horizontal normalmente no supera los 100 km/h.

Vencejos, halcones y la mayoría de las aves más veloces, como las golondrinas, tienen una fisionomía altamente aerodinámica. Su cuerpo tiene forma de proyectil y las alas son más estrechas en comparación con aves más lentas, lo que reduce la resistencia con el aire. Pero también son aves muy ligeras, por lo que sus alas son más eficientes y generan mayor fuerza elaboradora en relación con la fuerza aerodinámica invertida.

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Los murciélagos, por el contrario, se consideran voladores más lentos al disponer de una fisionomía y estructura de alas que generan mucha más resistencia con el aire, lo que frenaría su desplazamiento en vuelo.

Murciélago cola de ratón parado
Murciélago cola de ratón parado

A pesar de ello, el murciélago cola de ratón, el mamífero más abundante de Estados Unidos, dónde se conoce Mexican free-tailed bat o Brazilian free-tailed bat, es capaz de alcanzar los 160 km/h, superando claramente a los vencejos en vuelo horizontal. Así fue observado por investigadores del Max Planck Institute for Ornithology.

La medición se realizó colocando transmisores de radio pegados en el cuerpo de varios ejemplares. Las hembras, que tienen un peso medio entre 11 y 12 g, fueron más rápidas que los machos y era habitual que superasen los 160 km/h. Las condiciones meteorológicas durante las mediciones, especialmente de viento, fueron comprobadas y los investigadores concluyeron que su efecto no era suficiente como para afectar a la velocidad máxima.

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