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Beber demasiado agua, aunque pueda sorprender, puede ser muy peligroso. La conocida como intoxicación hídrica, hiperhidratación o intoxicación por agua tiene muchos efectos sobre el organismo y se considera una emergencia sanitaria vital. En general no es muy frecuente y se da más en atletas y deportistas, en especial deportistas de alto rendimiento, y en personas que siguen algún tipo de dieta que incluye un alto consumo de agua.

La cantidad de agua que se debe consumir a diario se sitúa en torno a los 2 litros para una persona media. Esta cantidad puede variar en función de muchos factores, como puede ser alguna enfermedad (vómitos, diarrea), actividad física y deporte o la temperatura y humedad ambiental. Los efectos de la hiperhidratación están en su inmensa mayoría asociados a una hiponatremia aguda.

¿Por qué se produce la intoxicación hídrica?

Cuándo se bebe una gran cantidad de agua y en un espacio de tiempo corto, se puede llegar a superar la cantidad de agua que los riñones pueden eliminar. El agua se va acumulando en el organismo y hace caer la concentración de electrolitos en sangre. La concentración de electrolitos es esencial para mantener el equilibrio hídrico en el organismo ya que son los factores más influyentes en la presión osmótica cuyo valor determina hacia dónde fluye el agua a través de las membranas semipermeables de las células y tejidos del organismo.

La hiponatremia (baja concentración de sodio en sangre) es el principal indicador de la hiperhidratación. Cuándo desciende por debajo de 100 mmol/L la hipófisis deja de producir la hormona antidiurética (argipresina). Al descender la concentración de sodio en sangre, desciende fuertemente la presión osmótica en el torrente circulatorio que será muy inferior a la presión osmótica del interior celular. Este diferencial provoca que el agua vaya entrando al interior de las células.

Llega un momento en el que la presión hídrica interna, literalmente, hace estallar a la célula provocando su muerte. La muerte celular en diferentes zonas del cuerpo se sucede relativamente rápido y desencadenan una serie de síntomas. Algunos de los más comunes y primeros en aparecer suelen ser náuseas y vómitos severos. También es muy común dolor de cabeza, confusión y desorientación.

Si la intoxicación progresa aparecen convulsiones y el paciente puede llegar a entrar en coma. El cerebro y otras partes del sistema nervioso central se ven muy afectados y pueden aparecer edemas cerebrales irreversibles. Si no se trata rápidamente puede terminar provocando la muerte, generalmente por fallo cardíaco o sobrepresión del cerebro al bulbo raquídeo.

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¿Cuánto es demasiado agua?

El límite que marca un consumo excesivo de agua se suele situar en la cantidad que los riñones pueden procesar y eliminar en una hora. Los riñones sanos pueden eliminar hasta 9 L de agua al día, con una media en 7,5 L/día, y aproximadamente 1,5 L por hora.

Una persona con riñones, corazón e hipófisis sanos puede desarrollar una intoxicación hídrica si bebe entre dos y tres veces la cantidad de agua que pueden filtrar sus riñones. En una persona con problemas renales o con un sólo riñón la intoxicación hídrica puede ocurrir con un consumo poco superior a la capacidad de sus riñones.

Las bebidas para deportistas

Los deportistas suelen perder agua rápidamente durante el ejercicio y es común que beban grandes cantidades de agua rápidamente. Para evitar la hiperhidratación se recomiendan bebidas que contienen sodio y otras sales minerales (electrolitos), conocidas de forma general como bebidas deportivas o isotónicas. Al reponer agua y electrolitos se previene el efecto de dilución y permite que el organismo pueda mantener el equilibrio hídrico. Además, este tipo de bebidas suelen calmar la sed de forma más eficaz que el agua.

También se recomienda que los deportistas vayan bebiendo durante el ejercicio a medida que vayan sintiendo sed en lugar de practicar deporte sin importar tener sed y beber agua al final. Esto previene que el deportista ingiera grandes cantidades de golpe.

Hay que tener en cuenta que no todas las bebidas etiquetadas como bebidas deportivas son iguales ni tienen por qué ser adecuadas para todos los deportistas. Si tienes dudas, tu médico o profesional de salud habitual es la mejor persona que puede aconsejarte sobre la mejor bebida deportiva para tí.

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