Publicidad

El estrés se identifica como un estado de tensión física y emocional causado por la presencia de un elemento perturbador, conocido como factor estresante. Este factor estresante es percibido como un reto, ataque o daño por nuestro organismo, que responde de forma acorde para poder superarlo.

Es, por tanto, una reacción natural que nos permite enfrentarnos con éxito a situaciones difíciles, peligrosas o desconocidas. Sin embargo, este lado bueno del estrés es a menudo olvidado y casi siempre se habla de los efectos negativos del estrés, que son precisamente a los que nos vamos a dedicar en este artículo.

Estrés crónico vs agudo

Cómo reacción útil, el estrés es una reacción aguda que remite una vez que el factor estresante desaparece. Los efectos negativos sobre la salud aparecen cuándo el estrés se sufre de forma crónica durante largos períodos de tiempo, incluso sin factores estresantes fácilmente reconocibles.

Las causas más comunes de estrés crónico están relacionadas con situaciones cotidianas que no son fáciles de cambiar. Por ejemplo, problemas de pareja, problemas de trabajo o problemas económicos. Estas situaciones estresantes pueden alargarse durante meses o años y con el tiempo podemos acostumbrarnos tanto al estrés que ni siquiera nos damos cuenta de sus efectos negativos.

Efectos del estrés

Un estado de estrés crónico tiene efectos negativos sobre nuestra salud debido a los cambios neuroendocrinos que se generan. Los primeros síntomas en aparecer son cambios en el estado emocional, pero las consecuencias del estrés llegan a afectar prácticamente cualquier parte del organismo.

1

Efectos emocionales, cognitivos y de comportamiento

En el plano emocional, el estrés provoca ansiedad, incapacidad para relajarse, mal humor, irritabilidad, falta de motivación y, en estados más avanzados, depresión que puede llegar a ser severa.

Publicidad

Es frecuente que se alternen episodios en los que se duerme mucho con episodios de dormir muy poco. El estado de nerviosismo suele hacer que se coma más, aunque generalmente también peor. También puede hacer que se descuiden las responsabilidades, entrar en un aislamiento social e incluso comenzar o aumentar el uso de alcohol, tabaco o medicación para conseguir relajarse.

El estado de irritabilidad y tristeza, junto a estos cambios de comportamiento, pueden tener consecuencias negativas en las relaciones sociales y familiares.

En el plano cognitivo, hay incapacidad para concentrarse y pueden aparecer problemas de memoria. Puede llegar a producir un detrimento en la capacidad de juicio y generar un estado constante de preocupación y negatividad.

2

Efectos físicos

Los cambios en el sistema nervioso y en el sistema endocrino que se producen en la respuesta de estrés están destinados a situaciones de corta duración, pero mantenidos durante largos períodos de tiempo tiene efectos negativos en multitud de órganos y sistemas.

Entre los efectos más destacados podemos citar:

  1. Sistema musculoesquelético: el estrés crónico crea altos niveles de tensión muscular mantenidos por largos períodos de tiempo. Puede derivar en efectos secundarios, por ejemplo vértigos y migrañas por la tensión muscular constante en la zona de cuello y hombros.
  2. Aparato respiratorio: la dificultad para respirar que provoca el estrés puede ser un problema no notable para la mayoría de personas pero puede ser más grave en pacientes que padezcan alguna enfermedad pulmonar, como EPOC, asma o enfisema. En el caso de estrés agudo intenso, se puede llegar a producir hiperventilación en incluso ataques de asma.
  3. Sistema cardiovascular: el estrés agudo, por ejemplo ir en coche y frenar de forma urgente para evitar un accidente, provoca un aumento en la frecuencia cardíaca y de la tensión arterial. Esto se debe principalmente al efecto de la epinefrina, la norepinefrina y al cortisol. Estos efectos mantenidos en el tiempo aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, como hipertensión, ataques al corazón o derrames cerebrales. En las mujeres, el riesgo de enfermedades cardiovasculares aumenta después de la menopausia; esto se debe a los mayores niveles de estrógenos antes de la menopausia que ayudan a los vasos sanguíneos a responder mejor al estrés.
  4. Sistema endocrino: ante el estrés, el hipotálamo estimula al sistema nervioso autónomo y la glándula pituitaria comienza a liberar epinefrina y cortisol, las conocidas como hormonas del estrés, responsables de la mayoría de efectos del estrés. También se estimula la liberación de epinefrina en las glándulas suprarrenales. A mayores niveles de cortisol y epinefrina, el hígado libera más glucosa a la sangre. El organismo puede hacer frente a este aumento de glucemia, incluso en situaciones de estrés recurrente mantenido. Pero en personas sensibles a padecer diabetes Tipo 2, puede ser factor desencadenante.
  5. Aparato digestivo: los cambios de hábitos alimenticios puede favorecer la aparición de reflujo esofágico, en especial si aumenta el consumo de alcohol y tabaco. El cerebro se vuelve más sensible a las sensaciones en el estómago y pueden experimentarse sensaciones de hormigueo, náuseas e incluso dolor. El estrés crónico favorece la aparición de úlceras y de dolor por espasmos. Además, puede producir tanto diarrea como estreñimiento, pudiendo alternarse ambos efectos.
  6. Sistema nervioso: el Sistema Nervioso Autónomo está involucrado de forma directa en los efectos físicos del estrés, especialmente el Sistema Simpático, que es el que estimula la liberación de las hormonas del estrés. A largo plazo, la activación constante de respuestas de estrés, provoca cansancio y es responsable de la falta de motivación, la irritabilidad y la mayoría de efectos emocionales asociados al estrés crónico.
  7. Aparato reproductor masculino: el estrés, a través del sistema nervioso, estimula la producción de testosterona. A largo plazo puede afectar a la producción de esperma y a la maduración de los espermatozoides. También puede provocar disfunción eréctil.
  8. Aparato reproductor femenino: el estrés puede afectar al ciclo menstrual y provocar irregularidades, ausencias, cambios en la duración y menstruaciones dolorosas. Además, puede empeorar los síntomas del síndrome premenstrual, como retención de líquidos, espasmos o cambios emocionales. Los cambios hormonales que se producen durante la menopausia se relacionan con ansiedad y son un factor estresante en sí mismo.

Referencias

  1. Estrés y ansiedad. Enciclopedia médica de MedLinePlus.
  2. Stress effects on the body. American Psychological Association.

Publicidad