¿Por qué tenemos cejas y para que sirven?

Cejas y ojos azules

Las cejas son un elemento facial muy significativo en nuestro aspecto y juegan un papel destacado en la evaluación subjetiva de lo que se considera físicamente atractivo o no. No es de extrañar que alguna gente les dedique tanto tiempo a preparar sus cejas como a preparar su cabello, barba o maquillaje. Además, su movimiento nos ayuda a transmitir expresiones y emociones como parte de la comunicación no verbal.

La función de la cejas en la cultura y vida diaria es indiscutible, ¿pero que papel fisiológico desempeñan? Es más, ¿por qué tenemos cejas? ¿por qué se mantiene esa franja de pelo grueso sobre nuestros ojos cuando hemos perdido buena parte del vello corporal?

La función de las cejas

No está completamente claro por qué mantenemos cejas, pero hay varias teorías y propuestas que parecen ir en buena dirección. Una de las funciones más destacadas sería mantener el agua y humedad fuera de los ojos, especialmente el sudor, pero también en otras situaciones en las que nos mojamos, por ejemplo al caminar bajo la lluvia.

Al sudar o mojarnos, el agua cae por la frente, las cejas la contiene y desvía su trayectoria hacia la nariz y los laterales de la cara. Sin cejas, el sudor llegaría a los ojos, los irritaría por su alto contenido en sal e impediría que pudieramos ver. Moverse en estas circunstancias sería mucho más difícil.

Niño con sudor en la cara
Las cejas ayudan a desviar el sudor para que no entre en los ojos

Las cejas también protegen de un excesiva radiación solar, una función que realiza junto a las pestañas, otra línea de pelo periocular con una función eminentemente protectora.

Esta forma especial de protección es tan importante, que algunos investigadores creen que las cejas no son un mero remanente del vello facial que tenían nuestros antepasados, sino que su forma y tamaño han ido desarrollándose a lo largo de la evolución para realizar esta función. Incluso hay científicos que creen que si no tuviéramos cejas, hubiésemos adquirido otra característica facial que protegiera nuestros ojos frente a la entrada de agua y sudor.

Así, las funciones de las cejas se podrían resumir en:

  • Comunicación no verbal: comunicación de expresiones y emociones (enfado, tristeza, etc)
  • Protección ocular: agua, sudor, radiación solar.

Cejas, comunicación social y evolución

En comparación con el humano actual (Homo sapiens spiens), nuestros antepasados del Pleistoceno contaban con una cresta supraorbital mucho más prominente, la cresta del hueso frontal del cráneo sobre la que se asientan las cejas, pero nosotros hemos evolucionado hacia unos rasgos faciales más suaves y menos marcados.

Uno de los argumentos más extendidos sobre este cambio asegura que la mayor movilidad de las cejas ayudó a la especie humana moderna con la comunicación no verbal, hecho que nos habría dado una ventaja evolutiva sobre otras especies de homininos, por ejemplo sobre el hombre de Neandertal (Homo sapiens neanderthalensis u Homo neanderthalensis).

La función y evolución de la forma del cráneo es un debate no resuelto que ha sido frecuentemente afrontado desde la perspectiva estructural y mecánica. La mayor protuberancia frontal podría mejorar la masticación y mordida. Pero también se debate desde una perspectiva social: la cresta supraorbital podría actuar como característica del dimorfismo sexual y ser un rasgo social utilizado para mostrar dominio sobre otros individuos; algo similar a la función social de los cuernos de un ciervo.

Esta teoría se basa en modelos 3D con cráneos de Homo heidelbergensis y mandíbulas neandertales, similares a los modelos utilizados para medir las fuerzas en la construcción de edificios y puentes, que no han mostrado una mejor mecánica mandibular, lo que ha decantado la balanza hacia la función social de la cresta supraorbital. La evolución hacia un hueso frontal más vertical habría favorecido la transmisión de emociones y el establecimiento de relaciones sociales entre individuos.

Este cambio habría coincidido con la expansión de las redes sociales entre los humanos que comenzaría aproximadamente hace 100 mil años y que priorizaría la transmisión de emociones amistosas sobre emociones agresivas. De hecho, actualmente la comunicación no verbal con la ayuda de las cejas y otras partes de la cara es un rasgo intercultural de una gran constancia a lo largo y ancho del planeta.

Referencias
  1. Ricardo Miguel Godinho, Penny Spikins y Paul O'Higgins (Junio 2018). Supraorbital morphology and social dynamics in human evolution. Nature Ecology and Evolution 2: 956-961. doi: 10.1038/s41559-018-0528-0.
  2. Philip Perry (15 Abril 2018). Why do we have eyebrows? They may be the reason our species survived. Big Think.