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La secreción de fluido procedente del oído se conoce de forma general como otorrea. Aunque coloquialmente sea común hablar de supuración para cualquier tipo de otorrea, la supuración se refiere específicamente a la secreción de pus, un fluido que suele estar asociado a procesos infecciosos.

Según el fluido secretado, la otorrea se puede clasificar en:

  • purulenta: el fluido expulsado por el oído es pus, un líquido espeso de color amarillento o blanquecino compuesto por suero, células muertas y una gran cantidad de leucocitos, sobre todo de tipo neutrófilo.
  • mucosa: el fluido es mucosidad
  • otolicuorrea: el fluido proviene del líquido cefalorraquídeo.
  • otorragia: si la supuración ótica va acompañada de sangre.
Otorrea purulenta
Supuración del oído (Otorrea purulenta)

Principales causas

Entre las causas más comunes se pueden citar las otitis externas y medias de tipo infeccioso, disfunciones tubáricas, traumatismos y procesos neoplásicos o tumorales. Aunque el tipo de secreción puede servir como indicio, el diagnóstico requiere de una evaluación clínica por un médico y en algunos casos pruebas específicas como cultivos microbiológicos, TAC o biopsias.

Otorrea aguda (inferior a seis semanas)

Las causas más comunes de secreción aguda en el oído son otitis externas agudas y otitis medias de tipo infeccioso, ya sea una infección por bacterias o por hongos (otomicosis). La pus es típica en estos casos y puede ser maloliente. Suele estar acompañada de fuerte dolor y en ocasiones de fiebre.

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La otitis externa de tipo alérgico también puede desarrollar secreción pero no purulenta y es menos dolorosa que la otitis infecciosa.

En las otitis medias, la membrana timpánica debe estar perforada para que pueda haber supuración hacia el exterior. La otitis media crónica con perforación también desencadenar episodios de otorrea aguda. La aparición de supuración suele aliviar el dolor asociado a la otitis media al aliviar la inflamación y tensión.

La otorrea aguda de líquido cefalorraquídeo se debe a una filtración de líquido cefalorraquídeo asociada a traumatismo craneoencefálicos severos. La secreción puede ser completamente transparente, mezclada con sangre o prácticamente sangre en su totalidad.

En algunos casos de disfunción tubárica (tubas o trompas de Eustaquio) con perforación timpánica puede aparecer secreción aguda de tipo mucoso asociada con resfriados, catarros y procesos alérgicos. La otorrea aguda también ocurre en algunas ocasiones tras una miringotomía o colocación de un tubo de timpanostomía.

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Otorrea crónica (superior a seis semanas)

La otorrea crónica se describe como la supuración o secreción ótica mantenida por más de seis semanas. Entre las causas más comunes están varios tipos de otitis crónicas:

  • Otitis media crónica supurativa
  • Otitis media crónica colesteatomatosa (colesteatoma): el colesteatoma es un quiste cutáneo que aparece en el oído medio y que puede ser congénito o desarrollarse por complicación de otitis crónicas.
  • Mastoiditis: inflamación de la apófisis mastoides del cráneo. Suele haber antecedentes de otitis medias no curadas o no tratadas correctamente.
  • Otitis externa necrosante o invasiva: suele asociarse con cuadros de inmunodeficiencia, diabetes y otras afecciones subyacentes.
  • Presencia de cuerpos extraños: se da sobre todo en niños. Aparece por sobreinfección a la presencia del objeto.

Otras causas menos frecuentes:

  • Cáncer y procesos tumorales en el oído externo o medio. La otorrea suele aparecer por infecciones secundarias cuando el crecimiento del tumor llega a romper estructuras naturales.
  • Granulomatosis con poliangeítis
  • Síndrome de Gradenigo: es una complicación de la otitis media y de la mastoiditis que afecta al nervio trigémino (provoca dolor periocular), al sexto par craneal (provoca diplopía) y al ápex petroso del hueso temporal.

Tratamiento médico

En caso de supuración de oído, el tratamiento debe ir dirigido a la causa que la produce, y dadas las múltiples causas que pueden cursar con otorrea, solo un médico puede realizar un diagnóstico o derivar al especialista adecuado y proponer un tratamiento farmacológico.

Las otitis infecciosas, que son las más comunes, se suelen tratar con analgésicos y antiinflamatorios para aliviar los síntomas y con antibióticos para tratar la infección. No obstante, en algunos casos el uso de antibióticos no comienza hasta tener un diagnóstico claro, sobre todo si se sospecha la presencia de líquido cefalorraquídeo, ya que los antibióticos podrían enmascarar una posible meningitis.

Referencias

  1. Otorrea. Manual MSD; versión profesional.
  2. Judith S. Lynch. (2012) How Should I Evaluate a Draining Ear?. Medscape.

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