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La gravedad aliada con los cambios hormonales y metabólicos producidos al envejecer forman un cóctel que es el mayor responsable de que se tienda a ganar peso cada vez más rápido al entrar en los cuarenta y cincuenta. Algunos factores que influyen están bajo el control de la persona, como la actividad física y la alimentación, otros factores no pueden ser controlados por nadie, como son los factores genéticos y los efectos naturales del proceso de envejecimiento.

Una de las razones de que se tienda a engordar al cumplir años son los cambios metabólicos. A medida que envejecemos el metabolismo basal es más lento, lo que significa que menos energía de los alimentos es quemada y más es almacenada en los depósitos de grasa del cuerpo. Un niño puede ser capaz de quemar el exceso de calorías consumidas a través del juego o del deporte, pero una persona sedentaria de mediana edad que come lo mismo que el niño puede ver como la mayoría se va acumulando alrededor de su abdomen. A este metabolismo enlentecido se añade un consumo menor de calorías en el propio proceso digestivo (proceso conocido como termogénesis inducida por alimentos).

Otra razón es la falta de control en la dieta. Un adulto no está bajo el control de los padres o educadores en los comedores del colegio para asegurarse de que reciben comidas nutritivas en raciones controladas. Los malos hábitos alimenticios que se van asentando durante años juegan un papel muy importante en que se engorde con la edad. Un trabajador con poco tiempo puede encontrar la comida rápida como el menú idóneo frente a la preparación de un menú saludable en casa, otros adultos siguen malos hábitos alimenticios aprendidos durante la niñez y la adolescencia  o simplemente pueden disfrutar del placer de comer comida llena de grasa y calorías vacías sin que nadie les controle.

Mucha gente comienza su vida profesional en trabajos que requieren alta actividad física o mental. Los adultos jóvenes también suelen continuar participando en deportes y hobbies que requieren actividad física como el yoga, la escalada, etc. Esto sin duda les ayuda a frenar el efecto de la edad sobre su peso. A medida que se cumplen años muchos pasan a puestos laborales más sedentarios y a tener agendas cargadas en la vida familiar. Los momentos para evadirse del estrés y relajarse se van convirtiendo en una prioridad sobre el deporte y los hobbies que requieren actividad física. Se van adoptando así hábitos de vida cada vez más sedentarios y cada vez se tiene menos motivación para perder peso.

Algunos estudios científicos sugieren la existencia de factores genéticos que hacen que algunas personas tiendan más al sobrepeso o a mantenerse delgados. En la historia familiar se puede ver que será más probable en una persona dada. El cuerpo de cada persona maneja el almacenamiento del exceso de calorías de manera diferente y esto viene determinado en gran medida por factores genéticos.

Engordar más de mayor también puede estar causado por algún trastorno de salud o algún tratamiento farmacológico. Por ejemplo un desorden en el tiroides o trastornos digestivos. Algunas ramas de la medicina holística aseguran que las personas pueden engordar más con la edad por acumulación de toxinas en el organismo, especialmente en el hígado y en el tracto digestivo. Estas toxinas pueden ser eliminadas a través de programas de limpieza específicos (lavativas, dietas). Una vez que las toxinas se han eliminado el hígado y el aparato digestivo volverán a trabajar de forma más eficiente y el paciente podrá ver como no engorda tan rápido si vigila su dieta, aumenta la actividad física e investiga posibles causas médicas que puedan provocar el exceso de peso.

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