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El bostezo es un acto reflejo fuertemente asociado al ciclo sueño-vigilia y que tiene un típico grado de contagio de unos a otros. Aunque se ha podido comprobar que todos los animales vertebrados bostezan, los científicos aún no han podido determinar cuales son las causas exactas que provocan el bostezo ni con que finalidad se hace. Existen varias teorías, algunas que se vienen barajando desde hace muchos años, siendo una de las más aceptadas la regulación de la temperatura cerebral y/o corporal.

¿Por qué bostezamos?

Las teorías de las causas del bostezo vienen desarrollándose desde muy antiguo. Podemos encontrar algunas ya en tiempo de Hipócrates. El considerado padre de la medicina tenía la teoría de que el bostezo precedía a la fiebre y que se realiza para sacar aire malo de los pulmones. Esta teoría no se sostiene con las evidencias actuales. A partir del siglo XVII – XVIII se comenzó a pensar en la función del bostezo sobre el sistema circulatorio y se sugirió que al bostezar se aumentaba la presión sanguínea, el ritmo cardíaco y la tasa de oxígeno en sangre. Todo ello nos hace estar más despiertos, en un estado mayor de alerta y mejora la función motora. Esto se podría relacionar con los bostezos de muchos atletas antes y después de competir, incluso con el bostezo como medida para mantenernos despiertos cuándo estamos aburridos o cansados. Pero hoy en día ya se ha podido comprobar que tras bostezar no aumenta ni el ritmo cardíaco ni la actividad cerebral.

Actualmente, el bostezo se asocia a cambios en el estado del organismo: despierto – dormido, dormido – despierto, aburrido – alerta, etc (Provine, 2005). Pero la teoría más extendida y aceptada está relacionada con la regulación de la temperatura.

La regulación de la temperatura a través del bostezo

Los estudios más recientes van en la mayoría de los casos dirigidos en el mismo sentido: la regulación de la temperatura cerebral y/o corporal. Según el estudio de Gallup y Gallup del 2008, cuándo el cerebro está más caliente que la temperatura estable del organismo (temperatura homeoestática), el organismo induce el bostezo a través de la acción de ciertos neurotransmisores en el hipotálamo. Al inspirar una gran cantidad de aire y abrir al máximo la mandíbula, se contribuye al descenso de la temperatura del cerebro. También se abre la caja torácica y se expanden los pulmones enfriando gran cantidad de sangre que fluye hacia el cerebro desde dónde saldría la sangre más caliente a través de la vena yugular.

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Gallup también encontró en un estudio posterior llevado a cabo en el año 2011 junto al Doctor Omar Tonsi, que la temperatura ambiental también influye en la intensidad y frecuencia del bostezo. Este estudio sugiere que bostezamos con menos frecuencia si la temperatura exterior es más cálida de lo normal. Esto se puede deber a que el aire de fuera no sería útil para el organismo y por tanto no hace falta bostezar para aumentar el oxígeno en sangre o disminuir la temperatura cerebral. Sin embargo, otros estudios han mostrado que la frecuencia del bostezo aumenta a medida que aumenta la temperatura ambiental y la temperatura cerebral.

También existen teorías sociológicas y de evolución biológica para explicar el bostezo. El bostezo está fuertemente relacionado con el ritmo circadiano, o ciclo sueño-vigilia de 24 horas siendo el bostezo más frecuente antes y después de dormir. En las teorías sociológicas entran en juego la transmisión de estados de ánimo al grupo social, como el aburrimiento, y en ellas se basan el contagio del bostezo entre diferentes individuos de un mismo grupo, incluso cuándo son de diferentes especies. Entre las teorías evolutivas la más famosa es que el bostezo es parecido a la respiración a través de branquias, vestigio de cuándo pasamos por anfibios en nuestra evolución como especie.

Según se publicó en la revista The Week,  durante la Primera Conferencia Internacional sobre el Bostezo (París, 24-25 de Junio de 2010), se habló por primera vez del bostezo también como signo de excitación sexual según la experiencia recogida por sexólogos de todo el mundo y las respuestas de sus pacientes que a menudo refieren bostezar antes y durante el acto sexual.

Referencias

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