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Muchos árboles se desprenden de sus hojas en ciertas épocas del año como estrategia de supervivencia ante condiciones ambientales desfavorables. Los árboles que pierden todas sus hojas de forma estacional se conocen como árboles caducifolios o de hoja caduca, mientras que los árboles que no lo hacen se conocen como árboles perennifolios o de hoja perenne.

Tanto caducifolios como perennifolios se distribuyen en todos los climas, pero los árboles de hoja perenne tienden a predominar en climas tropicales y subtropicales, mientras que los de hoja caduca tienden a predominar en climas templados y fríos. Algunos ejemplos de árboles caducifolios en climas templados y fríos son los fresnos, álamos, hayas, abedules, cerezos, nogales o sauces. En climas tropicales y subtropicales, ejemplos de caducifolios con la acacia, el baobad, la ceiba o el guanacaste.

Abscisión foliar

La separación de cualquier parte pequeña, como son las hojas, del resto de la planta se conoce en botánica con el nombre genérico de abscisión. La absición estacional de las hojas en los árboles caducifolios se produce mediante un mecanismo activo en el que intervienen diversas fitohormonas que producen cambios metabólicos en las hojas hasta provocar su caída.

La producción de estas hormonas es activada cuando los días se hacen más cortos y la incidencia de la radiación solar disminuye anunciando la llegada del invierno. Los cambios de luz son detectados por los fitocromos, que detectan luz en el espectro rojo, y los criptocromos, que detectan luz en el espectro del azul.

Además de la incidencia solar, pueden influir otros factores como la humedad del suelo, la temperatura ambiental y, muy probablemente, algunos genes, pues algunas especies comienzan a deshacerse de sus hojas tan pronto como el final del verano, mientras que otras lo hacen a mediados o finales del otoño.

Las fitohormonas que promueven la abscisión foliar producen dos efectos principales. Por un lado, la planta absorbe una gran cantidad de nutrientes de sus hojas antes de que se desprendan y deja de producir clorofila; comienzan a predominar los carotenoides y las xantófilas, pigmentos de colores naranjas, amarillos, rojos y pardos, motivo por el que las hojas pierden el color verde antes de caer.

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Colores del Otoño
Gama de colores otoñales en una montaña

Por otro lado, las hormonas estimulan el crecimiento de una capa de células especiales en la base del peciolo (el eje que une la hoja al tallo), la capa de absición, que hace de “tijera” para que la hoja se desprenda. A medida que esta capa celular crece, la hoja va quedando menos adherida a la planta hasta que el viento y otros movimientos terminan arrancando la hoja del árbol. En algunos casos es posible ver esta capa celular sin necesidad de un microscopio.

Células de absición foliar
Células de absición foliar teñidas de rojo

Las hojas son la fábrica de alimento de las plantas. En ellas se absorbe el dióxido de carbono del aire y la energía de la radiación solar para combinarlo con agua y sintetizar glucosa. Con esta glucosa la planta puede fabricar celulosa, lignina y otras sustancias que le permiten crecer, desarrollarse y reproducirse.

La actividad metabólica aumenta durante la primavera, verano y primeras etapas del otoño. Pero en las estaciones frías, la actividad metabólica se ralentiza. Si durante el tiempo de llegada del invierno algún día es más cálido, la actividad metabólica puede reactivarse, pero si después se da un descenso pronunciado de las temperaturas, la hoja estará con agua en sus conductos que puede llegar a congelarse con la consiguiente muerte de la hoja.

Con las hojas muertas, el árbol puede morir cuando llegue la primavera si no cuenta con reservas energéticas para formar hojas nuevas. Para evitarlo, el árbol caducifolio absorbe todos los nutrientes que pueda de la hoja y luego se deshace de ellas cuando el frío comienza a llegar.

Este es tan solo uno de los mecanismos que las plantas han desarrollado para superar las estaciones desfavorables. La mayoría de árboles caducifolios tienen hojas anchas con superficie amplia para absorber la radiación solar, pero esta mayor superficie también hace que sean más susceptibles de sufrir daños a bajas temperaturas.

Los árboles de hoja perenne adaptados a bajas temperaturas suelen contar con hojas puntiagudas, como los pinos o los cipreses, cubiertas de ceras y resinas que las protegen del frío, y también producen diversas sustancias con acción anticongelante que les permite resistir temperaturas bajas sin morir.

Referencias

  1. Why Leaves Change Color. College of Environmental Science and Forestry.
  2. Ada Carr. (16 Octubre 2015). Why do leaves fall in Autumn?. The Weather Channel.

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