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Sentir malestar después hacer ejercicio es algo con lo que la mayoría de la gente está familiarizado, especialmente aquellas personas que realizan ejercicio de forma poco frecuente. Las náuseas y vómitos inducidos por ejercicio suelen aparecer poco después de terminar la actividad pero también pueden aparecer durante su desarrollo. En principio, es algo normal que se debe a los procesos fisiológicos propios de la actividad física y remiten con reposo y restauración del balance hídrico y electrolitos. Veamos las causas más frecuentes.

1

Deshidratación

La pérdida de líquidos a través del sudor durante la realización de ejercicio puede provocar deshidratación. El sudor es imprescindible para disminuir la temperatura corporal, la cuál aumenta durante la actividad física, pero con él se pierde agua. Si esta pérdida de agua no se repone, el volumen de sangre en circulación disminuye y con él la presión sanguínea, lo que puede provocar náuseas y vómitos entre otros síntomas.

2

Hiponatremia e hiperhidratación

Si la deshidratación puede causar náuseas y vómitos, la hiperhidratación también. Cuándo se realiza una actividad física intensa se suda abundantemente y para prevenir la deshidratación se recomienda beber de forma frecuente antes, durante y después del ejercicio. Pero beber demasiada agua también tiene consecuencias negativas.

Uno de los principales efectos de la hiperhidratación es la hiponatremia (concentración de sodio en sangre menor a 100 mmol/L). Al aumentar el volumen de agua en el cuerpo, el sodio queda más diluido y su concentración se hace menor. Lo mismo ocurre con la concentración de otros electrolitos. La hiponatremia se manifiesta con diversas síntomas, entre ellos los más frecuentes y los primeros en aparecer son náuseas y vómitos. Para evitar la hiponatremia se recomienda la restauración hídrica mediante la ingesta de bebidas isotónicas. Estas bebidas aportan agua y sales minerales con una concentración adecuada que previene la hiponatremia.

El efecto de la hiperhidratación se puede ver acentuado tras realizar un ejercicio intenso debido a la activación de la ADH (hormona antidiurética). Esta hormona inhibe la producción de orina en los riñones y sus niveles aumentan al realizar ejercicio intenso con el objetivo de mantener el balance hídrico y contrarrestar el agua y minerales perdidos con el sudor. Al beber relativamente grandes cantidades de agua con altos niveles de ADH, las posibilidades de que se produzca hipervolemia e hiponatremia serían mayores.

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3

Reflujo gastroesofágico y disfunción gastrointestinal

Mientras se realiza ejercicio físico, la circulación sanguínea es redistribuida hacia la musculatura esquelética, los pulmones y el cerebro. El aparato gastrointestinal recibe menos riego sanguíneo y esto puede producir una disfunción gastrointestinal temporal, a menudo con reflujo gastroesofágico, que puede cursar con náuseas y vómitos. Estos efectos son mucho más probables si se ha comido antes de la realización del ejercicio ya que se retrasa el vaciado gástrico, sobre todo si han ingerido alimentos ricos en grasas y proteínas.

4

Agotamiento por calor

Realizar ejercicio físico en condiciones ambientales de mucho calor puede hacer que el sistema de refrigeración del organismo no pueda hacer frente adecuadamente al aumento de temperatura corporal y que se produzca el conocido como agotamiento o golpe de calor. Esta situación suele ir acompañada de deshidratación ya que la deshidratación por sí misma dificulta una respuesta efectiva frente a un aumento de temperatura corporal.

5

Reacción vagal

Al realizar actividad física el ritmo cardíaco suele aumentar pero algunas personas pueden experimentar el efecto contrario al realizar ejercicio intenso debido a una reacción vagal. Esta reacción se debe a que el nervio vago, un nervio del sistema nervioso parasimpático que inerva el corazón, se activa y disminuye la frecuencia cardíaca. Como consecuencia disminuye la presión arterial y aparecen síntomas como mareo, náuseas y vómitos. La reacción vagal es rara y suele ser considerada como una reacción de carácter benigno.

¿Cómo evitarlo?

Para disminuir las posibilidades de que se produzcan vómitos inducidos por el ejercicio se recomienda:

  • Esperar entre 2 y 4 horas tras una comida antes de realizar ejercicio físico.
  • Mantenerse hidratado bebiendo de forma frecuente pequeñas cantidades preferiblemente de bebidas isotónicas.
  • Evitar realizar ejercicio físico en horas de máximo calor e incidencia solar.

Referencias

  1. Mitchell H. Rosner y Tamara Hew-Butler (actualizado 25 de Marzo de 2014). Exercise-associated hyponatremia. UpToDate.
  2. Paul Salton. (actualizado 17 de Abril de 2015). Why do some people vomit after strenuous exercise?. Live Strong.

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