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La hipotermia es una causa de muerte bien conocida, especialmente en los climas más fríos, pero también puede ser utilizada de forma controlada para aumentar las posibilidades de supervivencia en algunas situaciones. El uso terapéutico de la hipotermia no es algo nuevo, terapias de frío ya se utilizaban en la antigua Grecia para tratar traumatismos y hemorragias.

La hipotermia inducida consiste en la bajada de la temperatura central del cuerpo por debajo de 35 ºC con fines terapéuticos. También se conoce como hipotermia terapéutica o, la tendencia actual, como control dirigido de la temperatura (targeted temperature management o TTM). El objetivo es disminuir el riesgo de daño en los tejidos durante períodos de bajo flujo sanguíneo, generalmente asociados a situaciones médicas graves.

Hoy en día la principal aplicación de la hipotermia inducida es como estrategia neuroprotectora en casos de parada cardiorespiratoria, accidentes cerebrovasculares, traumatismos cranoencefálicos o de la médula espinal y casos de encefalopatía neonatal. En todos estos casos hay alto riesgo de daños en el cerebro por falta de oxígeno (anoxia) que pueden llegar a ser irreversibles. La hipotermia controlada ha demostrado aumentar las posibilidades de supervivencia y disminuir el riesgo de daño cerebral.

En los casos de parada cardiorespiratoria la hipotermia inducida es un tratamiento ampliamente implantado y recomendado tras la resurrección del paciente. Su uso es recomendado por organismos de referencia como la International Liaison Committee on Resuscitation (ILCOR) o la American Heart Association.

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La hipotermia para tratar encefalopatías neonatales de tipo hipóxico (falta de oxígeno) también cuenta con datos suficientes que avalan su efectividad reduciendo a la mitad las secuelas por daños cerebrales detectables a los 18 meses de vida.

Sin embargo, la eficacia de la hipotermia inducida en los casos de traumatismos y accidentes cerebrovasculares está plagada de dudas y existen estudios con resultados mixtos no convincentes.

¿Cómo funciona?

Todavía no se sabe exactamente como la hipotermia ejerce efecto neuroprotector en un cerebro dañado. Los siguientes mecanismos podrían estar involucrados:

  1. Reducción del consumo y demanda de oxígeno y glucosa por reducción del metabolismo cerebral.
  2. Constricción de los vasos sanguíneos, lo que reduciría la formación de edemas.
  3. Prevención de daño en las neuronas por inhibición de las caspasas (unas proteínas que son el principal mediador en la apoptosis o muerte celular programada).
  4. Reducción de los procesos inflamatorios.
  5. Mejora la homeostasis de electrolitos reduciendo la acumulación de glutamato y la consiguiente sobrecarga de calcio intracelular.
  6. Reducción de la formación de radicales libres.
  7. Se sabe que en el cerebro existen regiones con diferencia de temperatura de hasta 3 ºC entre sí. La hipotermia puede reducir la posibilidad de que haya regiones hipertérmicas que se conoce que empeoran el pronóstico.

Referencias

  • M. Vargas, G. Servillo, Y. Sutherasan, R. Rodríguez-González, I. Brunetti y P. Pelosi (Junio 2015). Effects of in-hospital low targeted temperature after out of hospital cardiac arrest: A systematic review with meta-analysis of randomized clinical trials. Resuscitation 91: 8–18. PMID 25796995.
  • John C Andrzejowski y Mark Luscombe (Febrero 2006). Clinical applications of induced hypothermia. Contin Educ Anaesth Crit Care Pain, 6 (1): 23-27. doi: 10.1093/bjaceaccp/mki064
  • S. E. Jacobs, M. Berg, R. Hunt, W. O. Tarnow-Mordi, T. E. Inder y P. G. Davis. (31 Enero 2013). Cooling for newborns with hypoxic ischaemic encephalopathy. The Cochrane database of systematic reviews 1: CD003311. PMID 23440789

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