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La melatonia (N-acetil-5-metoxitriptamina) es una hormona derivada de la serotonina (neurotransmisor) que está ligada al ciclo circadiano (día/noche) y que se encuentra en animales superiores, incluido el hombre, y algunas algas. Se pueden encontrar preparaciones comerciales para uso humano que se utilizan para tratar los síntomas de algunos trastornos del sueño. Actualmente no existe comercializado ningún preparado de melatonina específicamente destinado a uso veterinario, sin embargo los veterinarios pueden prescribirlo legalmente y utilizar las presentaciones destinadas a uso humano.

El uso principal de la melatonina en perros está destinado a controlar la ansiedad y otros problemas de comportamiento asociados o no a situaciones de estrés para el animal. Por ejemplo, puede ayudar a calmar un perro asustado por ruidos fuertes, como truenos y cohetes. Pero esta no es la prescripción veterinaria habitual sino que los veterinarios la suelen prescribir para tratar la llamada ansiedad por separación que sufren muchos perros cuándo los dueños se ausentan del hogar por cualquier motivo, por ejemplo ir a trabajar. También se utiliza para ayudar a conciliar el sueño en perros que tienen mucha actividad nocturna y para frenar el deterioro cerebral y demencia en algunas razas.

La melatonina se produce de forma natural en la glándula pineal del hombre, de los perros y el resto de animales superiores. Esta glándula, también llamada epífisis, está situada en el encéfalo, cerca del techo del diencéfalo. En el mercado existen diversas formulaciones con dosis que pueden variar desde 300 mcg hasta 5 mg siendo las dosis prescritas para el perro dependientes del peso del animal. Generalmente se dan tres tomas diarias para asegurar que el perro cuenta con niveles constantes en su organismo. Al ser una sustancia natural, es bastante segura para los perros y las sobredosis son relativamente raras.

Aunque pocos, pueden aparecer algunos efectos secundarios. El más grave son reacciones alérgicas, pero no son muy comunes. En hembras, la melatonina puede afectar negativamente al ciclo reproductivo, aspecto a tener en cuenta especialmente por los criadores de perros. También hay que tener en cuenta que la melatonina puede presentar interacciones con algunos medicamentos, por lo que hay que comunicar siempre al veterinario si el perro está tomando melatonina cuándo vaya a prescribirle algún otro tratamiento. En general no debería administrarse junto a tranquilizantes ya que la melatonina tiene efecto calmante y sedante.

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