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La estrecha relación entre el consumo de azúcar y la diabetes ha propiciado el desarrollo de algunas concepciones erróneas sobre los diabéticos y sus restricciones dietéticas. La mayoría de personas diabéticas pueden comer prácticamente la misma comida que aquellos que no lo son, la clave está en la cantidad y en la frecuencia. Los diabéticos no solo pueden comer fruta sino que se les recomienda que consuman fruta en detrimento de alimentos procesados ricos en hidratos de carbonos simples. La fruta es una fuente importante de fibra natural, vitaminas y otros nutrientes esenciales.

Diabetes, glucemia e índice glucémico

La principal característica de la diabetes, sea del tipo que sea, es la hiperglucemia (altas concentraciones de glucosa en sangre). La insulina es una hormona que favorece la incorporación de la glucosa en las células desde el torrente circulatorio y en la diabetes existe una carencia de insulina, falta de actividad o una mezcla de ambos, lo que hace que la retirada de la glucosa en sangre sea menor. El control de la glucemia es el principal tratamiento existente para la enfermedad y es la mejor forma de prevenir los efectos negativos que tiene la hiperglucemia, especialmente a largo plazo.

La asunción de que los diabéticos no pueden consumir fruta se debe a que son alimentos dulces, contienen azúcar y, por tanto, pueden afectar al control de la glucemia. Pero más importante que la cantidad de azúcares o hidratos de carbono que pueda contener un determinado alimento, es el Índice Glucémico, también llamado Índice Glicémico, abreviado IG (también se puede ver en algunos textos como GI por su nombre en inglés, Glucemic Index). El IG de un alimento mide la respuesta glucémica del organismo en relación a un alimento de referencia al que se le otorga un IG de 100. En otras palabras, mide los picos de azúcar en sangre después de comer el alimento. Uno de los alimentos de referencia más utilizados es la glucosa pura y la sacarosa (el azúcar común, formado por glucosa y fructosa).

Durante mucho tiempo se dio por sentado que todos los hidratos de carbono simples (glucosa, sacarosa, lactosa, etc) siempre daban una repuesta glucémica mayor que los hidratos de carbono complejos (almidón, glucógeno). Sin embargo, existen algunos tipos de hidratos de carbono complejos que tienen altos IG. Por ejemplo, los llamados almidones rápidos tienen picos de glucemia más pronunciados que la sacarosa. Esto se debería a una estructura muy ramificada que facilita la acción de la amilasa en el intestino, la enzima que digiere el almidón, haciendo que se absorba rápidamente.

Además del IG, frecuentemente se habla de hidratos de carbono “rápidos” y “lentos” según la velocidad a la que pasan a sangre desde su ingestión. Hoy se ha visto que esta velocidad es prácticamente la misma para cualquier tipo de hidrato de carbono; todos, incluso la glucosa pura, provocan una glucemia postprandial (la que se mide tras la ingesta del alimento) con el pico máximo aproximadamente a los 30 minutos desde su ingestión y a los 180 minutos la glucemia vuelve a niveles basales. En otras palabras, los alimentos con IG más alto provocan mayores concentraciones de glucosa en sangre pero no más rápido. Puedes observar este comportamiento en la siguiente gráfica de glucemia postprandial para vaios alimentos:

Indice Glucémico Postprandial
Indice Glucémico Postprandial de varios alimentos

Frutas con bajo IG

La mayoría de frutas que nos encontramos comúnmente en las fruterías tienen bajo índice glucémico, lo que se traduce en que los diabéticos pueden comerlas de forma segura. Algunas de estas frutas con bajo IG más conocidas son, por ejemplo, las manzanas, fresas, peras, cerezas y ciruelas.

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Algunas frutas, como los dátiles o la sandía, tienen índices glucémicos relativamente altos pero todavía pueden ser consumidos por los diabéticos si lo hacen con moderación. Muchos zumos de frutas, especialmente los elaborados a partir de concentrados, tienen alto IG y deben consumirse con cuidado. Además, hay que fijarse si estos zumos llevan azúcar añadido o no.

Raciones y frecuencia

A parte del IG, es muy importante el tamaño de las raciones de fruta consumidas. Muchos expertos sostienen que los diabéticos pueden comer cualquier tipo de fruta y en cualquier cantidad siempre que no superen los 15 g de hidratos de carbono. Una ración de fruta con esta cantidad de azúcares sería por ejemplo medio plátano, un puñado de fresas o dos cucharadas de uvas pasas.

La frecuencia de consumo también es crucial. Los diabéticos no deberían consumir fruta de forma seguida en períodos muy cortos. Cómo vimos anteriormente, en una curva normal de glucemia postprandial el pico máximo se alcanza a los 30 minutos de la ingesta y a los 180 minutos los valores vuelven a la normalidad. Por ello se debe espaciar el consumo de fruta a lo largo del día, por ejemplo, a media mañana y para merendar.

En definitiva, la mayoría de la fruta no debería provocar picos de glucemia problemáticos para los diabéticos pero lo pueden hacer si se consume demasiada fruta dulce a la vez o en cortos espacios de tiempo, sobre todo para diabéticos insulino-dependientes.

La importancia de la fibra

Muchos alimentos ricos en fibra son también ricos en hidratos de carbono o con alto índice glucémico, lo que supone un obstáculo para que los diabéticos alcancen la cantidad de fibra adecuada en su dieta. El consumo de fruta puede ayudar a conseguirlo ya que muchas frutas con bajo índice glucémico, como la manzana o la naranja, aportan buenas cantidades de fibra.

Además, la fruta puede saciar el deseo de dulce de los diabéticos y evitar que caigan en la tentación. Por ejemplo, una manzana de tamaño medio entre dos comidas principales proporciona una buena cantidad de fibra y una cantidad de azúcar que sacie al diabético sin causarle un pico glucémico que ponga en estrés a su ya saturado páncreas.

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