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Las libélulas, o anisópteros, son un grupo de insectos de gran tamaño que pueden parecer peligrosos pero que no representan amenaza alguna, al menos para los humanos. El término libélula se suele utilizar popularmente para referirse de forma más amplia a todos los odonatos, grupo que incluye a las libélulas y a los caballitos del diablo, ambos morfológicamente muy parecidos (se pueden distinguir fácilmente porque las libélulas no pliegan sus alas ni siquiera en reposo, el caballito del diablo sí).

Junto a las cucarachas, las libélulas son los insectos más grandes existentes en la actualidad. Y no sólo eso, el insecto más grande que haya existido y del que se tenga constancia es también una libélula, la especie Meganeuropsis permiana que vivió hace 325 millones de años durante el período pensilvánico y que tenía una embergadura superior a los 75 cm.

Con semejante tamaño, colores vivos (especialmente los machos), grandes alas, cabeza robusta y cuerpo alargado que puede dar la impresión de terminar en aguijón, es muy frecuente que haya gente que les tema o se sientan amenazadas al ver libélulas. Pero que no hay nada de que preocuparse, las libélulas son insectos depredadores muy peligrosos para otros insectos más pequeños pero ni pican ni son venosas para el humano ni otros animales.

Si se intenta atrapar una puede que se sientan pellizcos o pinchazos en la piel pero no son picaduras, es la libélula intentando defenderse. Algo completamente normal, ¿no crees?. Así que deja tranquilas a las libélulas que sigan su camino y disfruta de su bello colorido y espectacular aerodinámica que ha inspirado tecnología punta de vuelo humana (por ejemplo los helicópteros). Has de saber que 1 de cada 5 especies de libélulas está en peligro de extinción, algunas en estado crítico, y que tienen un papel muy importante en la cadena trófica de muchos ecosistemas.

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¿A quién ataca las libélulas?

Si el humano y animales no tienen nada que temer de las libélulas, los pequeños insectos sí. Las libélulas son muy buenas cazadoras de otros insectos, sobre todos mosquitos, su principal fuente de alimento. Si ves un grupo de libélulas volando juntas o por la misma zona, casi seguro que están cazando; aunque también lo hacen en solitario, prefieren ir en enjambre. Pueden abatir a sus presas en pleno vuelo y comer mientras siguen volando.

Las larvas de libélula y estados inmaduros viven en el agua y se alimentan de otros insectos acuáticos, ocasionalmente también de peces muy pequeños. Los adultos permanecen cerca de los cursos de agua dulce y se les puede ver cerca de lagos y ríos.

Al alimentarse de mosquitos y otros insectos, no sólo no son peligrosas para el humano sino que pueden ayudar a reducir y controlar las poblaciones y plagas de insectos molestos.

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