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El centro vasomotor es una área difusa del bulbo raquídeo, en el tronco encefálico, compuesta por una red neuronal que regula la presión arterial y otros procesos homeostáticos junto al centro cardíaco y el centro respiratorio. Ejerce su acción a través del Sistema Nervioso Autónomo y cuenta con dos áreas separadas, un área vasopresora y un área vasodepresora.

La presión arterial es regulada mediante diversos mecanismos que pueden ser locales, en los propios vasos sanguíneos, o centrales, a través del centro vasomotor qué pertenece al Sistema Nervioso Central. También pueden ser mecanismos de efecto a corto plazo, como son los efectos del centro vasomotor, o a largo plazo, como son los efectos del sistema hormonal renina-angiotensina-aldosterona.

Regulación de la presión arterial por el centro vasomotor

El centro vasomotor recibe información desde receptores sensoriales localizados en las arterias y que responden a la presión sanguínea. Estos receptores se conocen como baroreceptores y son el componente sensorial principal de retroalimentación en el control de la presión arterial.

El centro vasomotor también recibe información de estructuras cerebrales superiores y con toda la información toma una decisión para regular la presión arterial sistémica. En base a esta decisión modula el Sistema Nervioso Autónomo y coordina su respuesta a través del Sistema Simpático o del Sistema Parasimpático. Esta regulación es a corto plazo, de segundos a minutos.

Los baroreceptores

Los baroreceptores son neuronas cuyo cuerpo celular está en contacto con las paredes vasculares, principalmente en el arco aórtico y en el seno carotídeo. Desde aquí, los baroreceptores proyectan sus axones hasta el centro vasomotor.

Los baroreceptores se clasifican como receptores mecánicos y su potencial de membrana es modulado por cambios locales de tensión. Cuándo la presión arterial aumenta, los baroreceptores son mecánicamente desporalizados y se genera un impulso nervioso que es transmitido al centro vasomotor. A mayor presión arterial, mayor frecuencia de potenciales de acción en los baroreceptores.

En diversos experimentos se ha observado que los baroreceptores apenas generan potenciales de acción por debajo de una presión de 60 mmHg. A partir de este valor la frecuencia de potenciales de acción se incrementa hasta alcanzar un máximo en 180 mmHg. Este aumento sigue una curva sigmoidal con la mayor pendiente situada alrededor de los 100 mmHg.

El valor de 100 mmHg es el valor de presión arterial media considerado normal. El hecho de que la mayor pendiente de la curva de respuesta de los baroreceptores se sitúe alrededor de este nivel implica que son más sensibles a desviaciones del valor normal, lo que puede ser una característica fisiológica evolutiva muy importante para mantener la presión arterial dentro del rango óptimo.

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Cuándo el centro vasomotor recibe impulsos desde los baroreceptores a baja frecuencia, la presión arterial es baja. Por el contrario, alta frecuencia de impulsos desde los baroreceptores indica que la presión arterial es alta. Con esta información, el centro vasomotor actúa a través del sistema nervioso autónomo coordinando la respuesta simpática y parasimpática para mantener la homeostasis.

baroreceptores-y-centro-vasomotor

Ante una situación de baja presión, el centro vasomotor activa el sistema nervioso simpático y se produce una respuesta de vasoconstricción arterial y aumento del ritmo cardíaco que sube la presión areterial. En el caso contrario, ante una situación de alta presión, el centro vasomotor inhibe el sistema nervioso simpático e incrementa la acción del sistema nervioso parasimpático para producir vasodilatación y disminución del ritmo cardíaco.

El sistema nervioso simpático parece tener mucha más importancia en el mantenimiento de la presión arterial que el sistema parasimpático. La simple inhibición del sistema simpático se traduce en una disminución de la presión arterial sistémica pero cuándo el sistema simpático se activa, se libera norepinefrina, principal responsable de la vasoconstricción arterial y del aumento de la resistencia periférica que produce el aumento de la presión arterial.

La norepinefrina también produce vasoconstricción en las venas. Al reducirse el calibre de las venas, la sangre es desplazada hacia el corazón, aumenta la presión intraventricular y con ello la salida de sangre desde el corazón (mecanismo Frank-Starling), lo que contribuye también al aumento de la presión arterial. Además, la acción del Sistema Nervioso Simpático también aumenta la frecuencia cardíaca.

Implicaciones médicas

Alteraciones en el centro vasomotor provocan hipotensión, definida por una presión arterial sistólica inferior a 90 mmHg. La hipotensión se manifiesta con síntomas como mareos, náuseas y fatiga. Cuándo la presión arterial es muy baja, la circulación sanguínea es ineficiente y de forma mantenida puede provocar pérdida del tono vasomotor y disautonomía (desequilibrio del Sistema Nervioso Autónomo).

Algunas enfermedades que pueden provocar disautonomía incluyen diabetes y epilepsia. Otras afecciones destacadas que cursan con alteración del Sistema Nervioso Autónomo son el parkinson, síndrome de taquicardia postural, prolapso mitral o la atrofia multisistémica (síndrome de Shy-Drager).

Referencias

  1. Vasomotor center. (n.d.) Farlex Partner Medical Dictionary. (2012)
  2. Guyenet PG (2006). The sympathetic control of blood pressure. Nature Reviews Neuroscience 7(5): 335-46

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