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En el momento que nos quedamos en calma y en silencio, comenzamos a escuchar sonidos a los que normalmente no les prestamos atención. No existe el silencio absoluto, al menos en el planeta Tierra. Lo más cercano que podemos experimentar es el interior de una cámara anecoica. Y no es una experiencia grata para la mayoría de personas.

Una cámara anecoica es una habitación aislada de fuentes acústicas externas y con un diseño interno de suelo, techo y paredes que absorbe todas ondas acústicas y todas las ondas electromagnéticas. El aislamiento externo impide la entrada de ruido y la absorción de ondas en el interior minimiza la reflexión y eco.

El resultado es lo más parecido que podemos experimentar a estar en un espacio abierto, infinito y de silencio absoluto, ya que no nos llega ningún ruido desde fuera y las ondas acústicas que se puedan producir en el interior son absorbidas por las paredes de la cámara sin que llegue ningún retorno.

En la actualidad, la cámara anecoica del Microsoft Audio Lab se tiene por el lugar más silencioso de la Tierra, al menos cuenta con ese récord Guinness. Hay que tener en cuenta que la vibración del propio planeta emite ondas sonoras, aunque el ser humano no las pueda percibir. Técnicamente, el silencio absoluto sólo existe en el vacío, el cuál desaparece en cuánto estamos allí.

La locura del silencio absoluto

Los estímulos sonoros en nuestro cerebro son constantes a lo largo de nuestra de vida y estamos tan acostumbrados que la gran mayoría pasan desapercibidos. Cuándo uno se enfrenta al silencio absoluto externo, el cerebro deja de recibir esos estímulos y se centra en estímulos internos. El latido del corazón, los movimientos intestinales o la respiración comienzan a escucharse de forma muy intensa.

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Algunas personas, como el compositor John Cage, han llegado a oír sonidos que los ingenieros identifican con el flujo sanguíneo o el funcionamiento del sistema nervioso.

Al comienzo de una privación sensorial se puede sentir calma y tranquilidad y algunas técnicas de meditación lo utilizan como vehículo. Precisamente a través de la meditación, algunas personas aseguran experimentar silencio total, aunque esto no deja de ser una experiencia subjetiva que no se corresponde con una ausencia real de sonido.

Sin embargo, para la mayoría de personas, una privación sensorial mantenida durante cierto tiempo provoca fuertes ataques de ansiedad, alucinaciones y paranoia. Y es lo que puede ocurrir en el interior de una cámara anecoica. La privación de sonido puede provocar alucinaciones tras exposiciones de tan sólo 15 minutos.

De hecho, la privación sensorial ha sido utilizada como método de tortura, siendo uno de los casos más sonados el de José Padilla, prisionero en Estados Unidos que fue sometido a privación sensorial durante 1307 días.

Referencias

  1. Mason, O; Brady, F (2009). The psychotomimetic effects of short-term sensory deprivation. Journal of Nervous and Mental Disease 19(10):783–785. doi:10.1097/NMD.0b013e3181b9760b.
  2. Jordan Novet. (Octubre 2015). Look inside Microsoft’s anechoic chamber, officially the quietest place on Earth. Venture Beat.

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