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Por raro que te pueda parecer, existe. La forma de regeneración que caracteriza a la especie de medusas Turritopsis nutricula se puede decir que es una forma de vida inmortal, o al menos lo más parecido que se conoce. Las medusas en general se consideran formas de vida muy primitivas por el funcionamiento de su organismo. Estos animales también son muy antiguos; las primeras medusas aparecieron hace 500 millones de años durante el Cámbrico, el primero de los seis períodos de la Era Paleozoica. Desde entonces han evolucionado en muchas especies diferentes, gran parte probablemente aún desconocidas.

Dentro de esta variedad hay medusas pequeñas, de apenas un par de centímetros, y medusas grandes, como la nomura (Nemopilema nomurai) que puede llegar a tener 2 m de diámetro y alcanzar los 220 kg de peso. Y también hay una gran variedad en la esperanza de vida. Hay medusas que viven unas cuantas horas y medusas que viven varios meses, y la Turritopsis nutricula, el único ser inmortal conocido. Cada individuo adulto de esta especie es capaz de volver a estado de pólipo y volver a nacer indefinidamente y por ello se habla de inmortalidad biológica.

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